La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva caracterizada por la pérdida de motoneuronas, deterioro motor progresivo y una supervivencia limitada. Aunque disponemos de tratamientos capaces de modificar modestamente su evolución y de medidas de soporte que mejoran determinados aspectos clínicos, seguimos estando ante una enfermedad con enormes necesidades terapéuticas no cubiertas. En este contexto, la investigación preclínica continúa siendo esencial para explorar nuevas intervenciones y, sobre todo, para determinar si existen mecanismos biológicos plausibles que justifiquen avanzar posteriormente hacia estudios clínicos.
Hu y colaboradores publicaron en Frontiers in Neurology en julio de 2026 una revisión sistemática y metaanálisis de la evidencia experimental sobre electroacupuntura en modelos murinos de ELA. El trabajo reúne 17 estudios y 372 animales, todos ellos utilizando ratones transgénicos SOD1G93A, uno de los modelos experimentales más utilizados para investigar esta enfermedad. La intervención fue electroacupuntura administrada de forma aislada, sin combinación con tratamientos farmacológicos, lo que permite estudiar con mayor claridad su contribución específica.
Como en cualquier investigación animal, conviene establecer desde el principio sus límites. Estos resultados no demuestran que la electroacupuntura sea eficaz para tratar la ELA en pacientes. La distancia entre un modelo experimental y una enfermedad humana compleja puede ser considerable. Pero tampoco sería adecuado minusvalorar la utilidad de estos trabajos. La investigación preclínica permite estudiar si una intervención modifica el curso de la enfermedad experimental, si preserva estructuras relevantes y, especialmente, si produce cambios coherentes en mecanismos fisiopatológicos conocidos. En otras palabras, aporta información sobre plausibilidad biológica. Y en este estudio la señal es bastante consistente.
El outcome principal fue el rendimiento en el rotarod, una prueba ampliamente utilizada para valorar coordinación y resistencia motora en modelos animales. Diez estudios, con un total de 214 animales, pudieron incluirse en el metaanálisis. La electroacupuntura produjo una mejoría significativa: SMD 3,31 (IC 95%: 2,05 – 4,57; p < 0,001). Se trata de un tamaño de efecto muy elevado. En investigación animal, donde las condiciones experimentales están mucho más controladas y los tamaños muestrales suelen ser pequeños, no es infrecuente encontrar efectos estandarizados de esta magnitud. Por ello, el valor numérico no debe interpretarse como una predicción del tamaño de un hipotético beneficio en seres humanos. Lo relevante es que la dirección del efecto fue claramente favorable y que la mejoría motora apareció también mediante otra prueba conductual, el open field test, en la que los animales tratados recorrieron una mayor distancia. Pero quizá resultan aún más interesantes algunos outcomes relacionados con la propia evolución de la enfermedad experimental. En cuatro estudios, la electroacupuntura retrasó el inicio de la enfermedad una media de 14,46 días*(IC 95%: 11,07 - 17,86). En otros tres estudios se observó además una prolongación media de la supervivencia de 13,43 días (IC 95%: 2,32 - 24,54). En un modelo de ELA rápidamente progresivo, estos resultados tienen interés experimental. No estamos hablando simplemente de una modificación transitoria de una prueba motora, sino de una señal compatible con un retraso de la progresión global del fenotipo. La ELA se caracteriza fundamentalmente por la degeneración y pérdida progresiva de motoneuronas. Por eso resulta especialmente interesante que la mejoría conductual estuviera acompañada de cambios histopatológicos. Dos estudios evaluaron el número de motoneuronas supervivientes en el asta anterior de la médula lumbar. Los animales tratados mediante electroacupuntura conservaron significativamente más motoneuronas, con una diferencia media de: MD 6,98 (IC 95%: 5,67 - 8,29). La revisión analiza además diferentes mecanismos potencialmente implicados en el efecto neuroprotector. La neuroinflamación constituye uno de los procesos relevantes en la fisiopatología experimental de la ELA. La activación de la microglía y de diferentes vías inflamatorias puede contribuir al daño progresivo de las motoneuronas. En los estudios incluidos, la electroacupuntura redujo la expresión de marcadores relacionados con este proceso, entre ellos Iba-1, TNF-α, IL-6, IL-1β, NF-κB, TLR4 y p-p38. Por ejemplo, el metaanálisis encontró reducciones importantes de Iba-1 y TNF-α, así como disminuciones significativas de IL-6 e IL-1β. También se redujo la actividad de NF-κB, una vía central de señalización inflamatoria. Aunque algunos de estos análisis incluyen pocos estudios y presentan heterogeneidad, el conjunto apunta en una misma dirección: menor activación neuroinflamatoria. A esta señal se añaden cambios en mecanismos relacionados con supervivencia neuronal y apoptosis. La electroacupuntura aumentó los niveles de p-Akt y p-GSK-3β, resultados compatibles con una modulación de la vía PI3K/Akt y con una mayor señalización de supervivencia celular. También disminuyó RhoA, una molécula implicada en la inhibición del crecimiento y la regeneración axonal. Los autores plantean que esta modificación podría reducir algunas de las señales que dificultan la reparación estructural y el mantenimiento de las conexiones neuromusculares. Otro hallazgo merece atención especial. Tres estudios evaluaron TDP-43, una proteína estrechamente relacionada con la patología molecular de la ELA y con alteraciones en el metabolismo del RNA. El metaanálisis mostró una reducción significativa: MD -0,23 (IC 95%: -0,30 a -0,16), Hay además un aspecto metodológico que merece ser destacado. Los autores evaluaron los 17 experimentos mediante la herramienta **SYRCLE Risk of Bias**, específicamente diseñada para estudios animales. El resultado visual de la evaluación es llamativo: no existe ningún dominio clasificado como de alto riesgo de sesgo en ninguno de los estudios incluidos. Esto no significa que los experimentos sean metodológicamente perfectos. Existen dominios clasificados como riesgo incierto, especialmente el ocultamiento de la asignación, el cegamiento y la evaluación aleatoria de los resultados, fundamentalmente porque estos procedimientos no fueron adecuadamente descritos. Pero la ausencia de dominios de alto riesgo resulta destacable para una síntesis de investigación preclínica. La principal dificultad estadística del trabajo es la elevada heterogeneidad de algunos resultados. En el rotarod, por ejemplo, el I² fue del 88,6%. También fue elevada para el inicio de la enfermedad, supervivencia y diferentes marcadores inflamatorios. Los autores realizaron, sin embargo, un análisis bastante exhaustivo para explorar este problema. En primer lugar, los análisis de sensibilidad fueron estables: eliminar secuencialmente cada estudio individual no produjo modificaciones sustanciales en las estimaciones globales. Es decir, el resultado favorable no depende de un único experimento que esté arrastrando artificialmente el metaanálisis. Además, para el rotarod se realizaron análisis por subgrupos y una metarregresión considerando siete posibles explicaciones de la heterogeneidad: país, localización de los puntos de acupuntura, frecuencia de estimulación, duración de cada sesión, duración total del tratamiento, forma de onda y puntuación de calidad metodológica. Ninguna de estas variables explicó significativamente la heterogeneidad observada. El valor principal de esta revisión no está en afirmar que la electroacupuntura sea un tratamiento demostrado para la ELA. Todavía no podemos decir eso. Su interés está en mostrar que, en un modelo experimental bien establecido, la electroacupuntura produce una señal neuroprotectora multidimensional: mejora la función motora, retrasa la aparición de la enfermedad experimental, prolonga la supervivencia, conserva motoneuronas y modifica diferentes mecanismos relacionados con neuroinflamación, supervivencia celular, regeneración axonal y metabolismo del RNA. La distancia entre un ratón SOD1G93A y un paciente con ELA sigue siendo enorme. Precisamente por eso la siguiente etapa debe ser investigación clínica rigurosa, no extrapolación prematura. Pero antes de investigar si una intervención puede funcionar en pacientes necesitamos razones biológicas para pensar que merece la pena hacerlo. Y eso es justamente lo que aporta este trabajo: una base experimental razonablemente coherente para considerar la electroacupuntura como una estrategia neuroprotectora que merece seguir siendo estudiada en ELA. Referencia: Hu M, You L, Zhang X, Xuan Z, Ma S, Wu X. Experimental evidence of electroacupuncture in ALS mouse models: a systematic review and meta-analysis. Front Neurol. 2026 Jul 1;17:1780176. doi: 10.3389/fneur.2026.1780176. PMID: 42459857; PMCID: PMC13368633.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




