La rinitis alérgica es una de las enfermedades inflamatorias crónicas más frecuentes de la vía aérea superior. Se produce por una respuesta inmunológica mediada principalmente por IgE frente a alérgenos ambientales, y se manifiesta con síntomas tan conocidos como congestión nasal, rinorrea acuosa, estornudos repetidos y picor nasal. Aunque no suele considerarse una enfermedad grave, su impacto puede ser importante. La rinitis alérgica afecta al sueño, al rendimiento laboral o escolar, a la concentración, al estado de ánimo y a la calidad de vida. Además, puede asociarse a conjuntivitis, sinusitis, otitis media, pólipos nasales, dermatitis atópica y asma. Los tratamientos convencionales, antihistamínicos, corticoides intranasales, medidas de evitación de alérgenos e inmunoterapia en casos seleccionados, son eficaces y forman parte del manejo habitual. Sin embargo, muchos pacientes siguen presentando síntomas persistentes, recurrencias, necesidad de medicación mantenida o efectos adversos como somnolencia, sequedad nasal, epistaxis o molestias digestivas.
En este contexto, la acupuntura aparece como una opción no farmacológica interesante, tanto como tratamiento independiente como, sobre todo, añadida al tratamiento convencional.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada por Ma J et al en Frontiers in Medicine (2026) analizó la eficacia y seguridad de las terapias relacionadas con acupuntura en rinitis alérgica. El estudio incluyó 38 ensayos clínicos aleatorizados, con 3.349 participantes, y comparó acupuntura frente a medicación convencional, así como acupuntura combinada con medicación frente a medicación sola.
Los autores analizaron varios desenlaces clínicamente relevantes.
El primero fue el Total Nasal Symptom Score (TNSS), una escala que resume los principales síntomas nasales: congestión, rinorrea, estornudos y picor nasal.
También se evaluó el TNNSS, que recoge síntomas no nasales, como lagrimeo, picor ocular, molestias faciales, cefalea o goteo postnasal.
Otro desenlace importante fue el Rhinoconjunctivitis Quality of Life Questionnaire (RQLQ), una escala específica de calidad de vida en rinoconjuntivitis alérgica. Este punto es fundamental, porque en rinitis alérgica no basta con medir síntomas: importa cómo duerme el paciente, cómo trabaja, cómo estudia y cómo vive.
Además, se analizaron niveles de IgE total, tasa efectiva clínica y eventos adversos.
Cuando la acupuntura se comparó con medicación convencional, los resultados fueron favorables. La acupuntura redujo el TNSS con una SMD de -0,65, con intervalo de confianza del 95% entre -1,17 y -0,14. Es decir, produjo una mejoría moderada de los síntomas nasales al final del tratamiento. Los propios autores interpretan esta magnitud como compatible con una mejoría clínicamente perceptible.
El resultado en calidad de vida fue todavía más llamativo. En el RQLQ, la acupuntura mostró una SMD de -1,16, con intervalo de confianza del 95% entre -1,42 y -0,90, y baja heterogeneidad entre estudios. Esta magnitud corresponde a un efecto grande y sugiere una mejoría clara en el impacto diario de la rinitis alérgica.
También se observó una reducción significativa de la IgE total, con SMD -1,68, intervalo de confianza del 95% entre -2,06 y -1,31, sin heterogeneidad estadística. Este dato es especialmente interesante porque introduce un componente inmunológico objetivo, más allá de la percepción subjetiva de los síntomas.
Finalmente, la tasa efectiva fue superior con acupuntura, con RR 1,12, intervalo de confianza del 95% entre 1,05 y 1,20.
La lectura clínica es sencilla: la acupuntura no solo mejora síntomas nasales, sino que también parece mejorar calidad de vida y modular marcadores relacionados con la respuesta alérgica.
El resultado más interesante aparece cuando la acupuntura se añade al tratamiento convencional. Frente a medicación sola, la combinación de acupuntura más medicación mostró una reducción mayor de los síntomas nasales, con TNSS SMD -1,18. También mejoró los síntomas no nasales, con TNNSS SMD -0,55. La calidad de vida volvió a mostrar una señal muy potente: RQLQ SMD -1,40, con intervalo de confianza del 95% entre -1,95 y -0,86. Esto indica que añadir acupuntura al tratamiento convencional puede tener un impacto importante en la experiencia global del paciente, no solo en la puntuación de síntomas. El efecto sobre IgE total también fue relevante: SMD -1,88, con intervalo de confianza del 95% entre -2,46 y -1,31. Además, la tasa efectiva fue claramente superior con la combinación: RR 1,19, con intervalo de confianza del 95% entre 1,15 y 1,22, y heterogeneidad nula.
Estos datos sitúan a la acupuntura como una intervención especialmente interesante en un modelo integrativo: no necesariamente como sustituto de la medicación, sino como una herramienta que puede potenciar el control sintomático, mejorar calidad de vida y reducir la carga global del tratamiento.
Un aspecto metodológico interesante de esta revisión es que no incluyó estudios con sham acupuncture. Los autores lo reconocen claramente: sus resultados deben interpretarse como evidencia de efectividad clínica en condiciones reales, no como prueba aislada de eficacia específica frente a placebo. Este matiz es muy importante. En investigación, las comparaciones frente a sham pueden ser útiles para estudiar mecanismos específicos, pero en la práctica clínica la pregunta muchas veces es otra: ¿Añadir acupuntura al tratamiento habitual mejora los síntomas, la calidad de vida y la tolerabilidad del paciente? En esta revisión, la respuesta es positiva. Además, conviene recordar que sham acupuncture no es una intervención fisiológicamente inerte. La estimulación superficial, la presión, el contacto terapéutico y la activación de aferencias cutáneas pueden producir efectos biológicos. Por tanto, la ausencia de sham no invalida automáticamente un estudio de efectividad clínica. Simplemente nos dice qué pregunta responde y qué pregunta no responde.
Como ocurre en muchas intervenciones no farmacológicas, los estudios incluidos presentan limitaciones: dificultad de cegamiento, heterogeneidad en protocolos, variabilidad en puntos utilizados, diferencias en duración del tratamiento y calidad metodológica desigual. Estas limitaciones deben reconocerse. Pero deben interpretarse con el mismo criterio que aplicamos a otras intervenciones no farmacológicas, como fisioterapia, ejercicio, psicoterapia, mindfulness o rehabilitación. La medicina basada en la evidencia no consiste en exigir perfección metodológica únicamente a la acupuntura. Consiste en leer los datos de forma proporcional: tamaño del efecto, comparador, seguridad, plausibilidad, aplicabilidad clínica y consistencia de los resultados.
Esta revisión aporta varios mensajes prácticos.
Primero, la acupuntura sola muestra beneficios frente a medicación convencional en síntomas nasales, calidad de vida e IgE total.
Segundo, la combinación de acupuntura con medicación convencional muestra una señal todavía más fuerte, con efectos grandes en TNSS y RQLQ.
Tercero, la incidencia de eventos adversos fue menor en los grupos que incorporaron acupuntura.
Cuarto, el estudio sitúa la acupuntura en un lugar clínicamente razonable: no como alternativa excluyente, sino como intervención complementaria útil para pacientes con rinitis alérgica, especialmente cuando los síntomas persisten o se busca reducir la carga farmacológica.
Referencia:
Ma J, Peng M, Song YG, Xu XJ. Efficacy and safety of acupuncture-related therapies in the treatment of allergic rhinitis: a systematic review and meta-analysis. Front Med (Lausanne). 2026 May 29;13:1835311. doi: 10.3389/fmed.2026.1835311. PMID: 42245938; PMCID: PMC13231950.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




