La ansiedad generalizada (GAD) es un trastorno mental común, crónico y profundamente incapacitante. Su tratamiento suele apoyarse en fármacos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y en psicoterapia, especialmente la terapia cognitivo-conductual. Aunque estas estrategias son efectivas para muchas personas, una proporción considerable de pacientes experimenta efectos adversos, escaso alivio de los síntomas o dificultades para mantener el tratamiento a largo plazo. Esta realidad ha llevado a explorar otras opciones, entre ellas, la acupuntura.
La acupuntura ha sido objeto de numerosos estudios en el ámbito de la ansiedad, con resultados prometedores. Sin embargo, gran parte de la evidencia disponible hasta ahora se basa en comparaciones con tratamientos activos, como medicación o fitoterapia china, lo que impide saber con certeza si los efectos observados se deben a mecanismos específicos del tratamiento con agujas o a factores inespecíficos, como la interacción terapeuta-paciente o las expectativas del paciente. Para aclarar esta duda, es esencial comparar la acupuntura real con acupuntura simulada (también llamada sham acupuncture), que actúa como un placebo estructurado.
Un nuevo meta-análisis de Jiang H et al., publicado en Frontiers in Neurology (2025) ha abordado precisamente esta cuestión. Reuniendo datos de 14 ensayos clínicos aleatorizados, con un total de 968 participantes, este estudio evaluó la eficacia de la acupuntura frente a su versión simulada en pacientes con trastorno de ansiedad generalizada. Los resultados son significativos tanto desde el punto de vista estadístico como clínico.
En la escala Hamilton de ansiedad (HAMA), una de las más utilizadas para valorar la intensidad de los síntomas, la acupuntura logró una reducción media de -2.71 puntos (IC 95 %: -4.17 a -1.25; p = 0.0003) respecto al grupo control. Aunque esta diferencia queda ligeramente por debajo del umbral de mejora clínicamente relevante establecido en 3 a 4 puntos, se sitúa muy cerca, lo que sugiere que los beneficios van más allá del simple efecto placebo. En cambio, en la escala SAS, de autovaloración del paciente, la mejora fue aún más contundente: -9.33 puntos (IC 95 %: -16.29 a -2.36; p = 0.009), acercándose al umbral de 10 puntos que suele considerarse clínicamente significativo. También se observaron mejoras relevantes en la escala GAD-7 (-2.99 puntos) y en la calidad del sueño medida por el PSQI (-2.83 puntos), ambos muy próximos a los valores mínimos clínicamente importantes.
Este estudio va más allá del síntoma reportado. Algunos de los ensayos incluidos también midieron parámetros fisiológicos relacionados con la respuesta al estrés, como el cortisol (CORT) y la hormona adrenocorticotrópica (ACTH). Los resultados mostraron una reducción modesta pero significativa en ambas hormonas, especialmente en la ACTH (MD = -3.18; IC 95 %: -6.21 a -0.14; p = 0.04), lo que sugiere que la acupuntura podría tener un efecto modulador sobre el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA), un sistema clave en la fisiología del estrés.
Es importante señalar que la acupuntura simulada no es un placebo inerte. Aunque no se penetren puntos reales ni se busque la sensación de “Deqi”, hay evidencia de que estos procedimientos pueden activar ciertas respuestas neurosensoriales. Por tanto, que la acupuntura real haya mostrado diferencias significativas frente a una intervención que no es completamente inactiva, da aún más peso a los resultados. También es destacable que los efectos adversos fueron mínimos y similares en ambos grupos, confirmando la buena tolerancia del tratamiento.
Como es habitual en investigaciones sobre acupuntura, se detectó una alta heterogeneidad entre los estudios incluidos (I² > 85 % en la mayoría de los análisis), atribuible a la diversidad en técnicas empleadas, puntos seleccionados y características de los pacientes. Sin embargo, los análisis de sensibilidad mostraron que los resultados se mantenían estables incluso al excluir estudios individualmente, lo que respalda la robustez de las conclusiones.
Este trabajo contribuye de forma clara y relevante a uno de los debates más importantes en medicina basada en evidencia: ¿cuánto del efecto terapéutico de la acupuntura es específico y cuánto se debe a factores contextuales o de expectativa? A la luz de los datos actuales, parece evidente que la acupuntura ejerce un efecto superior al placebo, tanto en medidas subjetivas como objetivas, y que este efecto tiene una magnitud que se acerca a la relevancia clínica.
Para los médicos que tratan a pacientes con ansiedad generalizada y para quienes diseñan políticas de salud, estos hallazgos representan una llamada a considerar la acupuntura no como una práctica marginal o meramente tradicional, sino como una opción terapéutica respaldada por evidencia creciente, segura y potencialmente eficaz, incluso más allá del placebo.
Referencia:
Jiang H, Ma R, Huang Y, Li X, Hao Y. Efficacy of acupuncture versus sham acupuncture on generalized anxiety disorder: a meta-analysis of randomized controlled trials. Front Neurol. 2025 Nov 12;16:1682400. doi: 10.3389/fneur.2025.1682400. PMID: 41312341; PMCID: PMC12646924.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




