El síndrome de Guillain-Barré es una neuropatía inflamatoria aguda mediada por mecanismos inmunitarios. Puede producir debilidad progresiva, pérdida de autonomía, afectación respiratoria y una recuperación neurológica lenta. Aunque la inmunoglobulina intravenosa y la plasmaféresis constituyen los tratamientos de referencia, una parte de los pacientes mantiene déficits motores importantes y necesita una rehabilitación prolongada.
Un estudio prospectivo observacional de Liu S et al. publicado en Frontiers in Neurology (2026) evaluó si añadir acupuntura al tratamiento convencional podía asociarse con una recuperación funcional más rápida durante las primeras dos semanas. Los resultados fueron favorables: los pacientes que recibieron acupuntura presentaron con mayor frecuencia una mejoría clínicamente relevante de la discapacidad y de la fuerza muscular. Sin embargo, para interpretar correctamente estos datos es importante entender qué significa que el estudio sea prospectivo y observacional, y qué lugar ocupa este diseño dentro de la jerarquía de la evidencia.
Los investigadores incluyeron de forma prospectiva a 128 pacientes ingresados por síndrome de Guillain-Barré entre abril de 2025 y marzo de 2026. Que el estudio sea prospectivo significa que los pacientes fueron incorporados antes de conocer su evolución y que las variables, tratamientos y resultados se registraron siguiendo un plan previamente establecido. Esto suele proporcionar datos más completos y homogéneos que una revisión retrospectiva de historias clínicas. Que sea observacional significa que los investigadores no asignaron el tratamiento mediante un sorteo. Los pacientes recibieron o no acupuntura dentro de la práctica clínica habitual del hospital. La institución recomendaba integrarla con el tratamiento farmacológico, pero algunos pacientes no la recibieron por diferencias en su aceptación o tolerancia. Se formaron así dos grupos:
– 58 pacientes recibieron tratamiento convencional más acupuntura.
– 70 pacientes recibieron únicamente el tratamiento convencional.
El tratamiento habitual podía incluir inmunoglobulina intravenosa, plasmaféresis, soporte respiratorio, control hidroelectrolítico, tratamiento sintomático y rehabilitación precoz. La rehabilitación siguió un protocolo estandarizado e independiente de que el paciente recibiera o no acupuntura.
La acupuntura se aplicó de forma manual durante sesiones de 30 minutos. Los tratamientos fueron realizados por médicos con experiencia clínica en acupuntura. No se utilizó electroacupuntura ni equipamiento complejo, lo que convierte el protocolo en una intervención relativamente sencilla de integrar dentro de un programa hospitalario de neurorehabilitación. Esta facilidad de aplicación es uno de los aspectos más interesantes del estudio. La acupuntura no sustituyó a la inmunoglobulina, la plasmaféresis ni la rehabilitación. Se añadió como tratamiento complementario a una estrategia convencional ya establecida.
Los autores utilizaron dos escalas neurológicas conocidas y clínicamente relevantes.
La primera fue la escala funcional de Hughes, que valora la discapacidad entre 0 y 6 puntos. Una disminución de al menos un punto se consideró una mejoría significativa. Este cambio puede representar un avance funcional importante, como pasar de necesitar ayuda para caminar a hacerlo de forma independiente.
La segunda fue la puntuación global del Medical Research Council (MRC), que evalúa la fuerza muscular de distintos grupos musculares y ofrece una puntuación total entre 0 y 60. Los investigadores establecieron como mejoría un aumento de al menos seis puntos.
Después de dos semanas, la proporción de pacientes que mejoró al menos un punto en la escala de Hughes fue:
– 53,45 % en el grupo de acupuntura.
– 35,71 % en el grupo control.
– p = 0,044.
La diferencia absoluta fue de 17,74 puntos porcentuales. Expresado de forma sencilla, alrededor de 18 pacientes más por cada 100 alcanzaron una mejoría funcional relevante cuando la acupuntura se añadió al tratamiento convencional.
La recuperación de la fuerza muscular mostró un resultado similar. Alcanzaron un aumento de al menos seis puntos en la escala MRC:
– 56,90 % con acupuntura.
– 37,14 % sin acupuntura.
– p = 0,026.
La diferencia absoluta fue de 19,76 puntos porcentuales. Por tanto, aproximadamente 20 pacientes más por cada 100 alcanzaron una recuperación relevante de la fuerza muscular en el grupo tratado con acupuntura.
Los autores realizaron análisis multivariables para comprobar si la asociación entre acupuntura y recuperación podía explicarse por la gravedad inicial o por otros tratamientos. Utilizaron además una regresión penalizada de Firth, una técnica especialmente útil cuando la muestra no es muy grande y se quiere reducir el riesgo de estimaciones exageradas o inestables. Tras el ajuste, la acupuntura se mantuvo asociada con una mayor probabilidad de mejorar al menos un punto en la escala de Hughes: OR ajustada: 3,049 (IC 95 %: 1,263 – 7,652) p = 0,017. Para el aumento de al menos seis puntos en la escala MRC: OR ajustada: 3,165 (IC 95 %: 1,418 – 7,080) p = 0,005.
Esto significa que, dentro del modelo estadístico, los pacientes tratados con acupuntura presentaron aproximadamente tres veces más posibilidades de alcanzar los criterios de mejoría establecidos. No significa que tres veces más pacientes mejoraran. Las odds ratio describen una razón de probabilidades y pueden ofrecer una impresión más grande del efecto cuando los resultados son frecuentes. Por este motivo, las cifras absolutas, 53,45 % frente a 35,71 % y 56,90 % frente a 37,14 %, son especialmente útiles para comprender la magnitud clínica.
Los investigadores quisieron comprobar que los resultados no dependieran exclusivamente de los puntos de corte elegidos. Por ello realizaron un análisis de sensibilidad utilizando directamente las puntuaciones continuas de Hughes y MRC. Después de ajustar por las puntuaciones basales, el grupo de acupuntura mantuvo mejores resultados: Hughes ajustado: 3,401 frente a 3,611; p = 0,025. MRC ajustado: 40,898 frente a 39,999; p = 0,008.
La dirección de los resultados fue la misma con ambos métodos de análisis. Esto refuerza la consistencia estadística del estudio.
Este estudio no demuestra todavía de forma definitiva que la acupuntura mejore la recuperación del síndrome de Guillain-Barré. Para ello sería necesario un ensayo clínico aleatorizado, multicéntrico y con seguimiento más prolongado. Pero sí aporta una señal clínica clara y coherente. Al añadir acupuntura al tratamiento convencional:
– la mejoría funcional aumentó del 35,71 % al 53,45 %;
– la recuperación relevante de fuerza muscular aumentó del 37,14 % al 56,90 %;
– la asociación permaneció tras el ajuste estadístico;
– los análisis de sensibilidad confirmaron la misma dirección;
– y no se registraron efectos adversos graves.
La lectura más razonable es que la acupuntura puede constituir un complemento prometedor dentro de la neurorehabilitación del síndrome de Guillain-Barré. No sustituye a la inmunoglobulina, la plasmaféresis ni la rehabilitación, pero podría ayudar a que un mayor número de pacientes alcance antes una recuperación funcional y muscular clínicamente relevante. Es un resultado suficientemente positivo como para justificar el siguiente paso: un ensayo clínico aleatorizado que confirme si esta asociación se traduce en un efecto causal y mantenido en el tiempo.
Referencia:
Liu S, Lu H, Kang Y, Zhang M, Lu Z. Acupuncture is independently associated with improved recovery in Guillain-Barré syndrome: a prospective observational study. Front Neurol. 2026 Jun 18;17:1855894. doi: 10.3389/fneur.2026.1855894. PMID: 42394936; PMCID: PMC13322877.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




