Acupuntura para la espasticidad postictus: revisión sistemática y metaanálisis exploratorio en red de la eficacia clínica y la relación dosis-respuesta (Xiong Z et al. Front Neurol. 2026)

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La espasticidad es una de las secuelas más incapacitantes después de un ictus. Se caracteriza por aumento del tono muscular, rigidez, limitación del movimiento, hiperreflexia y, en los casos más avanzados, contracturas que dificultan la marcha, el uso del brazo y la realización de actividades cotidianas. No es solo una alteración del tono: puede interferir de forma directa con la recuperación motora, aumentar el dolor, dificultar los cuidados y reducir la autonomía. Se estima que aproximadamente entre una cuarta parte y dos quintas partes de los supervivientes de un ictus desarrollan espasticidad durante los primeros meses, y en algunos pacientes su intensidad aumenta con el tiempo. Por ello, el tratamiento debe intentar no solo reducir la rigidez, sino también mejorar el movimiento y facilitar la recuperación funcional.

Una revisión sistemática con metaanálisis y metaanálisis en red de (Xiong Z et al. publicada en Frontiers in Neurology (2026) analizó la eficacia y la seguridad de la acupuntura en la espasticidad postictus, y añadió una cuestión especialmente interesante: si el tipo de acupuntura y la dosis administrada pueden modificar el resultado.

El trabajo incluyó 34 ensayos clínicos aleatorizados y 3.383 pacientes. Se estudiaron cinco modalidades: acupuntura manual, electroacupuntura, acupuntura del cuero cabelludo, acupuntura caliente y acupuntura con aguja de fuego. En la mayoría de los ensayos, la acupuntura se añadió a la rehabilitación o al tratamiento convencional y se comparó con la terapia convencional administrada de forma aislada. Esta comparación resulta especialmente relevante desde el punto de vista clínico. La pregunta no es si la acupuntura sustituye a la rehabilitación, sino si añadirla puede mejorar los resultados obtenidos con el tratamiento habitual.

La recuperación motora se evaluó mediante la escala de Fugl-Meyer, una de las herramientas más utilizadas después de un ictus. Para el miembro superior se incluyeron 28 ensayos y 2.951 pacientes. La incorporación de acupuntura se asoció con una mejoría significativa frente a la terapia convencional:

MD = 0,87; IC95% 0,68 – 1,07; p < 0,001. En el miembro inferior se analizaron 22 estudios y 1.945 pacientes, con un resultado también favorable: MD = 1,00; IC95% 0,73 - 1,27; p < 0,001. Aunque las diferencias medias son moderadas, la dirección del efecto fue consistente: los pacientes que recibieron acupuntura junto con el tratamiento habitual mostraron una mejor evolución motora que quienes recibieron únicamente terapia convencional. Además, el beneficio no se concentró en una sola modalidad. En los análisis por subgrupos, varias formas de acupuntura mostraron resultados positivos sobre la función motora. Esto sugiere que el efecto puede depender menos de una técnica exclusiva y más de la capacidad de aplicar una estimulación suficiente dentro de un programa de rehabilitación bien estructurado. El resultado principal fue la reducción de la espasticidad. Los estudios utilizaron principalmente la escala de Ashworth modificada y el Clinical Spasticity Index. Al combinar ambos instrumentos, la acupuntura mostró un efecto favorable de magnitud amplia frente al tratamiento convencional: SMD = -1,03; IC95% -1,32 a -0,75; p < 0,001. La diferencia media estandarizada permite reunir escalas distintas dentro de un mismo análisis. Como referencia general, un efecto alrededor de 0,2 suele considerarse pequeño, 0,5 moderado y 0,8 grande. Por tanto, una SMD de -1,03 representa una reducción importante de la espasticidad. Este resultado tiene interés clínico porque una disminución del tono puede facilitar la movilización, mejorar el patrón de movimiento, favorecer la participación en rehabilitación y reducir la interferencia de la rigidez sobre las actividades cotidianas. Además, los resultados fueron favorables tanto cuando la espasticidad se evaluó mediante Ashworth como cuando se utilizó el Clinical Spasticity Index, lo que aporta coherencia al conjunto. La recuperación después de un ictus no debe medirse solo con escalas motoras. El objetivo final es que el paciente recupere la mayor autonomía posible. Veinticinco ensayos, con 2.162 participantes, evaluaron las actividades de la vida diaria mediante el índice de Barthel modificado. La acupuntura añadida al tratamiento convencional produjo una mejoría significativa: MD = 0,89; IC95% 0,68 - 1,10; p < 0,001. Por tanto, los resultados no se limitaron al tono muscular. La señal favorable se extendió a tres dimensiones relacionadas entre sí: menor espasticidad, mejor función motora y mayor capacidad para realizar actividades cotidianas. El metaanálisis en red permitió comparar de forma exploratoria las distintas modalidades y estimar cuáles tenían mayor probabilidad de ocupar los primeros puestos. Para la reducción de la espasticidad, la acupuntura caliente obtuvo el mejor resultado: SMD = -1,66; IC95% -2,42 a -0,90; SUCRA = 94,6%. La acupuntura manual ocupó la segunda posición: SMD = -0,97; IC95% -1,39 a -0,56; SUCRA = 62,6%. El SUCRA, o superficie bajo la curva de ranking acumulado, no representa el porcentaje de pacientes que mejoran ni la probabilidad absoluta de éxito. Indica la probabilidad relativa de que una intervención ocupe las mejores posiciones dentro de la red comparada. En este caso, la imagen es muy clara: las modalidades de acupuntura ocupan las posiciones superiores, mientras que la terapia convencional aislada aparece en la última posición del ranking. Eso no significa que la terapia convencional sea ineficaz. Significa que, dentro de las comparaciones disponibles, añadir acupuntura se asoció con una mayor probabilidad de obtener mejores resultados sobre la espasticidad. Uno de los hallazgos más interesantes fue la relación entre la intensidad del tratamiento y el efecto obtenido. Los autores valoraron la dosis de acupuntura utilizando cuatro componentes: - número de puntos; - presencia de respuesta deqi; - frecuencia semanal; - número total de sesiones. La dosis alta obtuvo la mayor probabilidad de ocupar el primer puesto: SUCRA = 78,5%. La dosis media alcanzó: SUCRA = 70,9%. La dosis baja quedó por detrás: SUCRA = 42,1%. La terapia convencional aislada volvió a situarse en la última posición del ranking. Los tamaños de efecto mostraron una secuencia compatible con una relación dosis-respuesta: - dosis alta: SMD = -1,11; IC95% -1,55 a -0,68; - dosis media: SMD = -1,01; IC95% -1,24 a -0,79; - dosis baja: SMD = -0,53; IC95% -0,71 a -0,35. Las tres dosis fueron favorables, pero el efecto fue claramente menor con la dosis baja. Este resultado refuerza una idea importante: la acupuntura no debe analizarse como una intervención simplemente presente o ausente. No es suficiente preguntar si “se utilizó acupuntura”. También importa cómo se aplicó. El número de puntos, la intensidad de la estimulación, la frecuencia y la duración total pueden condicionar la respuesta. Del mismo modo que ocurre con un fármaco, una intervención insuficiente puede producir un efecto menor. La acupuntura no debe entenderse como sustituto de la rehabilitación neurológica. La mayor parte de los estudios evaluó precisamente su incorporación al tratamiento habitual. Por tanto, la lectura más útil es complementaria. La rehabilitación sigue siendo la base del tratamiento, pero añadir acupuntura puede contribuir a reducir la espasticidad, mejorar la función motora y favorecer la autonomía. Este enfoque encaja con la realidad clínica del ictus, donde la recuperación depende de múltiples intervenciones que actúan sobre distintos componentes: fuerza, control motor, tono, equilibrio, marcha, coordinación y capacidad funcional. Esta revisión sistemática y metaanálisis en red, con 34 ensayos clínicos y 3.383 pacientes, encontró que añadir acupuntura al tratamiento convencional se asocia con una reducción significativa de la espasticidad, una mejor recuperación motora y una mayor independencia en las actividades de la vida diaria. La acupuntura caliente obtuvo la mayor probabilidad de ser la modalidad más eficaz para reducir la espasticidad, con un SUCRA del 94,6%. La dosis alta ocupó la mejor posición entre las distintas intensidades de tratamiento, con un SUCRA del 78,5%, y los resultados mostraron un efecto menor cuando la dosis fue baja. La terapia convencional aislada ocupó la última posición en los rankings de modalidad y dosis. El mensaje clínico es sencillo: la acupuntura puede aportar beneficio cuando se añade a la rehabilitación postictus, y la intensidad del tratamiento parece importar. Referencia: Xiong Z, Dong J, Hua Y, Zhu Y, Song Y, Zhang Z, Xiao F, Ni J, Ma L, Bai J. Acupuncture therapy for post-stroke spasticity: a systematic review and exploratory network meta-analysis of clinical efficacy and dose-response relationship. Front Neurol. 2026 May 25;17:1782831. doi: 10.3389/fneur.2026.1782831. PMID: 42266579; PMCID: PMC13243041.

Fuente
Dr. Beltran Carrillo
Publicado el Categorías Blog, IctusEtiquetas Acupuntura basada en la evidencia, Clínica Beltrán Carrillo, Espasticidad, Evidencia científica, Ictus

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