El dolor crónico afecta aproximadamente al 20–30% de la población mundial y es una de las principales causas de discapacidad, pérdida de calidad de vida y carga socioeconómica. Durante mucho tiempo se ha entendido el dolor crónico como un problema originado principalmente en tejidos periféricos: articulaciones, músculos, nervios o estructuras inflamadas. Pero hoy sabemos que esa visión es incompleta.
En el dolor persistente, el sistema nervioso central también cambia. El cerebro y la médula espinal pueden modificar la forma en que procesan, amplifican, interpretan y mantienen la experiencia dolorosa. Esto se conoce como procesamiento central alterado del dolor, y es una de las claves para entender por qué algunos dolores persisten incluso cuando el daño inicial ya no explica completamente la intensidad de los síntomas.
El artículo de Ma X et al. (Front Neurol. 2026) especialmente interesante porque no se limita a preguntar si la acupuntura reduce el dolor. Va un paso más allá: analiza si esa mejoría clínica se acompaña de cambios medibles en neuroimagen, es decir, en redes cerebrales implicadas en la experiencia del dolor.
Se trata de una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados sobre acupuntura en pacientes con dolor crónico, centrada en estudios que utilizaron técnicas de neuroimagen, especialmente resonancia magnética funcional en reposo.
El objetivo fue triple:
-Primero, cuantificar los efectos de la acupuntura sobre biomarcadores de neuroimagen relacionados con el procesamiento central alterado del dolor.
-Segundo, confirmar su eficacia clínica sobre la intensidad del dolor.
-Tercero, explorar si los cambios cerebrales se relacionan con los resultados clínicos.
El metaanálisis incluyó 17 ensayos clínicos aleatorizados, con un total de 750 pacientes: 401 en grupos de acupuntura y 349 en grupos control. Los pacientes tenían dolor crónico de al menos 12 semanas de evolución y una intensidad basal moderada o superior, por ejemplo VAS o NRS de 4 o más.
Los comparadores incluyeron acupuntura simulada, tratamiento convencional o control en blanco. Un dato metodológicamente relevante es que la mayoría de estudios utilizaron controles con acupuntura simulada, lo que hace la comparación más exigente que simplemente comparar contra no tratamiento.
En muchas revisiones sobre acupuntura, una de las limitaciones más frecuentes es la calidad metodológica de los ensayos incluidos. Aquí, sin embargo, el perfil es bastante favorable. La figura 2 del artículo muestra el resumen de riesgo de sesgo. Visualmente es muy llamativa: casi todo aparece en verde, algunos dominios en amarillo y ninguno en rojo. En concreto, 13 de los 17 estudios no mostraron riesgo significativo de sesgo en los cinco dominios evaluados y fueron clasificados como de bajo riesgo global. Los otros 4 estudios presentaron algunas preocupaciones únicamente en el dominio de aleatorización, pero bajo riesgo en los demás dominios. Esto no significa que la evidencia sea perfecta, pero sí que estamos ante un conjunto de ensayos con una calidad metodológica razonablemente buena, especialmente para un campo complejo como la neuroimagen en acupuntura.
El estudio analiza tres dimensiones principales del procesamiento central del dolor. Esta es probablemente la parte más interesante para una entrada divulgativa, porque ayuda a entender que el dolor crónico no es solo “una señal que sube desde el cuerpo”, sino una experiencia construida por redes cerebrales.
1. Corteza cingulada anterior e ínsula: la dimensión emocional del dolor
La corteza cingulada anterior y la ínsula son regiones muy importantes en la experiencia dolorosa. No se limitan a decir “hay una señal dolorosa”, sino que participan en cómo se vive emocionalmente esa señal: cuánto sufrimiento genera, cuánto invade la atención y qué carga afectiva tiene. En dolor crónico, estas áreas pueden quedar hiperimplicadas en la experiencia persistente del dolor, reforzando la sensación de amenaza, malestar y vigilancia corporal.
En este metaanálisis, 8 estudios analizaron estas regiones, con 218 pacientes en el grupo de acupuntura y 161 en el grupo de acupuntura simulada. No hubo heterogeneidad estadística, con I² = 0%, lo cual indica una consistencia muy buena entre estudios.
El resultado favoreció claramente a la acupuntura: MD = 0,27, intervalo de confianza del 95% 0,23 a 0,31, con p < 0,00001. Traducido: la acupuntura se asoció con una modulación significativa de las redes cerebrales vinculadas a la percepción emocional del dolor. 2. Corteza somatosensorial primaria y tálamo: integrar la información sensorial La corteza somatosensorial primaria (S1) y el tálamo participan en la recepción, organización e integración de la información sensorial. Son regiones clave para localizar, discriminar e interpretar las señales que llegan desde el cuerpo. En dolor crónico, este sistema puede funcionar de forma alterada: señales no peligrosas pueden sentirse como dolorosas, áreas corporales pueden percibirse de forma distorsionada y el sistema puede mantenerse en un estado de sensibilidad aumentada. En este apartado se incluyeron 8 estudios, con 194 pacientes en acupuntura y 193 en acupuntura simulada. De nuevo, la heterogeneidad fue prácticamente inexistente: I² = 0%. El resultado también favoreció de forma clara a la acupuntura: MD = 0,30, intervalo de confianza del 95% 0,26 a 0,34, con p < 0,00001. Esto sugiere que la acupuntura puede modular circuitos relacionados con la integración sensorial del dolor, no solo con su componente emocional. 3. Red neuronal por defecto: cuando el dolor ocupa la conciencia La red neuronal por defecto (Default Mode Network o DMN) es una red cerebral relacionada con el pensamiento autorreferencial, la atención interna y la forma en que nos pensamos a nosotros mismos. En dolor crónico, esta red es especialmente relevante porque el dolor persistente tiende a ocupar la conciencia: uno se observa, se protege, anticipa el dolor, lo recuerda y vive condicionado por él. Dentro de esta red, regiones como el precúneo y la corteza cingulada posterior son nodos importantes. En este metaanálisis, 7 estudios evaluaron la función de la DMN, con 171 pacientes en acupuntura y 161 en acupuntura simulada. Aquí sí hubo heterogeneidad alta: I² = 76%, lo que indica que los resultados variaron más entre estudios. Aun así, el resultado global siguió favoreciendo a la acupuntura: MD = 0,29, intervalo de confianza del 95% 0,20 a 0,39, con p < 0,00001. La lectura debe ser positiva pero prudente: la acupuntura parece modular la red por defecto en dolor crónico, pero este resultado es menos homogéneo que los hallazgos en ínsula/cingulado y S1/tálamo. Resultado clínico: reducción relevante del dolor Los datos de neuroimagen son muy interesantes, pero la pregunta clínica sigue siendo esencial: ¿mejoraron los pacientes? La respuesta del metaanálisis es sí. En los 17 estudios, la acupuntura se asoció con una reducción significativamente mayor del dolor frente al grupo control. La diferencia media fue de -2,31 puntos en la escala VAS o escalas equivalentes, con intervalo de confianza del 95% entre -3,27 y -1,36, y p < 0,00001. Este dato es clínicamente importante. En dolor crónico, suele considerarse que una reducción aproximada de 1,5 a 2 puntos en una escala de 0 a 10 ya puede tener relevancia clínica. Aquí la reducción media supera ese rango, lo que sugiere que no estamos solo ante un resultado estadísticamente significativo, sino ante un cambio potencialmente perceptible para los pacientes. Uno de los resultados más claros del artículo es la tasa de alivio del dolor. Los autores definieron este desenlace como una reducción de al menos 2 puntos en VAS/NRS o criterios equivalentes. El resultado fue muy favorable: los pacientes tratados con acupuntura tuvieron una probabilidad 4,3 veces mayor de alcanzar alivio clínico del dolor que los pacientes del grupo control. El odds ratio fue OR = 4,30, con intervalo de confianza del 95% 3,14 a 5,90, y p < 0,00001. Este metaanálisis sugiere que la acupuntura no solo reduce la intensidad del dolor crónico, sino que también modula redes cerebrales implicadas en el procesamiento central del dolor. Los cambios se observaron en regiones relacionadas con la dimensión emocional del dolor, como la corteza cingulada anterior y la ínsula; con la integración sensorial, como la corteza somatosensorial primaria y el tálamo; y con la red neuronal por defecto, implicada en la autopercepción y la atención interna al dolor. La lectura final es positiva: la acupuntura aparece como una intervención segura y clínicamente útil para el dolor crónico, con evidencia creciente de que sus efectos se acompañan de cambios medibles en redes cerebrales. Esto no sustituye la evaluación individual ni el tratamiento médico cuando es necesario, pero refuerza el papel de la acupuntura dentro de un abordaje moderno, integrado y neurobiológicamente informado del dolor crónico. Referencia: Ma X, Wang X, Zhang W, Liu Y, Yang J, Wang Z. A meta-analysis of neuroimaging evidence for acupuncture-mediated modulation of altered central pain processing in patients with chronic pain. Front Neurol. 2026 May 1;17:1809628. doi: 10.3389/fneur.2026.1809628. PMID: 42147848; PMCID: PMC13177863.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




