La parálisis facial periférica, y especialmente la parálisis de Bell, constituye una de las mononeuropatías agudas más frecuentes. Su presentación suele ser brusca, con debilidad o parálisis unilateral de la musculatura facial, dificultad para cerrar el ojo, alteración de la sonrisa y problemas en actividades tan cotidianas como hablar, beber o comer. Aunque muchos pacientes evolucionan favorablemente, la recuperación no siempre es completa y pueden persistir asimetría facial, sincinesias, espasmos musculares o alteraciones funcionales con un importante impacto físico, psicológico y social.
Zhou y colaboradores publicaron en BMJ Open (2026), revista del BMJ Group, una revisión sistemática y metaanálisis destinada a evaluar la eficacia y seguridad de la electroacupuntura, sola o asociada al tratamiento convencional, en la parálisis facial periférica.
Los autores recuerdan que las principales guías clínicas consideran los corticoides sistémicos iniciados dentro de las primeras 72 horas como el tratamiento fundamental de la parálisis de Bell aguda. Administrados precozmente, aumentan la probabilidad de recuperación completa y disminuyen el riesgo de movimientos faciales anormales posteriores.
Sin embargo, incluso con tratamiento adecuado, una proporción de pacientes no recupera completamente la función facial. Los autores señalan que entre un 15 % y un 20 % puede no alcanzar una recuperación normal o casi normal, y que las cifras de recuperación incompleta pueden situarse alrededor del 20/30 %, especialmente en los pacientes que presentan inicialmente una parálisis grave.
Incluyeron 10 ensayos clínicos aleatorizados con 888 participantes. La mayoría de los estudios compararon un tratamiento que incluía electroacupuntura frente a tratamiento farmacológico convencional, generalmente basado en corticosteroides, acompañados en algunos casos de antivirales, vitaminas o fármacos neurotróficos.
El resultado global mostró una señal favorable a los tratamientos que incluían electroacupuntura. En los 10 ensayos, la denominada tasa de curación fue significativamente mayor con los tratamientos que contenían electroacupuntura, con un RR de 1,37 (IC95 % 1,13 – 1,67). Esto supone un incremento relativo del 37 % en la probabilidad de alcanzar la categoría de recuperación completa o casi completa definida en cada ensayo.
La denominada “tasa de efectividad total”, que incluía pacientes curados o con mejoría clínica significativa, también favoreció a la electroacupuntura, con un RR de 1,21 (IC95 % 1,07 – 1,36).
Tres ensayos independientes, con 220 pacientes, evaluaron específicamente la función facial mediante escalas clínicas. El resultado combinado mostró un tamaño de efecto claramente favorable a la electroacupuntura, con una SMD de 1,91 (IC95 % 0,51 – 3,30). La SMD o diferencia de medias estandarizada se utiliza cuando distintos estudios miden un mismo concepto mediante escalas diferentes. En este caso, un valor positivo indica una mejor función facial en los grupos tratados con electroacupuntura. La magnitud observada fue grande, aunque la heterogeneidad entre estudios también lo fue, con un I² del 94,4 %. Por tanto, el resultado muestra una señal favorable importante, pero no permite asumir que todos los pacientes o todos los protocolos produzcan exactamente el mismo grado de beneficio.
Ocho de los ensayos utilizaron como control exclusivamente tratamiento farmacológico. En este subgrupo, los tratamientos que incorporaban electroacupuntura obtuvieron una mayor tasa de curación, con un RR de 1,48 (IC95 % 1,12 – 1,96). Para la tasa de efectividad total, el resultado volvió a favorecer al tratamiento combinado, con un RR de 1,26 (IC95 % 1,11 – 1,42). Es decir, cuando la comparación se centra en la pregunta probablemente más relevante para la práctica clínica, los datos sugieren que añadir electroacupuntura al tratamiento farmacológico convencional puede mejorar los resultados a corto plazo respecto a utilizar la farmacoterapia sola.
Uno de los ensayos incluidos mostró una influencia importante sobre la magnitud de los resultados. Los autores realizaron por ello un análisis eliminando sucesivamente cada estudio. Cuando se retiró el ensayo que más contribuía a la heterogeneidad, la estimación de la tasa de curación disminuyó de RR 1,37 a RR 1,20 (IC95 % 1,07 – 1,35), pero permaneció estadísticamente significativa. Además, la heterogeneidad descendió del 57 % al 0 %. Algo similar ocurrió con la tasa de efectividad total: el RR pasó de 1,21 a 1,14 (IC95 % 1,05 – 1,25), manteniéndose el resultado favorable.
El mensaje clínico de esta revisión es sencillo. En la parálisis de Bell aguda, el tratamiento precoz con corticosteroides continúa siendo la intervención de referencia. La cuestión no es sustituirlo por electroacupuntura, sino valorar si añadir electroacupuntura puede mejorar la recuperación.
En 10 ensayos clínicos y 888 pacientes, los tratamientos que incluían electroacupuntura aumentaron las tasas de recuperación y mejoraron la función facial. Cuando el análisis se limitó a los estudios que comparaban electroacupuntura añadida al tratamiento frente a farmacoterapia sola, la ventaja continuó siendo significativa.
La evidencia disponible todavía presenta heterogeneidad y una certeza limitada, y son necesarios ensayos mejor estandarizados y con seguimiento más prolongado. Pero la señal clínica es coherente y merece ser estudiada con mayor profundidad.
En conjunto, estos resultados apoyan el interés de la electroacupuntura como tratamiento complementario al manejo médico convencional de la parálisis facial periférica, especialmente dentro de un abordaje integrado cuyo objetivo sea aumentar las posibilidades de una recuperación funcional completa.
Referencia:
Zhou C, Yuan P, Fang J, Gao J. Effectiveness and safety of electroacupuncture combined with conventional therapy for peripheral facial palsy: a systematic review and meta-analysis. BMJ Open. 2026 Sep 18;16(9):e121577. doi: 10.1136/bmjopen-2026-121577. PMID: 42760088; PMCID: PMC13599946.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




