El dolor es uno de los síntomas más difíciles de manejar en pacientes con cáncer. No solo afecta a la intensidad del sufrimiento físico, sino también al sueño, al apetito, al ánimo, a la movilidad y a la calidad de vida. En el caso del cáncer de pulmón no microcítico (NSCLC, por sus siglas en inglés), este problema es especialmente relevante, porque representa aproximadamente el 85-90% de los casos de cáncer de pulmón y puede asociarse a distintos tipos de dolor: dolor tumoral, dolor óseo por metástasis, dolor neuropático tras cirugía torácica o dolor persistente relacionado con los tratamientos oncológicos.
El tratamiento farmacológico, especialmente con opioides, sigue siendo una herramienta fundamental para el dolor oncológico moderado o severo. Pero no está exento de problemas. Los opioides pueden producir estreñimiento, náuseas, vómitos, mareo, retención urinaria, delirium o somnolencia. Además, algunos pacientes no responden adecuadamente o necesitan aumentar dosis con el tiempo.
El artículo de (Liu J et al. J Pain Res. 2026) es una revisión sistemática con metaanálisis. Su objetivo fue evaluar la eficacia y seguridad de la acupuntura para el dolor en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico.
Los autores buscaron estudios en ocho bases de datos hasta el 3 de septiembre de 2024, sin restricción de idioma. El protocolo fue registrado en PROSPERO, lo que aporta transparencia metodológica. Finalmente incluyeron 11 ensayos clínicos aleatorizados, con un total de 745 pacientes: 374 en grupos de acupuntura y 371 en grupos control.
Los grupos control recibieron tratamiento farmacológico convencional, tratamiento médico rutinario o acupuntura simulada. Sin embargo, solo un estudio utilizó acupuntura simulada; la mayoría comparó acupuntura frente a tratamientos médicos activos o atención estándar. Por tanto, esta revisión nos habla sobre todo de efectividad clínica comparativa: qué ocurre cuando usamos acupuntura en pacientes reales frente a los tratamientos habituales o farmacológicos utilizados en los estudios.
Los 11 estudios incluidos evaluaron la intensidad del dolor mediante escalas como VAS, NRS o grado de dolor. El resultado fue favorable a la acupuntura: el metaanálisis mostró una reducción significativa de la intensidad del dolor frente al grupo control, con una SMD de -1,33, intervalo de confianza del 95% entre -2,02 y -0,63, y P = 0,0002. Para entenderlo sin entrar en estadística compleja: una SMD negativa significa que el dolor fue menor en el grupo de acupuntura. Y una magnitud de -1,33 suele considerarse un efecto grande. Ahora bien, hay un matiz importante: la heterogeneidad fue alta, con I² = 94%. Esto significa que los estudios incluidos eran bastante diferentes entre sí: distintos protocolos de acupuntura, distintas duraciones, distintos tipos de dolor y distintos comparadores. Por tanto, el resultado es positivo, pero debe interpretarse con prudencia.
Siete estudios informaron eventos adversos. El resultado también favoreció a la acupuntura: la incidencia de eventos adversos fue menor en el grupo de acupuntura, con una OR de 0,25, intervalo de confianza del 95% entre 0,14 y 0,43, y P < 0,00001. Esto puede explicarse así: en los estudios incluidos, el grupo de acupuntura presentó aproximadamente una cuarta parte del riesgo de eventos adversos en comparación con el grupo control. Aquí también hay que ser cuidadosos. Si el grupo control recibe opioides u otros fármacos, es esperable que acumule más efectos adversos farmacológicos. Pero precisamente por eso el dato es clínicamente interesante: en pacientes vulnerables, con cáncer y con múltiples tratamientos, una intervención analgésica con bajo perfil de efectos adversos puede tener mucho valor como complemento. Una de las fortalezas clínicas de esta revisión es que no se limita a medir dolor. En oncología, reducir el dolor es fundamental, pero no basta. Un paciente con cáncer también necesita dormir mejor, tener menos fatiga, conservar apetito y mantener la mayor calidad de vida posible.En los resultados secundarios, la acupuntura también se asoció con mejoría en varios síntomas relevantes: La tasa total de efectividad fue mayor en el grupo de acupuntura, con una OR de 3,30. El insomnio mejoró de forma significativa, con una SMD de -0,67. La fatiga también mejoró, con una SMD de -1,18. Y la anorexia o pérdida de apetito mostró una mejoría más modesta, pero significativa, con una SMD de -0,40. Este punto es muy importante para la práctica clínica. La acupuntura no aparece solo como una herramienta para “bajar puntos” en una escala de dolor, sino como una intervención potencialmente útil en el conjunto de síntomas que acompañan al cáncer y a sus tratamientos. Uno de los aspectos más interesantes del artículo es que incluye un Trial Sequential Analysis (TSA). El TSA es una herramienta estadística que intenta responder a una pregunta clave en cualquier metaanálisis: ¿tenemos ya suficiente información acumulada para confiar en el resultado, o podríamos estar sacando una conclusión demasiado pronto? En un ensayo clínico individual, antes de empezar se calcula cuántos pacientes hacen falta para detectar un efecto de forma fiable. El TSA aplica una lógica parecida al metaanálisis: calcula un tamaño de información requerido, RIS, y evalúa si los datos acumulados ya alcanzan un umbral suficiente. Dicho de forma sencilla: - el TSA es como un control de madurez del metaanálisis. No solo pregunta si el resultado es significativo, sino si la evidencia acumulada ya es suficientemente robusta. En este estudio, el TSA fue favorable para intensidad del dolor y fatiga: la curva Z cruzó tanto el nivel de significación estadística convencional como el umbral RIS. Esto sugiere que, para estos desenlaces, la evidencia acumulada fue suficiente para sostener una conclusión positiva. Para insomnio, la curva Z cruzó el umbral TSA aunque no alcanzó el RIS previsto. Los autores interpretan que, aun sin llegar al tamaño acumulado esperado, la señal positiva sería suficiente en este momento. Este es un punto metodológico muy valioso. No convierte automáticamente la evidencia en perfecta, pero sí refuerza la confianza en que los resultados principales, especialmente dolor y fatiga, no son simplemente hallazgos estadísticos prematuros. Los autores evaluaron la calidad de la evidencia mediante GRADE. Los resultados fueron de calidad moderada para intensidad del dolor, insomnio y fatiga. En cambio, la tasa total de efectividad, la anorexia y los eventos adversos se consideraron de baja calidad. Esto es relevante. En oncología, encontrar evidencia moderada para dolor, sueño y fatiga no es poca cosa. Significa que hay una confianza razonable en esos resultados, aunque todavía no definitiva. La lectura más justa es positiva, pero prudente. Por un lado, el metaanálisis muestra que la acupuntura se asocia con menor intensidad del dolor, menos eventos adversos y mejoría de síntomas importantes como fatiga, insomnio y apetito. Además, la evidencia para dolor, fatiga e insomnio fue de calidad moderada, y el TSA refuerza la robustez de los resultados en dolor y fatiga. Por otro lado, la falta de estudios sham-controlados y la alta heterogeneidad impiden afirmar que tengamos una prueba definitiva del efecto específico de la acupuntura en todos los contextos clínicos. Pero esto no resta valor clínico al hallazgo principal: en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico, la acupuntura puede ser una herramienta complementaria útil dentro del manejo integrado del dolor y los síntomas asociados. Esta revisión con metaanálisis y TSA sugiere que la acupuntura puede ayudar a reducir el dolor en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico. También se asocia con menos eventos adversos y con mejoras en fatiga, insomnio y apetito. El punto más interesante es que el análisis TSA refuerza la solidez de los resultados para dolor y fatiga, indicando que la evidencia acumulada alcanza un umbral suficiente para apoyar una conclusión positiva en esos desenlaces. La acupuntura no debe plantearse como sustituto del tratamiento oncológico ni del tratamiento analgésico indicado. Pero sí puede considerarse una intervención complementaria prometedora, segura y clínicamente relevante, especialmente en pacientes donde el dolor, el sueño, la fatiga y la calidad de vida son objetivos centrales del cuidado. En oncología, aliviar el sufrimiento importa. Y este estudio aporta una señal favorable de que la acupuntura puede tener un lugar dentro de ese abordaje integrativo. Referencia: Liu J, Chang J, Ye Y, Deng Y, Zhou H, Li X, Zhang H. Efficacy and Safety of Acupuncture for Pain in Non-Small Cell Lung Cancer: A Meta-Analysis. J Pain Res. 2026 Apr 21;19:588869. doi: 10.2147/JPR.S588869. PMID: 42051753; PMCID: PMC13111159.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




