Este artículo de Li Y et al. (Alpha Psychiatry. 2026) no estudia si la scalp acupuncture es eficaz en una enfermedad concreta. Tampoco compara un protocolo de tratamiento con otro. Su objetivo es diferente: identificar qué regiones corticales aparecen implicadas de forma consistente en distintos trastornos mentales y traducir esas regiones a localizaciones accesibles sobre el cuero cabelludo.
En otras palabras, los autores intentan construir un puente entre dos campos que habitualmente avanzan por separado: la neuroimagen psiquiátrica y las técnicas de estimulación superficial, entre ellas la scalp acupuncture.
El punto de partida es sencillo. Si una enfermedad se asocia de forma repetida con alteraciones en determinadas regiones cerebrales, esas áreas podrían considerarse candidatas para la neuromodulación. El problema es que la literatura de neuroimagen es enorme y dispersa, y que una coordenada cerebral obtenida en una resonancia no puede trasladarse directamente a la práctica clínica sin un sistema de localización externo.
Para resolverlo, los autores emplearon Neurosynth Compose, una plataforma que permite realizar metaanálisis automatizados de estudios de neuroimagen. Analizaron miles de publicaciones sobre nueve trastornos mentales: esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión mayor, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, estrés postraumático, insomnio, autismo y TDAH.
El análisis no buscaba medir la magnitud de un efecto terapéutico. Su objetivo era localizar las coordenadas cerebrales en las que los estudios habían encontrado diferencias significativas entre pacientes y controles o entre condiciones experimentales. Después, mediante un metaanálisis basado en coordenadas, identificaron las regiones con mayor convergencia estadística para cada trastorno. Una vez identificadas las áreas cerebrales más consistentemente implicadas, los autores aplicaron un segundo filtro: solo conservaron las regiones corticales situadas a menos de 2,5 cm del cuero cabelludo. Esta restricción es importante. La scalp acupuncture y la mayoría de las técnicas de estimulación no invasiva no pueden actuar directamente sobre estructuras profundas. Por eso el estudio se centra en áreas corticales superficiales con una relación anatómica plausible con el punto de estimulación externo. A continuación, aumentaron progresivamente el umbral estadístico hasta obtener entre tres y nueve clústeres principales por enfermedad. El objetivo no era representar toda la complejidad neurobiológica de cada trastorno, sino seleccionar un número manejable de dianas con suficiente consistencia y potencial aplicación clínica.
Por tanto, lo que el estudio identifica no son “los centros cerebrales” de cada enfermedad, sino regiones corticales candidatas para ser estudiadas como objetivos de neuromodulación.
Cada clúster cerebral se describe mediante coordenadas MNI, un sistema tridimensional estandarizado utilizado en neuroimagen. Los autores proyectan esas coordenadas sobre un modelo de cabeza y buscan su correspondencia con dos sistemas de referencia externos:
– el sistema internacional EEG 10–20;
– la nomenclatura estandarizada de puntos y líneas de scalp acupuncture.
Así, una región como la corteza prefrontal dorsolateral, el giro temporal medio o el lóbulo parietal inferior se traduce en una localización concreta sobre el cuero cabelludo.
Las tablas del artículo no se limitan a indicar un punto próximo. Para cada diana incluyen:
– coordenada cerebral;
– región cortical correspondiente;
– lado derecho, izquierdo o bilateral;
– punto o línea de scalp acupuncture más cercana;
– dirección recomendada de inserción;
– trayectoria aproximada de la aguja.
Los autores intentan aprovechar la geometría tridimensional del clúster cerebral para que la dirección de inserción siga, en la medida de lo posible, la extensión de la región cortical subyacente.
Las figuras 1 y 2 ayudan a comprender el proceso. En la parte superior aparecen en verde las regiones corticales identificadas para cada trastorno. En la parte inferior, esas mismas regiones se proyectan sobre un modelo de cabeza. Esto permite visualizar dónde quedarían aproximadamente sobre el cuero cabelludo. Sin embargo, estas imágenes no representan áreas activadas por la scalp acupuncture ni cambios producidos después del tratamiento. Muestran únicamente la traducción anatómica desde el cerebro hacia la superficie craneal.
El proceso es, por tanto: > neuroimagen acumulada → clúster cortical reproducible → proyección sobre el cuero cabelludo → localización mediante EEG 10–20 y scalp acupuncture → propuesta de trayectoria de estimulación.
Una diana cortical, en este estudio, es una región que aparece alterada de forma consistente en la literatura de neuroimagen de una enfermedad. Pero que una región esté alterada no significa automáticamente que estimularla vaya a mejorar los síntomas. Puede tratarse de una causa, una consecuencia, una respuesta compensatoria o simplemente un marcador asociado a la enfermedad. Además, el análisis combina diferentes modalidades de neuroimagen y distintos tipos de contraste. Por ello, identifica dónde existe una alteración convergente, pero no siempre establece si la región está hiperactiva o hipoactiva ni si debería ser estimulada o inhibida.
El artículo no se limita a la scalp acupuncture. Los autores plantean que la misma lógica puede aplicarse a otras técnicas de estimulación cerebral no invasiva, como la estimulación magnética o eléctrica transcraneal. Las técnicas no son equivalentes y sus mecanismos biofísicos son diferentes, pero comparten una pregunta común: qué región cortical conviene seleccionar para intervenir sobre una determinada red cerebral. La aparición repetida de áreas como la corteza prefrontal dorsolateral, la corteza prefrontal ventrolateral, el giro temporal medio o el lóbulo parietal inferior refuerza la idea de que muchos trastornos mentales comparten redes relacionadas con control ejecutivo, regulación emocional, atención, cognición social e integración sensorial.
Esto permite pensar en dianas específicas para cada enfermedad, pero también en posibles objetivos transdiagnósticos para síntomas compartidos o comorbilidades. La principal aportación no es demostrar eficacia, sino proponer una nueva forma de diseñar protocolos. Tradicionalmente, la scalp acupuncture se ha organizado mediante líneas y zonas generales con indicaciones amplias. Este trabajo propone un enfoque diferente: > seleccionar las zonas del cuero cabelludo a partir de las regiones corticales identificadas mediante neuroimagen a gran escala.
Es una aproximación más próxima a la neuromodulación guiada por redes cerebrales. También ofrece una forma estandarizada y reproducible de localizar las dianas sin necesidad de neuronavegación individual en todos los pacientes. Sin embargo, sigue siendo un modelo de generación de hipótesis. Utiliza un cerebro estándar, no contempla toda la variabilidad anatómica individual y todavía no ha demostrado que estos protocolos sean superiores a los utilizados habitualmente.
Este estudio debe interpretarse como un trabajo de neuroanatomía traslacional. No demuestra que la scalp acupuncture sea eficaz en los nueve trastornos analizados. Tampoco prueba que las localizaciones propuestas produzcan una modulación cerebral específica o una mejor respuesta clínica. Lo que ofrece es un método para transformar una gran cantidad de información de neuroimagen en protocolos concretos y potencialmente reproducibles de estimulación del cuero cabelludo.
El siguiente paso será comprobar en ensayos clínicos si estas dianas basadas en neuroimagen:
– producen cambios neurofisiológicos medibles;
– mejoran los síntomas;
– permiten personalizar los tratamientos;
– y son superiores a los protocolos convencionales.
La propuesta es ambiciosa: convertir la scalp acupuncture en una técnica de neuromodulación progresivamente más precisa, guiada por anatomía cortical, neuroimagen y redes cerebrales.
Referencia:
Li Y, Feng Y, Wu Y, Kong Q, Zhang B, Liu Y, Yu S, Liu J, Cao J, Jeong P, Cui F, Kong J. Potential Targets for Scalp Acupuncture and Brain Stimulation in Mental Disorders: Evidence From Large-Scale Meta-Analyses. Alpha Psychiatry. 2026 Jun 28;27(3):45940. doi: 10.31083/AP45940. PMID: 42416189; PMCID: PMC13339880.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




