Cuando hablamos de acupuntura en niños, la primera pregunta no suele ser si puede funcionar, sino si es segura. Es una duda lógica. En población pediátrica, cualquier intervención debe evaluarse con un nivel especial de prudencia: los niños no son adultos pequeños, tienen diferencias fisiológicas, emocionales y de tolerancia, y las familias necesitan información clara para tomar decisiones.
El artículo de Bailey A et al. aborda precisamente esta cuestión. Se trata de una scoping review, o revisión exploratoria, publicada en Global Advances in Integrative Medicine and Health, centrada en la seguridad de la acupuntura pediátrica.
Una revisión sistemática con metaanálisis intenta responder una pregunta concreta y, cuando es posible, ofrece una estimación numérica del efecto: cuánto mejora el dolor, cuánto se reduce un síntoma o qué diferencia hay entre tratamientos.
Una scoping review, en cambio, tiene otro objetivo: mapear la evidencia disponible. Es decir, identificar qué estudios existen, qué tipo de pacientes se han incluido, qué intervenciones se han usado, qué resultados se han comunicado y qué lagunas siguen abiertas. Por tanto, este artículo no pretende decir “la acupuntura pediátrica reduce X síntoma en X puntos”. La pregunta es más básica y muy relevante: ¿Qué sabemos actualmente sobre la seguridad de la acupuntura con agujas filiformes en niños y adolescentes?
La acupuntura pediátrica está empezando a ocupar un espacio en algunos hospitales infantiles relevantes. El artículo menciona que centros como Johns Hopkins All Children’s Hospital, Boston Children’s Hospital y Children’s Hospital of Philadelphia ofrecen acupuntura dentro de sus servicios pediátricos.
Esto es importante porque muestra que la acupuntura pediátrica no es solo una práctica aislada o marginal. En determinados contextos hospitalarios, especialmente en medicina integrativa, ya forma parte de la atención clínica disponible para niños y adolescentes.
Los autores revisaron publicaciones entre el 1 de julio de 2015 y el 30 de junio de 2025 en MEDLINE. Buscaron estudios relacionados con acupuntura, población pediátrica y seguridad. Incluyeron pacientes menores de 21 años y se centraron exclusivamente en acupuntura con agujas filiformes, que son las agujas finas habituales de acupuntura y las más comunes en la práctica occidental. También incluyeron electroacupuntura cuando se utilizaban este tipo de agujas. Este enfoque es útil porque permite analizar una intervención bastante concreta. Los autores excluyeron estudios que combinaban acupuntura con otras terapias, para poder atribuir con más claridad los posibles eventos adversos a la acupuntura en sí.
Se identificaron 14 estudios reunieron un total de 2.432 participantes, de los cuales 1.412 recibieron acupuntura. Las edades fueron muy amplias: desde bebés de 4,5 semanas hasta jóvenes de 21 años.
Los estudios incluidos fueron variados: había 5 ensayos clínicos aleatorizados, 3 informes de caso, 2 estudios de cohortes, 2 estudios de factibilidad, 1 revisión sistemática y 1 revisión retrospectiva.
La tabla 1 de la página 4 resume muy bien esta diversidad: aparecen estudios en parálisis cerebral, dolor, cólico infantil, artritis idiopática juvenil, miopía, dolor en drepanocitosis, encefalitis anti-NMDAR, púrpura de Henoch-Schönlein y otras condiciones pediátricas. También se especifica si se utilizó acupuntura manual o electroacupuntura, cuántos niños recibieron tratamiento y si se informaron eventos adversos. Esta variedad tiene una ventaja y una limitación. La ventaja es que nos da una visión amplia de la seguridad en distintos contextos pediátricos. La limitación es que no permite sacar conclusiones específicas para una sola enfermedad o protocolo.
El resultado más importante de la revisión es claro:
– Ninguna de las 14 publicaciones incluidas informó eventos adversos graves asociados a la acupuntura pediátrica.
– Además, 6 estudios no notificaron ningún evento adverso y 8 estudios comunicaron solo eventos adversos no graves.
Los eventos adversos descritos fueron leves y transitorios. La tabla 2 de la página 5 detalla los más frecuentes: dolor o hormigueo en la zona tratada, sensación de frío o calor, entumecimiento, pequeños hematomas, mareo, náuseas, leve sangrado durante el tratamiento, enrojecimiento o hinchazón facial leve que se resolvió espontáneamente, y molestias después de la sesión. Dicho de forma sencilla: lo que se observó fueron reacciones locales o molestias pasajeras, no complicaciones graves.
Esto coincide con la experiencia clínica habitual en acupuntura bien realizada: los efectos adversos más comunes suelen ser pequeños hematomas, dolor puntual, sangrado mínimo o sensación local transitoria.
La conclusión es positiva: esta revisión reciente no encontró eventos adversos graves en población pediátrica tratada con acupuntura filiforme.
Además, los resultados son coherentes con revisiones previas que ya habían señalado que la acupuntura pediátrica parece generalmente segura cuando la realizan profesionales adecuadamente formados.
Pero hay que evitar una interpretación excesiva. Que esta revisión no haya encontrado eventos graves no significa que la seguridad esté demostrada de forma absoluta. Significa que, en los estudios recientes disponibles, no aparecen señales de alarma importantes.
Esta revisión exploratoria de la literatura publicada entre 2015 y 2025 no encontró informes de eventos adversos graves asociados a la acupuntura pediátrica con agujas filiformes. En los estudios incluidos, los eventos adversos fueron escasos, leves y transitorios, como dolor local, hormigueo, pequeños hematomas o sangrado mínimo.
En resumen, este artículo no cierra el debate, pero aporta una señal tranquilizadora: la acupuntura pediátrica, bien indicada y realizada por profesionales cualificados, parece tener un perfil de seguridad favorable, aunque necesitamos mejores estudios para cuantificarlo con mayor exactitud.
Referencia:
Bailey A, Loew B, Blume R, Majd I, Cherkin D. Pediatric Acupuncture Safety: A Scoping Review. Glob Adv Integr Med Health. 2026 May 20;15:27536130261453358. doi: 10.1177/27536130261453358. PMID: 42179706; PMCID: PMC13191135.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




