La recuperación después de un ictus no depende únicamente de que el tejido lesionado cicatrice. El cerebro inicia un proceso complejo de reorganización en el que distintas redes funcionales y estructurales intentan compensar el daño y recuperar, al menos parcialmente, las funciones perdidas. Esa capacidad de adaptación, conocida como neuroplasticidad, constituye una de las bases biológicas de la rehabilitación neurológica.
En este contexto, un ensayo clínico aleatorizado publicado por Yu X et al. en CNS Neuroscience & Therapeutics (2026) aporta un dato especialmente interesante: la acupuntura verdadera no solo se asoció con mejorías clínicas en la recuperación motora tras un ictus isquémico, sino también con cambios objetivos medidos mediante resonancia magnética funcional y estructural.
El estudio incluyó pacientes con ictus isquémico reciente y déficit motor unilateral. Los participantes fueron asignados en proporción 2:1 a recibir acupuntura en puntos terapéuticos o estimulación con agujas en localizaciones no terapéuticas situadas a 1 cun de los puntos verdaderos. Todos mantuvieron el tratamiento convencional para la enfermedad cerebrovascular. La intervención fue breve y muy fácilmente reproducible: diez sesiones de 30 minutos distribuidas durante dos semanas.
Este aspecto merece destacarse. En rehabilitación neurológica, los protocolos prolongados pueden ser difíciles de integrar en la práctica asistencial. Aquí, los cambios clínicos y cerebrales se observaron tras una intervención intensiva, pero corta, lo que aumenta su interés desde un punto de vista clínico y organizativo.
Los autores denominan al grupo control sham acupuncture. Sin embargo, los participantes no recibieron una intervención inerte. Se insertaron agujas en localizaciones próximas a los puntos verdaderos, con la misma duración de estimulación. Por tanto, desde una perspectiva fisiológica, resulta más preciso interpretar esta intervención como una estimulación con agujas de menor especificidad o menor dosis terapéutica que como un placebo completamente inactivo. Este matiz es importante porque la inserción de agujas, incluso fuera de los puntos terapéuticos, puede generar estimulación somatosensorial y producir determinados efectos inespecíficos. De hecho, el grupo simulado también presentó cierta mejoría clínica. Pero los cambios funcionales y estructurales cerebrales aparecieron únicamente en el grupo de acupuntura verdadera.
La evolución clínica se evaluó mediante tres herramientas habituales en rehabilitación postictus: la escala de Fugl-Meyer, la escala de Brunnstrom y la NIHSS.
En el grupo de acupuntura verdadera mejoraron significativamente la puntuación Fugl-Meyer total, el componente de miembro superior y el de miembro inferior, así como las puntuaciones de Brunnstrom para extremidad superior e inferior. Todos estos cambios alcanzaron una significación de p < 0,001. También disminuyó de forma significativa la puntuación NIHSS, lo que indica una reducción del déficit neurológico. La puntuación Fugl-Meyer total aumentó de 67,10 a 76,63 puntos. En la extremidad superior pasó de 40,47 a 46,73, y en la inferior de 27,60 a 30,17. La NIHSS disminuyó de 3,43 a 2,30. El grupo de estimulación simulada también mostró mejoría en Fugl-Meyer y NIHSS. Esto no resulta sorprendente. Los pacientes se encontraban en una fase relativamente reciente tras el ictus, recibían tratamiento convencional y, además, fueron sometidos a una intervención con agujas potencialmente activa. Sin embargo, la diferencia cualitativa apareció en la escala de Brunnstrom. Solo la acupuntura verdadera produjo mejorías significativas tanto en miembro superior como inferior, mientras que los cambios en el grupo simulado no alcanzaron significación estadística. Esta diferencia sugiere una recuperación motora más amplia en el grupo tratado con acupuntura verdadera. Uno de los aspectos más novedosos del estudio fue el análisis dinámico de las redes funcionales cerebrales mediante resonancia magnética funcional. La mayoría de los análisis convencionales estudian la conectividad cerebral como si fuera estática. Sin embargo, las redes cambian continuamente con el tiempo. El estudio utilizó métricas dinámicas capaces de analizar con qué frecuencia los nodos cerebrales cambian de comunidad funcional y hasta qué punto una red se mantiene cohesionada o fragmentada. La principal modificación apareció en la red por defecto o default mode network. Después del tratamiento, la acupuntura verdadera redujo significativamente la fragmentación dinámica de esta red, medida mediante el índice de disjointedness, con PFDR = 0,041. También se observó una tendencia a reducir su flexibilidad, aunque este resultado no mantuvo significación después de la corrección por comparaciones múltiples. En el grupo de estimulación simulada no se detectaron cambios significativos en estas métricas. La red por defecto no es una red motora en sentido estricto. Participa en procesos como atención, autorregulación, integración cognitiva y preparación de conductas dirigidas a objetivos. Después de un ictus puede mostrar una organización excesivamente inestable y fragmentada. Una menor fragmentación puede indicar que sus nodos mantienen una pertenencia más estable a las comunidades funcionales y que la red funciona de forma más coherente. Esto podría facilitar una asignación más eficiente de recursos cognitivos para la planificación y ejecución del movimiento. El resultado adquiere mayor interés porque los cambios en la dinámica de la red se correlacionaron con la recuperación clínica. Cuanto mayor fue la reducción de flexibilidad y fragmentación de la red por defecto, mayor fue la mejoría en las escalas motoras. Por tanto, no se trató de una modificación cerebral aislada. El cambio funcional estuvo relacionado con la evolución motora del paciente. El estudio también utilizó resonancia magnética estructural para analizar el volumen de sustancia gris. Tras diez sesiones, el grupo de acupuntura verdadera mostró aumentos significativos del volumen de sustancia gris en una red extensa de regiones cerebrales implicadas en control motor, integración sensorial, atención, planificación, procesamiento visuoespacial y coordinación. Entre ellas se encontraron áreas frontales, el giro postcentral, regiones parietales, temporales y occipitales, así como distintas zonas del cerebelo. En el grupo de estimulación simulada no se observaron cambios significativos. Algunas de estas regiones tienen una relación directa con la función motora. El giro postcentral forma parte de la corteza somatosensorial primaria y procesa la información procedente de las extremidades. Las regiones frontales participan en planificación, aprendizaje motor y control ejecutivo. Las áreas parietales intervienen en integración sensoriomotora y orientación espacial. El cerebelo es esencial para coordinación, precisión y aprendizaje del movimiento. La recuperación motora tras un ictus no depende únicamente de la corteza motora primaria. Requiere la participación coordinada de redes sensoriales, cognitivas, visuoespaciales y cerebelosas. El patrón observado sugiere que la acupuntura podría favorecer una reorganización distribuida del sistema motor. Otro de los hallazgos relevantes fue la relación entre cambios estructurales y recuperación funcional. El aumento del volumen de sustancia gris en el giro postcentral derecho se correlacionó con la mejoría de la función motora del miembro superior. El incremento en el opérculo frontal derecho se asoció con una mayor mejoría en la puntuación Fugl-Meyer global. Además, el aumento de volumen en una región cerebelosa derecha se relacionó con la recuperación del miembro superior en la escala de Brunnstrom. Estas asociaciones refuerzan la coherencia del resultado. La mejoría clínica no apareció separada de la neuroimagen. Los pacientes que mostraron una recuperación motora mayor presentaron también cambios más marcados en regiones cerebrales vinculadas con integración sensorial, planificación y coordinación del movimiento. Uno de los mensajes centrales del estudio es que la acupuntura verdadera produjo un patrón de cambios cerebrales que no apareció con la estimulación simulada. Ambos grupos mejoraron clínicamente en algunas escalas. Pero solo la acupuntura verdadera: - mejoró de forma significativa las fases de recuperación de Brunnstrom; - redujo la fragmentación dinámica de la red por defecto; - produjo cambios extensos en el volumen de sustancia gris; - mostró correlaciones entre neuroplasticidad y recuperación motora. Esto sugiere que la estimulación específica de los puntos terapéuticos puede ejercer efectos centrales medibles más allá de los componentes inespecíficos derivados de la inserción de agujas, la atención terapéutica o la evolución natural del ictus. La resonancia no sustituye a la evaluación clínica, pero añade una capa objetiva de información. La principal aportación de este estudio es integrar dos dimensiones que a menudo se analizan por separado. Por una parte, la recuperación clínica. Por otra, la reorganización cerebral. Tras solo diez sesiones, la acupuntura verdadera se asoció con mejoría del déficit neurológico y de la función motora. Al mismo tiempo, la resonancia mostró una organización más estable de la red por defecto y cambios estructurales en regiones vinculadas con integración sensoriomotora y coordinación. Los cambios cerebrales se relacionaron con la mejoría funcional y no aparecieron en el grupo de estimulación simulada. Referencia: Yu X, Zhao N, Liu Y, Zheng S, Luo D, Chen Q, Zeng F, Chen J, Jia Y, Zou Y. Neuroplastic Mechanisms of Acupuncture in Post-Stroke Motor Recovery: A Randomized Multimodal MRI Trial. CNS Neurosci Ther. 2026 Jun;32(6):e70955. doi: 10.1002/cns.70955. PMID: 42231817; PMCID: PMC13239543.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




