Mecanismos moleculares de la reprogramación de la microglía espinal inducida por electroacupuntura en el dolor neuropático: revisión narrativa con búsqueda sistemática. (Teoh BK et al. Brain Sci. 2026)

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El dolor neuropático es probablemente uno de los mejores ejemplos de cómo ha cambiado nuestra comprensión del dolor en las últimas décadas. Ya no podemos explicarlo únicamente como la consecuencia de un nervio lesionado que continúa transmitiendo señales dolorosas. En su aparición y, sobre todo, en su persistencia intervienen fenómenos de sensibilización del sistema nervioso y una compleja interacción entre neuronas y células inmunitarias. Entre estas últimas, la microglía de la médula espinal parece desempeñar un papel especialmente relevante.

Una revisión publicada en Brain Sciences (2026) analiza precisamente una cuestión muy interesante: ¿puede la electroacupuntura modificar estos mecanismos neuroinmunitarios implicados en el dolor neuropático? Para responderla, los autores realizaron una búsqueda sistemática de los estudios experimentales publicados entre 2015 y 2025 y seleccionaron finalmente 26 estudios en animales que investigaban los efectos de la electroacupuntura sobre vías de señalización relacionadas con la microglía. Se utilizaron diferentes modelos de dolor neuropático, entre ellos lesión por constricción crónica, ligadura de nervios espinales, lesión nerviosa preservada, neuropatía inducida por quimioterapia, neuropatía diabética y dolor radicular.

La microglía constituye el principal sistema inmunitario residente del sistema nervioso central. Tras una lesión nerviosa periférica, las señales procedentes de las neuronas lesionadas pueden activar estas células en la médula espinal. Una vez activada, la microglía puede liberar mediadores que aumentan la excitabilidad neuronal y disminuyen los mecanismos inhibitorios.

Se establece así una especie de círculo de retroalimentación: la lesión nerviosa activa la microglía y la microglía, a su vez, puede contribuir a mantener la sensibilización neuronal. Este diálogo entre sistema nervioso e inmunitario constituye actualmente uno de los mecanismos estudiados para explicar la cronificación del dolor neuropático.

Es precisamente sobre esta compleja red donde parece actuar la electroacupuntura. Los 26 estudios incluidos muestran un patrón bastante coherente pese a utilizar modelos experimentales y protocolos diferentes. En conjunto, la electroacupuntura se asoció con una reducción de la activación microglial espinal, disminución de mediadores proinflamatorios, modulación de vías intracelulares relacionadas con la neuroinflamación y activación de determinados mecanismos reguladores o de resolución.

Uno de los aspectos más interesantes de esta revisión es precisamente que sus resultados no apuntan hacia una única molécula responsable de la analgesia. Los autores organizan la evidencia en cuatro grandes grupos de mecanismos: reducción de la activación purinérgica de la microglía; modulación de mecanismos de inmunidad innata e inflamasoma; disminución de la amplificación inflamatoria posterior; y activación de mecanismos neuroinmunitarios reguladores o pro-resolution.

En el primer nivel aparecen receptores como P2X4 y P2X7, capaces de responder al ATP liberado tras una lesión nerviosa. En otros niveles aparecen vías conocidas de señalización inflamatoria, como TLR4/MyD88/NF-κB, NLRP3, p38 MAPK, PI3K/AKT o COX-2. La electroacupuntura se asoció en diferentes experimentos con una reducción de la actividad de varias de estas vías. Pero probablemente lo más interesante es que su acción no parece limitarse a disminuir mecanismos proinflamatorios. Los resultados también sugieren que puede favorecer mecanismos endógenos reguladores y de resolución de la neuroinflamación.

Esta segunda vertiente resulta especialmente atractiva desde el punto de vista biológico. Entre las vías identificadas se encuentran IL-10/β-endorfina, PD-1/PD-L1, GRK2 y miR-124/TREM2-DAP12, el receptor nicotínico α7, GLP-1/GLP-1R y mecanismos GABAérgicos. No todas tienen el mismo nivel de evidencia experimental, pero en conjunto dibujan una imagen bastante más compleja que la tradicional explicación de que la acupuntura simplemente «libera endorfinas».

Un buen ejemplo es precisamente la vía IL-10/β-endorfina. IL-10 es una citocina con actividad antiinflamatoria, mientras que la β-endorfina participa en los sistemas endógenos de analgesia. En uno de los estudios incluidos, la electroacupuntura aumentó ambas y mejoró simultáneamente el comportamiento relacionado con el dolor.

¿Cambian las moléculas porque disminuye el dolor o disminuye el dolor porque cambian esas moléculas? Encontrar que después de una intervención disminuye un marcador inflamatorio no demuestra por sí mismo que ese marcador sea responsable del efecto terapéutico. Puede tratarse simplemente de una asociación.

En el experimento sobre IL-10/β-endorfina, cuando los investigadores bloquearon IL-10, la β-endorfina o el receptor opioide μ, el efecto analgésico de la electroacupuntura desapareció. Esto proporciona un argumento experimental mucho más fuerte para considerar que esa vía participa funcionalmente en el mecanismo de analgesia.

Se observaron aproximaciones semejantes en otras vías. En modelos experimentales, el bloqueo del receptor nicotínico α7nAChR impidió tanto determinados cambios inflamatorios como el efecto analgésico de la electroacupuntura. De forma similar, el bloqueo farmacológico de GLP-1R revirtió sus efectos beneficiosos. También se obtuvieron evidencias funcionales mediante antagonistas, inhibidores, anticuerpos, silenciamiento génico o sobreexpresión para otras vías como P2X4R, P2X7R, NLRP3, PI3K/AKT, p38 MAPK, GRK2 y miR-124.

Esta distinción es importante. Los propios autores separan las vías respaldadas únicamente por cambios de expresión molecular de aquellas en las que existe manipulación funcional del mecanismo. IRF8, BDNF-TrkB, TLR4/MyD88/NF-κB o COX-2, por ejemplo, cuentan principalmente con evidencia asociativa; otras disponen de experimentos que apoyan más directamente su participación funcional.

De ahí procede el concepto que los autores utilizan en el propio título de la revisión: reprogramación microglial. No se trataría simplemente de «apagar» la microglía. Algunos experimentos sugieren un desplazamiento desde una respuesta predominantemente proinflamatoria hacia mecanismos más reguladores y relacionados con la resolución. Por ejemplo, la electroacupuntura aumentó la expresión de PD-1/PD-L1, disminuyó citocinas proinflamatorias y modificó marcadores microgliales en una dirección compatible con un fenotipo más reparador. La interferencia experimental con PD-L1 revirtió estos efectos, reforzando nuevamente la posible participación funcional de esta vía.

Esto conduce a una interpretación particularmente interesante: la electroacupuntura podría producir analgesia no actuando sobre una única diana, sino modulando simultáneamente diferentes componentes de una red neuroinmunitaria alterada por la lesión nerviosa.

Esta revisión no demuestra que la electroacupuntura reduzca el dolor neuropático en seres humanos mediante estos mecanismos. Los 26 estudios incluidos son preclínicos: 24 utilizaron ratas y dos ratones. Además, 25 de los 26 estudiaron exclusivamente animales machos, una cuestión especialmente relevante porque existen indicios experimentales de diferencias relacionadas con el sexo en la participación de la microglía en determinados mecanismos del dolor.

Los protocolos también fueron muy heterogéneos. Se utilizaron diferentes puntos, intensidades, frecuencias, desde 2 Hz hasta combinaciones de 2/100 Hz, y entre una y 16 sesiones. Esta diversidad impidió realizar un metaanálisis y tampoco permite establecer qué parámetros de electroacupuntura serían los óptimos.

Esta distinción resulta fundamental desde la medicina basada en la evidencia. Los estudios experimentales permiten intervenir sobre receptores, bloquear moléculas o modificar genes y, por tanto, explorar causalidad biológica de una manera que muchas veces no es posible realizar directamente en seres humanos. Pero el siguiente paso necesariamente debe ser traslacional: comprobar si esas mismas vías pueden identificarse y tienen relevancia clínica en pacientes.

Durante mucho tiempo, la explicación neurofisiológica de la analgesia por acupuntura se resumió casi exclusivamente en la liberación de opioides endógenos. Aquella explicación no era necesariamente incorrecta, pero hoy parece claramente insuficiente. Esta revisión muestra un panorama mucho más amplio. En los modelos experimentales de dolor neuropático, la electroacupuntura se relaciona con la modulación de receptores purinérgicos, inflamasomas, cascadas intracelulares inflamatorias, citocinas, sistemas opioides, señalización colinérgica, GLP-1, mecanismos GABAérgicos y comunicación entre neuronas y microglía.

La electroacupuntura no parece comportarse experimentalmente como una intervención dirigida contra una única diana molecular. Los resultados de estos 26 estudios dibujan una intervención capaz de modificar diferentes niveles de la respuesta neuroinmunitaria asociada al dolor neuropático: reduce señales relacionadas con la neuroinflamación y, al mismo tiempo, puede favorecer mecanismos endógenos reguladores y analgésicos.

Todavía estamos hablando de investigación preclínica y queda por demostrar cuánto de este modelo puede trasladarse al ser humano. Pero la existencia de resultados convergentes y, especialmente, de experimentos en los que bloquear determinadas vías reduce o elimina la analgesia producida por electroacupuntura aporta algo más que una simple asociación molecular.

Nos ayuda a comprender que, detrás de una intervención aparentemente sencilla como estimular eléctricamente unas agujas, puede existir una respuesta neurobiológica compleja que implica no solo a las neuronas, sino también al sistema neuroinmunitario que participa en la generación y persistencia del dolor.

Referencia:
Teoh BK, Nguyen TTH, Peddanna K, Quach TVB, Lin JG, Chen YH. Molecular Mechanisms of Electroacupuncture-Induced Spinal Microglial Reprogramming in Neuropathic Pain: A Systematic Search-Narrative Review. Brain Sci. 2026 Aug 27;16(9):914. doi: 10.3390/brainsci16090914. PMID: 42793339; PMCID: PMC13604875.

Fuente
Dr. Beltran Carrillo
Publicado el Categorías Blog, Dolor, Dolores neuropáticosEtiquetas Acupuntura basada en la evidencia, Clínica Beltrán Carrillo, dolor, Dolor Neuropático, Evidencia científica

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