La parálisis facial periférica (PFP) es el trastorno más frecuente del nervio facial. Se presenta con pérdida o disminución del movimiento voluntario y de la expresión en la musculatura facial unilateral, con consecuencias funcionales y psicosociales. A pesar de que el tratamiento convencional (corticoides y fármacos neurotróficos) mejora las tasas de recuperación, una proporción no despreciable de pacientes mantiene secuelas.
En este escenario, la acupuntura se ha propuesto como intervención complementaria. El debate clínico se centra en el momento óptimo de inicio: algunas recomendaciones sitúan la acupuntura en la fase de recuperación (aproximadamente tras la primera semana) por consideraciones de seguridad, mientras que estudios observacionales y experiencias clínicas han defendido la pertinencia del inicio precoz.
El trabajo de Zhang y colaboradores (Frontiers in Neurology, 2025) aborda esta controversia mediante una revisión sistemática y metaanálisis orientados específicamente a comparar la efectividad de la acupuntura iniciada en fase aguda frente a su inicio en fase no aguda.
Un punto metodológico esencial para interpretar correctamente los resultados es la definición operativa del comparador en los ensayos incluidos. En estos estudios, durante la fase aguda el grupo control recibe tratamiento convencional excluyendo acupuntura, mientras que en la fase no aguda ambos grupos reciben regímenes idénticos. En términos prácticos, el contraste suele aproximarse a “iniciar acupuntura de forma temprana” frente a “iniciarla más tarde”, más que a un contraste permanente de “acupuntura versus ausencia de acupuntura”.
La revisión se condujo conforme a PRISMA 2020 y fue registrada prospectivamente en PROSPERO. La búsqueda incluyó ocho bases de datos (internacionales y chinas), desde su inicio hasta el 1 de julio de 2025, sin restricciones de idioma.
Se incluyeron 15 ensayos clínicos aleatorizados (771 pacientes), con tamaños muestrales entre 40 y 170 participantes. Todos los estudios se realizaron en China y fueron publicados en chino entre 2011 y 2023.
Los autores aplicaron medidas de efecto estándar para metaanálisis: riesgo relativo (RR) para variables dicotómicas y diferencia de medias (MD) para variables continuas, con intervalos de confianza al 95%. La elección entre modelos de efectos fijos o aleatorios se basó en la heterogeneidad (I²), y se realizaron análisis de subgrupos y sensibilidad para explorar la consistencia de los resultados.
Para comprender el significado clínico de las cifras, conviene recordar dos ideas sencillas. Un RR mayor que 1 indica mayor probabilidad del evento favorable en el grupo experimental (p. ej., “respuesta clínica”), mientras que una MD expresa cuántos puntos de diferencia promedio existen entre grupos en una escala determinada o cuántos días difieren en un desenlace temporal. El intervalo de confianza (IC95%) refleja el rango compatible con los datos: si, para RR, el IC95% incluye 1 (o, para MD, incluye 0), el resultado no alcanza significación estadística con el umbral habitual.
Tasa de efectividad clínica (desenlace principal). En el análisis global de 15 estudios no se observó heterogeneidad relevante (I²=0%). En el subgrupo donde la acupuntura se administró combinada con medicina occidental durante la fase aguda, se observó un efecto favorable estadísticamente significativo (RR 1.12; IC95% 1.06 – 1.18). En el subgrupo en el que la acupuntura no se combinó con medicina occidental durante la fase aguda, el efecto no alcanzó significación (RR 1.08; IC95% 0.98 – 1.20). Los análisis de sensibilidad confirmaron la estabilidad de estas conclusiones.
Función del nervio facial (House–Brackmann). Cinco estudios (412 pacientes) aportaron datos. La heterogeneidad inicial fue sustancial (I²=65%). El análisis de sensibilidad y la exploración posterior identificaron que la duración de la intervención explicaba parte del desacuerdo entre estudios; al excluir un ensayo con intervención considerablemente más prolongada, la heterogeneidad se redujo y el efecto se mantuvo significativo (MD -0.69; IC95% -1.19 a -0.19), en favor de la estrategia con acupuntura combinada en fase aguda.
Discapacidad facial (FDI). En la subescala física (FDIP), tras identificar mediante sensibilidad que un estudio con electroacupuntura explicaba gran parte de la heterogeneidad, el resultado combinado mostró mejoría significativa (MD 3.63; IC95% 2.93 – 4.34). En la subescala social (FDIS), no se observó efecto significativo (MD -0.89; IC95% -2.48 a 0.71).
Portmann (7, 14 y 28 días). Los análisis mostraron mejoras estadísticamente significativas en los tres puntos temporales, aunque con heterogeneidad muy elevada (I² entre 93% y 99%). Aun con ese nivel de variabilidad, los autores reportan resultados consistentes a favor del inicio en fase aguda y señalan que la estrategia terapéutica (acupuntura sola frente a acupuntura combinada con medicina occidental) contribuye de forma importante a explicar la heterogeneidad.
Tiempo hasta la curación. Tres estudios (226 pacientes) indicaron una reducción significativa del tiempo de curación asociada al inicio en fase aguda (MD -10.71 días; IC95% -16.33 a -5.09). Este desenlace es clínicamente relevante por su magnitud potencial, aunque el propio metaanálisis destaca heterogeneidad inicial alta y la necesidad de interpretar el resultado con cautela.
No curación al mes. Dos estudios (161 pacientes) mostraron un patrón divergente: reducción significativa de la no curación cuando la acupuntura se combinó con medicina occidental (RR 0.34; IC95% 0.12 – 0.96) y ausencia de efecto con acupuntura en monoterapia (RR 1.04; IC95% 0.52 – 2.10). El propio texto subraya la incertidumbre por el escaso número de estudios y la amplitud de los intervalos de confianza.
En conjunto, el metaanálisis sugiere que iniciar acupuntura durante la fase aguda, especialmente integrada con tratamiento convencional, se asocia con mejores resultados en varias dimensiones (respuesta clínica, función facial y tiempo de curación), mientras que la acupuntura en monoterapia muestra resultados más heterogéneos y menos consistentes en desenlaces globales y de calidad de vida.
La lectura clínica debe integrar las limitaciones metodológicas: riesgo de sesgo por insuficiente cegamiento y ocultación de la asignación, tamaños muestrales moderados, heterogeneidad clínica (técnicas de acupuntura, protocolos, cointervenciones) y generalización limitada por la procedencia exclusiva de estudios realizados en China. Estas limitaciones explican, en parte, que la certeza GRADE se sitúe entre moderada y baja para la mayoría de los resultados y muy baja para algunos desenlaces de seguimiento.
Desde la perspectiva metodológica, resulta destacable la utilidad del análisis de sensibilidad en este trabajo: al identificar estudios con características diferenciales (por ejemplo, duración de intervención o uso de electroacupuntura) se logra separar mejor el “efecto promedio” del ruido generado por protocolos clínicamente distintos, sin ocultar la variabilidad real existente entre ensayos.
En términos de práctica clínica, los datos respaldan considerar la acupuntura como intervención complementaria precoz en PFP, especialmente cuando se integra de forma coordinada con el tratamiento convencional.
Referencia:
Zhang L, Ye M, Xie H, Hu Y, Yuan A. Comparison of acupuncture intervention from the acute phase or the non-acute phase in patients with peripheral facial paralysis: a systematic review and meta-analysis. Front Neurol. 2025 Nov 25;16:1690231. doi: 10.3389/fneur.2025.1690231. PMID: 41376771; PMCID: PMC12685712.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




