Acupuntura para la recuperación postictus: estudio de cohorte retrospectiva sobre función motora y calidad de vida (Su M et al. Front Neurol. 2026)

Compartir:

El ictus sigue siendo una de las principales causas de discapacidad a largo plazo. Aunque los avances en el tratamiento agudo han mejorado mucho el pronóstico, una parte importante de los supervivientes mantiene dificultades motoras que afectan a la marcha, el uso del brazo, la autonomía y la calidad de vida.

En este contexto, la rehabilitación convencional, fisioterapia, terapia ocupacional, entrenamiento de la marcha, trabajo de equilibrio y actividades de la vida diaria, es la base del tratamiento. Pero en la práctica clínica muchas veces se buscan intervenciones complementarias que puedan potenciar esa recuperación.

El artículo de Su M et al. (Front Neurol. 2026) estudia precisamente esto: si añadir acupuntura a la rehabilitación convencional se asocia con mejores resultados en pacientes con ictus subagudo. Se trata de un estudio publicado en Frontiers in Neurology en 2026, titulado “Acupuncture for post-stroke recovery: a retrospective cohort study on motor function and quality of life”.

Antes de entrar en los resultados, conviene explicar el tipo de estudio. Un estudio de cohorte sigue o compara grupos de pacientes que han estado expuestos a una intervención o situación concreta. En este caso, se comparan dos grupos de pacientes con ictus:

-uno recibió rehabilitación convencional más acupuntura,
-y el otro recibió rehabilitación convencional sola.

La palabra retrospectiva significa que los investigadores no diseñaron el tratamiento desde cero ni asignaron a los pacientes al azar. Lo que hicieron fue revisar historias clínicas ya existentes de pacientes tratados entre enero de 2022 y diciembre de 2024. Esto tiene ventajas y limitaciones. La ventaja es que nos acerca a la práctica clínica real: pacientes reales, en un hospital real, con tratamientos aplicados en condiciones habituales. Para médicos y pacientes, este tipo de información puede ser muy útil a la hora de decidir si una intervención merece ser considerada. La limitación es que, al no ser un ensayo aleatorizado, no podemos asegurar con la misma fuerza que la acupuntura sea la causa directa de toda la mejoría observada. Puede haber factores no medidos que influyan: motivación del paciente, apoyo familiar, expectativas, intensidad real del tratamiento o diferencias sutiles entre grupos. Aun así, cuando los grupos son comparables al inicio y los resultados son consistentes, este tipo de estudios aporta señales clínicas muy interesantes.

El estudio analizó 108 pacientes con primer ictus isquémico o hemorrágico, en fase subaguda, es decir, entre 14 y 90 días desde el inicio del ictus. Todos estaban ingresados en un centro de rehabilitación y presentaban una afectación neurológica moderada. Los pacientes se dividieron en dos grupos:
-54 pacientes recibieron acupuntura combinada más rehabilitación convencional.
-54 pacientes recibieron solo rehabilitación convencional.

Algo importante es que los grupos eran comparables al inicio. No había diferencias significativas en edad, sexo, tipo de ictus, tiempo desde el ictus, comorbilidades ni puntuaciones iniciales en las escalas de función motora, discapacidad, independencia o calidad de vida.

Todos los pacientes recibieron rehabilitación convencional durante 4 semanas. Esta incluía técnicas de fisioterapia y terapia ocupacional, entrenamiento de equilibrio y marcha, ejercicios de rango articular, trabajo de actividades de la vida diaria y estimulación eléctrica funcional cuando estaba indicada. Las sesiones se realizaron dos veces al día, cinco días por semana, durante cuatro semanas. El grupo de acupuntura recibió, además, un protocolo combinado con acupuntura del cuero cabelludo, electroacupuntura y acupuntura corporal. El tratamiento se aplicó una vez al día, cinco días por semana, durante cuatro semanas, con un total previsto de 20 sesiones.

El principal resultado evaluado fue la función motora, medida con la escala Fugl-Meyer Assessment, o FMA. Esta escala puntúa de 0 a 100 y valora la recuperación motora de extremidad superior e inferior tras un ictus. Cuanto mayor es la puntuación, mejor es la función motora. También se midió la calidad de vida específica del ictus mediante la escala SS-QOL, que incluye aspectos como movilidad, energía, autocuidado, función del brazo, ánimo, roles sociales, lenguaje y pensamiento. Como resultados secundarios, los autores evaluaron independencia en actividades de la vida diaria con el Modified Barthel Index, déficit neurológico con la escala NIHSS, y discapacidad global con la modified Rankin Scale.

Las valoraciones se realizaron al inicio, tras 4 semanas de tratamiento y en un seguimiento a las 12 semanas posteriores.

El resultado más importante fue la mejora en la escala FMA. Después de 4 semanas, el grupo que recibió acupuntura más rehabilitación alcanzó una puntuación media de 61,28, frente a 52,15 en el grupo de rehabilitación sola. La diferencia media entre grupos fue de 9,13 puntos, con un intervalo de confianza del 95% entre 5,89 y 12,37, y un valor de p < 0,001. Traducido: ambos grupos mejoraron, pero el grupo que recibió acupuntura mejoró bastante más. Este dato es especialmente interesante porque los propios autores señalan que una diferencia de 9,13 puntos supera el rango considerado clínicamente importante para la FMA, situado aproximadamente entre 4,25 y 7,25 puntos. Además, el beneficio no desapareció al terminar el tratamiento. En el seguimiento a 12 semanas, el grupo de acupuntura mantenía una puntuación FMA superior: 69,52 frente a 57,28 en el grupo control, con una diferencia media de 12,24 puntos. El estudio también encontró mejores resultados en calidad de vida específica del ictus. Tras 4 semanas, el grupo de acupuntura obtuvo una puntuación media en SS-QOL de 181,35, frente a 163,52 en el grupo control. La diferencia media fue de 17,83 puntos, con p < 0,001. En el seguimiento, la diferencia incluso aumentó: 199,58 en el grupo de acupuntura frente a 174,36 en el grupo control. Otro resultado muy relevante fue el Modified Barthel Index, que mide independencia en actividades básicas como comer, asearse, vestirse, usar el baño, desplazarse o subir escaleras. Después de 4 semanas, el grupo de acupuntura alcanzó una puntuación media de 73,58, frente a 62,04 en el grupo control. La diferencia fue de 11,54 puntos, con p < 0,001. En el seguimiento a 12 semanas, el grupo de acupuntura llegó a 84,12, frente a 68,28 en el grupo control. La diferencia fue de 15,84 puntos. La escala NIHSS mide la gravedad del déficit neurológico tras un ictus. En esta escala, una puntuación más baja indica mejor situación clínica. Tras el tratamiento, el grupo de acupuntura presentó una puntuación media de 5,52, frente a 7,62 en el grupo control. La reducción desde el inicio fue de 4,26 puntos en el grupo de acupuntura y de 2,50 puntos en el grupo control. En el seguimiento, la diferencia se mantuvo: 4,02 en el grupo de acupuntura frente a 6,82 en el grupo control. Uno de los resultados más fáciles de entender es la proporción de pacientes que alcanzaron un resultado funcional favorable en la escala mRS, definida como una puntuación entre 0 y 2. En términos prácticos, esto suele interpretarse como independencia funcional o discapacidad leve. Después de 4 semanas, el 79,6% de los pacientes del grupo de acupuntura alcanzó un resultado favorable, frente al 53,7% del grupo control. La odds ratio fue de 3,38, con intervalo de confianza de 1,52 a 7,51 y p = 0,003. Dicho de forma sencilla: en este estudio, los pacientes que recibieron acupuntura más rehabilitación tuvieron más de tres veces más probabilidades de alcanzar independencia funcional que los pacientes que recibieron solo rehabilitación convencional. En el seguimiento, el resultado se mantuvo: 85,2% en el grupo de acupuntura frente a 63,0% en el grupo control. Como el estudio no era aleatorizado, los autores realizaron un análisis adicional llamado propensity score matching. Este método intenta equilibrar los grupos en función de variables importantes, como edad, sexo, tipo de ictus, gravedad inicial, tiempo desde el inicio y comorbilidades. Después de este emparejamiento, quedaron 48 pares de pacientes, y los resultados siguieron favoreciendo al grupo de acupuntura en FMA, MBI, NIHSS y SS-QOL, todos con p < 0,001. También realizaron una regresión multivariante, que identificó el tratamiento con acupuntura como predictor independiente de mayor mejora motora. Otros factores asociados a mejor recuperación fueron menor edad, menor gravedad inicial y menor tiempo desde el ictus. Este último punto tiene mucho sentido clínico: cuanto antes se inicia una rehabilitación eficaz dentro de la fase subaguda, más se puede aprovechar la ventana de neuroplasticidad. Este estudio no demuestra causalidad con la misma fuerza que un ensayo clínico aleatorizado. La asignación al tratamiento dependió de factores como preferencia del paciente, recomendación médica y cobertura del seguro. Eso puede introducir sesgos. Pero tampoco conviene minusvalorar el valor del trabajo. Los estudios de cohorte retrospectiva aportan información muy útil de práctica clínica real. Nos muestran qué ocurre cuando una intervención se aplica en pacientes reales, dentro de un programa de rehabilitación real. Y aquí los resultados son bastante coherentes: mejor función motora, mejor independencia, menor déficit neurológico, mejor calidad de vida, más pacientes con independencia funcional y buena seguridad. Este estudio de cohorte retrospectiva sugiere que añadir acupuntura a la rehabilitación convencional puede asociarse con una recuperación más favorable en pacientes con ictus subagudo. Los pacientes que recibieron acupuntura combinada junto con rehabilitación mejoraron más en función motora, independencia en actividades diarias, déficit neurológico y calidad de vida. Además, tuvieron más probabilidades de alcanzar independencia funcional, y los beneficios se mantuvieron en el seguimiento a 12 semanas. Referencia: Su M, Cheng S, Yang W, Pan X, Su Q, Yuan P. Acupuncture for post-stroke recovery: a retrospective cohort study on motor function and quality of life. Front Neurol. 2026 May 4;17:1794260. doi: 10.3389/fneur.2026.1794260. PMID: 42158006; PMCID: PMC13181924.

Fuente
Dr. Beltran Carrillo
Publicado el Categorías Blog, IctusEtiquetas Acupuntura basada en la evidencia, Clínica Beltrán Carrillo, Evidencia científica, Ictus, Recuperación postictus

posts relacionados

Ver más posts