Las náuseas y los vómitos inducidos por quimioterapia constituyen uno de los efectos adversos más frecuentes y molestos del tratamiento oncológico. Aunque el desarrollo de los modernos medicamentos antieméticos ha permitido mejorar considerablemente su prevención y tratamiento, una proporción importante de pacientes continúa experimentando síntomas que afectan a su alimentación, bienestar, calidad de vida e incluso a la tolerancia de los tratamientos.
En este contexto, la acupuntura ha adquirido un interés creciente como intervención complementaria dentro de los cuidados de soporte oncológico. Su capacidad para modular diferentes mecanismos neurofisiológicos implicados en la respuesta emética constituye una base razonable para investigar su utilidad clínica junto con los tratamientos convencionales.
Una investigación de Cao J et al. publicada en septiembre de 2026 en Complementary Therapies in Medicine, aporta nueva evidencia sobre esta cuestión. Se trata de una revisión paraguas (umbrella review) que incluye ocho revisiones sistemáticas y metaanálisis, complementada con un nuevo metaanálisis de 41 ensayos clínicos aleatorizados (ECA), con un total de 3.843 pacientes.
Los resultados muestran beneficios significativos de la acupuntura, especialmente en la prevención y el control de las náuseas y los vómitos tardíos, así como mejorías en el estado funcional y en la calidad de vida de los pacientes.
Las náuseas y los vómitos inducidos por quimioterapia no constituyen una manifestación clínica homogénea.
Los síntomas agudos aparecen durante las primeras 24 horas posteriores a la administración del tratamiento, mientras que los tardíos comienzan después de ese periodo y pueden persistir durante varios días.
Uno de los resultados principales fue la proporción de pacientes que alcanzaron una respuesta terapéutica eficaz, definida en los ensayos mediante criterios de control completo o parcial de los síntomas.
El metaanálisis de 18 ECA mostró que la acupuntura aumentó significativamente la probabilidad de conseguir un control eficaz de las náuseas y los vómitos tardíos: RR = 1,26; IC del 95 %: 1,17 – 1,34; p < 0,001. Esto representa una probabilidad relativa de respuesta favorable un 26 % superior en los grupos tratados con acupuntura respecto a sus respectivos controles. Los resultados fueron favorables para las tres modalidades de intervención analizadas: - Electroacupuntura: RR = 1,34 (IC del 95 %: 1,13 - 1,58). - Acupuntura manual: RR = 1,22 (IC del 95 %: 1,11 - 1,34). - Acupuntura intradérmica: RR = 1,25 (IC del 95 %: 1,10 - 1,43). Las tres modalidades mostraron resultados estadísticamente significativos, lo que refuerza el interés de diferentes técnicas de acupuntura en el abordaje de estos síntomas. Aunque la estimación puntual fue mayor para la electroacupuntura, el análisis no encontró diferencias estadísticamente significativas entre los subgrupos. Por ello, los resultados no permiten establecer una superioridad definitiva de una modalidad sobre las otras. Además de la mejoría parcial, el estudio evaluó la respuesta completa, definida según los criterios utilizados en los ensayos originales como ausencia o control completo de las náuseas y los vómitos. Este desenlace es especialmente relevante desde el punto de vista clínico, porque el objetivo del tratamiento antiemético no es únicamente reducir la intensidad de los síntomas, sino conseguir su control completo siempre que sea posible. El metaanálisis de 11 ECA encontró un aumento significativo de la respuesta completa en los pacientes tratados con acupuntura: RR = 1,32; IC del 95 %: 1,10 - 1,57; p = 0,002. Es decir, la probabilidad relativa de alcanzar una respuesta completa fue un 32 % superior en el grupo de acupuntura. Estos resultados aportan un argumento clínico importante para considerar la acupuntura dentro de las estrategias de tratamiento complementario de los síntomas tardíos asociados a la quimioterapia. El interés de una intervención de soporte oncológico no debe limitarse exclusivamente al control de un síntoma. También es importante determinar si el tratamiento contribuye a mejorar la capacidad funcional y el bienestar general del paciente. Para ello, los investigadores analizaron los resultados obtenidos mediante la escala de Karnofsky (Karnofsky Performance Status, KPS), una herramienta ampliamente utilizada en oncología para evaluar el estado funcional, desde 0 hasta 100 puntos, donde las puntuaciones más elevadas indican mayor capacidad para realizar actividades. El metaanálisis de cinco ECA encontró una mejoría significativa a favor de la acupuntura: Diferencia de medias = +5,16 puntos; IC del 95 %: 3,15 - 7,16; p < 0,001. La mejoría también se observó en los análisis correspondientes a electroacupuntura y acupuntura manual. Aunque la magnitud de esta diferencia debe interpretarse en relación con el contexto clínico y las características de los pacientes, el resultado es relevante porque señala un posible beneficio que va más allá del control de las náuseas y los vómitos. En pacientes sometidos a quimioterapia, cualquier intervención que contribuya a preservar el estado funcional puede tener interés dentro de un programa integral de cuidados de soporte. Otro de los resultados evaluados fue el Functional Living Index–Emesis (FLIE), un cuestionario diseñado específicamente para determinar cómo las náuseas y los vómitos afectan a la vida cotidiana de los pacientes. A diferencia de las escalas que registran únicamente la presencia o frecuencia de los síntomas, el FLIE permite valorar sus repercusiones sobre las actividades habituales y la calidad de vida. Las puntuaciones más elevadas indican una menor interferencia de los síntomas. Los resultados mostraron que, cuando el tratamiento con acupuntura se mantuvo hasta después de finalizar la quimioterapia, las puntuaciones del FLIE fueron significativamente superiores a las del grupo control. El metaanálisis de tres ECA encontró: Diferencia de medias = +5,50 puntos; IC del 95 %: 2,64 - 8,35; p < 0,001. Este resultado es interesante porque demuestra que el beneficio observado no se limita a una variable de respuesta terapéutica, sino que también se refleja en una medida directamente relacionada con la experiencia y el funcionamiento cotidiano del paciente. La mejoría de la calidad de vida constituye uno de los objetivos centrales de los cuidados de soporte oncológico y debe considerarse junto con las medidas tradicionales de eficacia sintomática. Los resultados correspondientes a las primeras 24 horas posteriores a la quimioterapia fueron menos uniformes. Para la tasa global de respuesta eficaz frente a náuseas y vómitos agudos, el metaanálisis de seis ECA encontró una diferencia estadísticamente significativa favorable a la acupuntura: RR = 1,13; IC del 95 %: 1,03 - 1,24; p = 0,01. Sin embargo, cuando se analizaron separadamente las náuseas agudas, los vómitos agudos y determinadas medidas de respuesta completa, no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre las intervenciones. Esta diferencia entre las fases aguda y tardía resulta clínicamente interesante. Los tratamientos farmacológicos actuales disponen de mecanismos específicos y eficaces para prevenir la respuesta emética inicial. La acupuntura podría tener un papel complementario particularmente relevante en la fase tardía, cuando el control de los síntomas sigue siendo un problema para numerosos pacientes. La revisión paraguas de Cao y colaboradores, publicada en 2026, reúne ocho revisiones sistemáticas y metaanálisis y realiza una nueva síntesis cuantitativa de 41 ensayos clínicos aleatorizados con 3.843 pacientes. Sus resultados muestran que la acupuntura mejora significativamente el control de las náuseas y los vómitos tardíos inducidos por quimioterapia, aumentando un 26 % la probabilidad relativa de una respuesta eficaz y un 32 % la probabilidad relativa de respuesta completa. Además, se observaron mejorías estadísticamente significativas en el estado funcional y en la calidad de vida relacionada con las náuseas y los vómitos, junto con una reducción de las concentraciones séricas de serotonina. En conjunto, estos hallazgos refuerzan el interés de la acupuntura como intervención complementaria en los cuidados de soporte oncológico, especialmente para el manejo de los síntomas tardíos, un ámbito en el que persisten necesidades clínicas a pesar de los avances de la farmacoterapia antiemética. La integración de la acupuntura médica, aplicada por médicos adecuadamente formados, puede constituir una opción terapéutica adicional que merece ser considerada dentro de una atención oncológica integral, individualizada y basada en la mejor evidencia científica disponible. Referencia: Cao J, Wu J, Bi Z, Chen K, Wu T, Zhang Y, Li S, Zhang G, Yang G. Acupuncture for chemotherapy-induced nausea and vomiting: An umbrella review of systematic reviews. Complement Ther Med. 2026 Nov;102:103438. doi: 10.1016/j.ctim.2026.103438. Epub 2026 Sep 23. PMID: 42772702.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




