El pie caído es una secuela relativamente frecuente después de un ictus. La dificultad para realizar adecuadamente la dorsiflexión del tobillo altera el patrón de marcha, compromete el equilibrio y limita la movilidad y la autonomía del paciente. La rehabilitación constituye la base de su tratamiento, pero la recuperación puede ser incompleta y persistir una discapacidad funcional importante.
Una revisión sistemática y metaanálisis de Huang Y et al. publicada en Frontiers in Neurology (2026) ha estudiado específicamente qué ocurre cuando se añade acupuntura al tratamiento convencional del pie caído después de un ictus. El tamaño de la evidencia reunida resulta considerable: 59 ensayos clínicos aleatorizados y 4.596 pacientes. De ellos, 2.290 recibieron tratamiento convencional y 2.306 tratamiento convencional más una intervención basada en acupuntura.
El interés de este trabajo no reside únicamente en el número de estudios. Los investigadores analizaron resultados directamente relacionados con la recuperación funcional: función motora mediante Fugl-Meyer, movilidad activa del tobillo, actividad electromiográfica del tibial anterior, actividades de la vida diaria, equilibrio, espasticidad y capacidad para caminar. Además, diferenciaron entre acupuntura manual, electroacupuntura y otras técnicas para evitar agrupar intervenciones clínicamente diferentes.
El principal resultado de la revisión fue la escala Fugl-Meyer (FMA), una de las herramientas más utilizadas para evaluar la recuperación motora después de un ictus. Nada menos que 37 ensayos clínicos proporcionaron datos sobre este resultado. Al añadir acupuntura manual al tratamiento convencional, la diferencia fue: MD +6,25 puntos (IC95% 5,11 a 7,40; p<0,00001). Con electroacupuntura el resultado fue: MD +7,99 puntos (IC95% 6,05 a 9,93; p<0,00001). Encontrar una diferencia estadísticamente significativa no significa necesariamente que esa diferencia sea suficientemente grande como para resultar relevante para el paciente. Por eso es particularmente interesante que los propios autores comparen sus resultados con la diferencia mínima clínicamente importante (MCID) publicada para la escala Fugl-Meyer de extremidad inferior en pacientes con ictus crónico. Ese umbral se ha establecido en aproximadamente 6 puntos. La mejoría encontrada en el metaanálisis fue de 6,25 puntos con acupuntura manual y 7,99 puntos con electroacupuntura. Es decir, ambas estimaciones alcanzan o superan esa referencia de mínima diferencia clínicamente importante. Uno de los aspectos más interesantes de esta revisión es la coherencia de los resultados funcionales. El rango activo de movimiento del tobillo (AROM), directamente relacionado con el problema que caracteriza al pie caído, mejoró 3,71 puntos con acupuntura manual y 2,50 puntos con electroacupuntura frente al tratamiento convencional. Las denominadas técnicas especiales también mostraron un resultado favorable, aunque sustentado solamente por dos estudios. También se encontraron diferencias favorables en el equilibrio. En la Berg Balance Scale, la acupuntura manual produjo una mejoría de 3,54 puntos (IC95% 2,02 a 5,06) y la electroacupuntura de 5,39 puntos (3,74 a 7,03). La espasticidad, evaluada mediante la Modified Ashworth Scale (MAS), disminuyó tanto con acupuntura manual, MD -0,67, como con electroacupuntura, MD -0,5. Es decir, los resultados no se concentran en una única escala. Aparece una señal favorable en diferentes componentes que tienen sentido dentro de la rehabilitación del pie caído: control motor, movilidad del tobillo, equilibrio y espasticidad. Cinco ensayos evaluaron la capacidad funcional para caminar mediante la Functional Ambulation Category (FAC). La acupuntura manual añadida al tratamiento convencional produjo una mejoría de: MD +0,63 puntos (IC95% 0,42 a 0,85; p<0,00001). Tras retirar en el análisis de sensibilidad un estudio cuyo grupo control recibía además estimulación magnética transcraneal repetitiva, desapareció completamente la heterogeneidad y el resultado se mantuvo favorable: MD +0,73 (0,61 a 0,86). Once estudios evaluaron las actividades de la vida diaria mediante el Índice de Barthel. Con acupuntura manual añadida al tratamiento convencional se observó una diferencia de: MD +7,86 puntos (IC95% 6,84 a 8,88; p<0,00001). En el análisis de electroacupuntura existía inicialmente una heterogeneidad muy elevada debido a un estudio que incorporaba además estimulación eléctrica funcional. Al retirarlo, la heterogeneidad desapareció y los dos estudios restantes mostraron una diferencia de +14,85 puntos, aunque este último resultado debe interpretarse con prudencia precisamente por proceder solamente de dos ensayos. La revisión incorpora además resultados electromiográficos, especialmente interesantes en una alteración cuya manifestación fundamental es la incapacidad para activar adecuadamente la musculatura dorsiflexora. Doce estudios de acupuntura manual pudieron combinarse para estudiar la actividad electromiográfica. El metaanálisis encontró valores significativamente superiores frente al tratamiento convencional: MD +17,92 (IC95% 12,95 a 22,89; p<0,00001). En electroacupuntura, el análisis inicial de tres estudios no alcanzó significación estadística. Sin embargo, al excluir un estudio clínicamente diferente, que incorporaba tratamiento farmacológico adicional, desapareció la heterogeneidad y el resultado pasó a ser significativo. Precisamente por esta sensibilidad a un único estudio, este último resultado requiere una interpretación más prudente. Esta revisión sistemática aporta un mensaje clínico bastante claro: la pregunta no es si la acupuntura sustituye a la rehabilitación convencional, sino qué ocurre cuando la añadimos a ella. Y en 59 ensayos clínicos aleatorizados con 4.596 pacientes, la incorporación de acupuntura se asoció con una señal favorable que aparece en diferentes dimensiones de la recuperación: función motora, dorsiflexión del tobillo, equilibrio, espasticidad, capacidad de marcha y actividades de la vida diaria. Probablemente el dato más relevante sea el resultado principal. Frente al tratamiento convencional, la mejoría de Fugl-Meyer fue de 6,25 puntos con acupuntura manual y 7,99 con electroacupuntura, cuando la diferencia mínima clínicamente importante utilizada como referencia es de aproximadamente 6 puntos. Es decir, la magnitud observada no solamente es estadísticamente significativa, sino que alcanza o supera una referencia publicada de relevancia clínica. La heterogeneidad y las limitaciones metodológicas aconsejan no convertir esas cifras en una estimación exacta del beneficio esperable para cada paciente. Pero, desde una perspectiva de medicina basada en la evidencia, la amplitud de la investigación, la coherencia entre diferentes resultados funcionales y la magnitud observada en el outcome principal proporcionan una base razonable para seguir estudiando la acupuntura como intervención complementaria dentro de los programas de rehabilitación del pie caído después de un ictus. Referencia: Huang Y, Lin Y, Zheng B, Zhao X, Su Q, Wang Y, Ai J, Fu W, Lin C. Meta-analysis and acupoint selection patterns of acupuncture for post-stroke foot drop. Front Neurol. 2026 Sep 8;17:1794012. doi: 10.3389/fneur.2026.1794012. PMID: 42774860; PMCID: PMC13595993.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




