Eficacia y seguridad de la acupuntura para las náuseas y los vómitos inducidos por quimioterapia: revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados. (Chen J et al. Front Neurol. 2026)

Compartir:

Las náuseas y los vómitos inducidos por quimioterapia siguen siendo uno de los efectos adversos que más afectan a los pacientes durante el tratamiento oncológico. La introducción de antagonistas 5-HT3 y NK1, corticoides y fármacos como la olanzapina ha mejorado considerablemente su prevención, pero el problema está lejos de estar resuelto. Incluso con los tratamientos antieméticos actuales, una proporción relevante de pacientes continúa presentando síntomas, con repercusiones sobre la alimentación, la hidratación, la calidad de vida y, en algunos casos, sobre la propia adherencia al tratamiento oncológico.

En este contexto, Chen et al. han publicado en 2026 en Frontiers in Neurology una revisión sistemática y metaanálisis que evalúa la eficacia de la acupuntura en las náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia (CINV). El trabajo reúne 49 ensayos clínicos aleatorizados y 4.133 pacientes, una base de evidencia suficientemente amplia como para prestar atención a sus resultados. La pregunta, además, es eminentemente clínica: en buena parte de los estudios la acupuntura se utiliza añadida al tratamiento antiemético convencional, comparándose con el tratamiento habitual solo o acompañado de una intervención simulada. No se plantea, por tanto, sustituir los antieméticos por acupuntura, sino conocer qué puede aportar ésta al tratamiento que ya recibe el paciente.

Probablemente el resultado más interesante de la revisión sea la incidencia de vómitos, porque se trata de un desenlace clínico sencillo y relativamente objetivo.

El metaanálisis encontró unRR de 0,583 (IC 95%: 0,523 – 0,650) a favor de la acupuntura, lo que supone aproximadamente una reducción relativa del 42% en el riesgo de presentar vómitos. La heterogeneidad fue además relativamente moderada, con un I² del 39,9%.

La tabla GRADE permite comprender mejor la magnitud clínica del resultado. Presentaron vómitos el 18,5% de los pacientes del grupo de acupuntura frente al 31,1% de los controles. La diferencia absoluta es, por tanto, de unos 12,6 puntos porcentuales, equivalente aproximadamente a evitar un episodio de vómitos por cada ocho pacientes tratados, si asumimos que estas tasas representan adecuadamente el riesgo basal de la población estudiada.

Quizá todavía más relevante desde el punto de vista metodológico es que los autores calificaron la certeza de esta evidencia como moderada. Es decir, existe una confianza razonable en que el efecto observado se aproxima al efecto real, aunque investigaciones posteriores podrían modificar su magnitud.

La misma dirección se observa para las náuseas. La incidencia fue significativamente menor con acupuntura, con un RR de 0,532 (IC 95%: 0,432 – 0,655). En términos absolutos, la tabla GRADE recoge náuseas en el 22,4% de los pacientes tratados con acupuntura frente al 41,6% del grupo control. De nuevo, la certeza de la evidencia fue considerada moderada.

Los resultados secundarios siguieron en general la misma dirección. La acupuntura redujo la gravedad de los vómitos, con una diferencia media de -0,839; disminuyó el número de episodios de vómito en -3,704 episodios y redujo la intensidad de las náuseas en -0,895 puntos.

¿Qué significa realmente una certeza GRADE “moderada”?

Este aspecto merece una consideración especial. Es frecuente que al leer revisiones sistemáticas de acupuntura se destaque inmediatamente que algunos resultados presentan certeza baja o muy baja, como si esta circunstancia fuese especialmente característica de la investigación en acupuntura. No es así.

La certeza de la evidencia, la calidad metodológica de una revisión y la calidad de su publicación son conceptos distintos. GRADE valora cuánta confianza podemos tener en la estimación del efecto para un outcome determinado; AMSTAR-2 evalúa aspectos metodológicos de la propia revisión, mientras que PRISMA se ocupa fundamentalmente de la transparencia y completitud con la que ésta se comunica. Confundir estos conceptos o utilizar una calificación global de “baja calidad” para desestimar cualquier resultado conduce con facilidad a una lectura excesivamente simplificada de la evidencia.

Además, las calificaciones bajas son extraordinariamente frecuentes en toda la medicina. En una muestra de intervenciones evaluadas en revisiones Cochrane, sólo alrededor del 5,6% disponía de evidencia de alta certeza que respaldara sus beneficios; la mayoría de la evidencia sanitaria se distribuye entre certeza moderada, baja y muy baja. Del mismo modo, estudios metodológicos mediante AMSTAR-2 han encontrado porcentajes muy elevados de revisiones clasificadas como bajas o críticamente bajas en áreas tan convencionales como la sepsis, la insuficiencia cardiaca o las intervenciones cardiovasculares.

Esto no significa que debamos ignorar las limitaciones metodológicas. Significa exactamente lo contrario: debemos interpretarlas con el mismo criterio en acupuntura que en cualquier otra intervención médica.

Y desde esa perspectiva, obtener en esta revisión certeza moderada para dos outcomes clínicamente importantes como la incidencia de vómitos y de náuseas no es un resultado menor.

La revisión no está libre de limitaciones. Aunque el 94% de los estudios describieron adecuadamente la generación de la secuencia aleatoria, el ocultamiento de la asignación fue menos consistente y el cegamiento fue limitado. Esto último es esperable en una intervención física: el médico que realiza una técnica de acupuntura no puede desconocer si está introduciendo una aguja o no.

El efecto potencial de este problema debe valorarse especialmente en outcomes subjetivos como la intensidad de las náuseas, pero tiene menor capacidad para explicar un outcome objetivo como la aparición de vómitos. Además, el uso de sham acupuncture tampoco resuelve completamente el problema, porque las intervenciones simuladas con agujas pueden producir estimulación sensorial y respuestas fisiológicas propias y no constituyen necesariamente un placebo completamente inerte.

Existe también una elevada concentración geográfica: 45 de los 49 estudios fueron realizados en China. Esto aconseja replicar los resultados en otras poblaciones y sistemas sanitarios. Los trabajos tampoco diferenciaron siempre adecuadamente entre náuseas y vómitos agudos y retardados, dos situaciones clínicamente diferentes.

Son limitaciones reales y deben conocerse. Pero tampoco cambian el dato fundamental que proporciona esta síntesis: 49 ensayos aleatorizados y más de 4.000 pacientes muestran una señal global favorable, particularmente consistente para reducir la incidencia de vómitos y náuseas cuando la acupuntura se incorpora al tratamiento habitual.

En medicina basada en la evidencia no se trata de exigir una evidencia perfecta, que rara vez existe, sino de utilizar de forma consciente y crítica la mejor evidencia disponible, integrándola posteriormente con la experiencia clínica y las necesidades y preferencias de cada paciente. En este caso, esa evidencia sitúa a la acupuntura como una opción adyuvante razonable para mejorar el control de uno de los efectos adversos más incómodos de la quimioterapia.

Referencia:
Chen J, Xu F, Zhang L, Hu S, Xu Y, Hua Q, Chen H, Li R. Efficacy and safety of acupuncture for chemotherapy-induced nausea and vomiting: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trial. Front Neurol. 2026 Jul 3;17:1774507. doi: 10.3389/fneur.2026.1774507. PMID: 42490841; PMCID: PMC13375487.

Fuente
Dr. Beltran Carrillo
Publicado el Categorías Blog, Cáncer, Nauseas y vómitosEtiquetas Acupuntura basada en la evidencia, Cáncer, Clínica Beltrán Carrillo, Evidencia científica, Náuseas y vómitos

posts relacionados

Ver más posts