La cervicalgia crónica es uno de esos problemas en los que conseguir que el dolor disminuya es importante, pero no suficiente. El paciente quiere recuperar movilidad, reducir la limitación que el dolor produce en su vida cotidiana y, sobre todo, que la mejoría no desaparezca en cuanto termina el tratamiento. Por eso resulta especialmente interesante un ensayo clínico multicéntrico publicado ppor Lin J et al. en Journal of Pain Research (2026), que compara directamente la acupuntura con un tratamiento farmacológico activo, celecoxib, y con un grupo en lista de espera.
El estudio incluyó inicialmente 252 pacientes con cervicalgia crónica, distribuidos aleatoriamente en tres grupos de 84 participantes. Finalmente se analizaron 238 pacientes: 81 recibieron acupuntura, 79 celecoxib y 78 permanecieron inicialmente en lista de espera. El ensayo se desarrolló en tres centros y los evaluadores de los resultados, los responsables de la recogida de datos y los estadísticos permanecieron cegados al tratamiento asignado.
Los pacientes tenían entre 18 y 75 años, presentaban dolor cervical o cervicobraquial de más de tres meses de evolución y un dolor basal moderado, entre 4 y 6 puntos en una escala de 0 a 10.
El protocolo de acupuntura fue relativamente breve: seis sesiones durante dos semanas, a razón de tres sesiones semanales. Los puntos se seleccionaron mediante palpación de las zonas cervicales sintomáticas y durante los 15 minutos de permanencia de las agujas los pacientes realizaban movimientos suaves y activos del cuello y los hombros. El grupo farmacológico recibió celecoxib 100 mg dos veces al día durante 14 días.
Este diseño tiene interés desde una perspectiva clínica porque no se limita a preguntar si los pacientes mejoran respecto a no recibir tratamiento. Plantea también una cuestión mucho más próxima a la práctica diaria: ¿qué ocurre cuando la acupuntura se compara directamente con un tratamiento analgésico y antiinflamatorio activo?
Los principales resultados evaluados fueron el dolor mediante una escala visual analógica (VAS), la discapacidad relacionada con la cervicalgia mediante el Neck Disability Index (NDI) y una valoración categórica de eficacia clínica. También se estudiaron movilidad cervical, calidad de vida y síntomas de ansiedad.
Los resultados sobre el dolor fueron especialmente claros. Los pacientes tratados con acupuntura partían de una puntuación VAS media de 5,27 puntos. Después de solo dos semanas descendió hasta 2,23, lo que supone una reducción de 3,04 puntos sobre 10.
El celecoxib también redujo el dolor, como cabía esperar de un tratamiento activo, pero en menor magnitud: pasó de 5,30 a 3,83 puntos. Al finalizar las dos semanas, la diferencia ajustada entre ambos tratamientos fue de -1,57 puntos a favor de la acupuntura (IC95% -1,88 a -1,26; p<0,001), con un tamaño del efecto grande (d de Cohen = -1,33). Pero quizá uno de los datos más interesantes aparece tres meses después. A pesar de que el tratamiento de acupuntura había consistido únicamente en seis sesiones durante dos semanas, la puntuación de dolor permanecía en 2,52 puntos, frente a 3,97 con celecoxib. La diferencia ajustada continuaba favoreciendo a la acupuntura: -1,40 puntos (IC95% -1,78 a -1,01), con un tamaño del efecto todavía considerable (d = -0,92). Esta es una pregunta especialmente relevante. Una diferencia puede alcanzar significación estadística y, sin embargo, resultar demasiado pequeña para tener verdadera importancia clínica. En este caso, la reducción del dolor observada con acupuntura fue de 3,04 puntos inmediatamente después del tratamiento y de 2,75 puntos respecto al basal a los tres meses. Estas magnitudes alcanzan el rango considerado como cambio clínicamente importante en estudios sobre cervicalgia. Los resultados no se limitaron al dolor. En el NDI, que cuantifica hasta qué punto la cervicalgia interfiere con la actividad y la función del paciente, el grupo de acupuntura pasó de 45,60 puntos al inicio a 32,07 después del tratamiento, mientras que el grupo de celecoxib pasó de 47,85 a 41,34. La diferencia ajustada entre ambos grupos fue de -7,81 puntos a favor de la acupuntura (IC95% -10,02 a -5,60; p<0,001; d = -0,81). A los tres meses la diferencia continuaba siendo de -7,05 puntos (IC95% -9,35 a -4,76), también favorable a la acupuntura. Por tanto, el resultado no parece reducirse a que los pacientes refirieran menos dolor: la mejoría se acompañó de una reducción relevante de la discapacidad asociada a la cervicalgia y se mantuvo durante el seguimiento. La movilidad cervical siguió una dirección semejante. Al terminar el tratamiento, la acupuntura obtuvo mejores resultados que celecoxib en los diferentes movimientos evaluados, aunque a los tres meses las diferencias entre grupos fueron menos consistentes. El estudio tiene varias fortalezas: es aleatorizado, multicéntrico, incluye más de 250 pacientes y utiliza un comparador farmacológico activo, además de evaluar no solo significación estadística, sino dolor, discapacidad, movilidad y calidad de vida. Los evaluadores y estadísticos estuvieron cegados a la asignación. Como ocurre habitualmente en los ensayos de intervenciones físicas, los pacientes no podían estar cegados al tratamiento recibido. Además, la intervención estudiada incorpora acupuntura junto con movilización cervical activa, por lo que los resultados corresponden al procedimiento terapéutico completo utilizado en el ensayo y no permiten determinar qué proporción del efecto corresponde aisladamente a cada uno de sus componentes. Los propios autores reconocen también que las expectativas y otros componentes inespecíficos del encuentro terapéutico pueden contribuir a los resultados comunicados por los pacientes. Este ensayo aporta evidencia especialmente interesante porque sitúa la acupuntura frente a una alternativa terapéutica habitual y activa. Seis sesiones administradas durante dos semanas consiguieron una reducción del dolor clínicamente importante, superior a la obtenida con celecoxib, junto con una mayor mejoría de la discapacidad cervical. Además, la diferencia entre ambos tratamientos seguía siendo significativa tres meses después. El dolor medio del grupo de acupuntura permanecía aproximadamente 2,75 puntos por debajo del valor inicial, y la ventaja frente a celecoxib persistía tanto para el dolor como para la discapacidad. En una patología tan frecuente y con tendencia a la persistencia o recurrencia como la cervicalgia crónica, estos resultados apoyan el interés de incorporar la acupuntura entre las opciones terapéuticas que pueden considerarse dentro de un abordaje médico multimodal, especialmente cuando buscamos no solo reducir el dolor, sino mejorar la función y limitar la exposición continuada a tratamiento farmacológico. Referencia: Lin J, Shu J, Liu C, Zhou P, Huang W, Ou A, Zhao Q, Xu Z. Efficacy of Superficial Acupuncture Stimulation with Dynamic Mobilization in Chronic Neck Pain: A Multicenter Randomized Controlled Trial. J Pain Res. 2026 Sep 22;19:638304. doi: 10.2147/JPR.S638304. PMID: 42801151; PMCID: PMC13615824.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




