Eficacia comparativa y aceptabilidad de las terapias no farmacológicas y las nuevas farmacoterapias para el autismo: revisión sistemática y metaanálisis en red (Ma C et al. Child Psychiatry Hum Dev. 2026)

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El trastorno del espectro autista es una condición del neurodesarrollo caracterizada por dificultades persistentes en la comunicación social y la interacción social, junto con patrones restringidos o repetitivos de comportamiento, intereses o actividades. Hablar de autismo exige prudencia. No estamos ante una enfermedad simple, homogénea ni fácilmente reducible a un único mecanismo biológico. El espectro autista incluye perfiles muy distintos entre sí, con diferentes grados de afectación funcional, lenguaje, sensibilidad sensorial, conducta, autonomía, comorbilidades y necesidades de apoyo.

Por eso, cuando hablamos de tratamientos en autismo, no debemos hablar de “curar” el autismo. El objetivo clínico razonable es mejorar síntomas concretos, favorecer la comunicación, reducir conductas que generan sufrimiento o limitación funcional, mejorar la regulación emocional, facilitar el aprendizaje, apoyar a la familia y aumentar la calidad de vida. El abordaje principal sigue siendo multidisciplinar: intervención educativa, apoyo conductual y psicológico, terapia ocupacional, logopedia, adaptación del entorno, apoyo familiar y, cuando es necesario, tratamiento farmacológico dirigido a síntomas asociados como irritabilidad, trastornos del sueño, ansiedad, hiperactividad o conducta disruptiva.

En este contexto, las intervenciones no farmacológicas están recibiendo cada vez más atención. Entre ellas se encuentran el ejercicio, la estimulación cerebral no invasiva, la musicoterapia, la terapia asistida con animales, las intervenciones nutricionales, las terapias conductuales y también la acupuntura.

Un artículo de Ma C et al. publicado en Child Psychiatry & Human Development aporta una visión interesante sobre este campo. El trabajo es una revisión sistemática con metaanálisis en red que compara la eficacia y aceptabilidad de diferentes intervenciones no farmacológicas y nuevos tratamientos farmacológicos en personas con autismo. El estudio incluyó 106 ensayos clínicos aleatorizados, con un total de 5.986 pacientes, y analizó 21 intervenciones. Entre ellas se incluyeron ejercicio, acupuntura, estimulación cerebral no invasiva, bumetanida, probióticos, oxitocina, cannabinoides, suplementos, terapia cognitivo-conductual, terapia asistida con animales y otras estrategias.

El desenlace principal fue el cambio en los síntomas nucleares del autismo, medido mediante escalas validadas como CARS, SRS, ABC o ATEC. Como desenlace secundario, los autores analizaron la aceptabilidad, utilizando como aproximación la tasa de abandono de los estudios.

Frente a placebo, cuatro intervenciones mostraron una reducción significativa de los síntomas nucleares del autismo:

-El ejercicio mostró el mayor tamaño de efecto, con una diferencia media estandarizada de -1,05.

-La acupuntura también mostró un efecto favorable, con una diferencia media estandarizada de -0,87.

-La estimulación transcraneal por corriente directa, conocida como tDCS, mostró un efecto similar, con una diferencia media estandarizada de -0,86.

-La bumetanida también mostró una señal positiva, aunque más modesta, con una diferencia media estandarizada de -0,57.

En términos sencillos, los resultados sugieren que ejercicio, acupuntura, estimulación cerebral no invasiva y bumetanida podrían mejorar síntomas nucleares del autismo frente a placebo. La acupuntura aparece, por tanto, entre las intervenciones con resultados más favorables dentro de este análisis comparativo amplio.

La acupuntura mostró un SMD de -0,87 frente a placebo, con un intervalo de confianza del 95% entre -1,13 y -0,60. En una escala estandarizada, este tamaño de efecto puede considerarse relevante. El signo negativo indica mejoría porque las escalas utilizadas suelen puntuar mayor gravedad con valores más altos; por tanto, una reducción de la puntuación representa mejoría sintomática. Esto no significa que la acupuntura “trate el autismo” en sentido global, ni que pueda sustituir a las intervenciones educativas, conductuales o familiares. Significa que, en los ensayos incluidos, la acupuntura se asoció con una reducción de puntuaciones en escalas de síntomas nucleares. No hablamos de curación, sino de una posible mejoría de síntomas medidos mediante escalas clínicas. Tampoco hablamos de una intervención aislada, sino de una herramienta que podría tener sentido como parte de un abordaje integral, individualizado y supervisado.

Los autores plantean varias hipótesis para explicar por qué la acupuntura podría influir en síntomas del espectro autista. Una posibilidad es la modulación del sistema oxitocinérgico. La oxitocina participa en funciones relacionadas con vínculo social, conducta afiliativa, reconocimiento emocional y regulación del estrés. Algunas hipótesis sugieren que la acupuntura podría influir sobre circuitos hipotalámicos relacionados con oxitocina. También se ha propuesto la participación de sistemas de neurotransmisores como dopamina y serotonina, ambos implicados en funciones de recompensa, conducta, estado emocional, procesamiento sensorial y regulación neuroconductual. Otro mecanismo planteado es la activación del sistema endocannabinoide, que participa en regulación emocional, plasticidad sináptica, respuesta al estrés y procesamiento sensorial. Algunos estudios han explorado incluso cambios en microARN circulantes, lo que abriría una línea de investigación sobre efectos biológicos más complejos de la acupuntura. Sin embargo, hay que ser muy prudentes. Estos mecanismos son plausibles, pero no demuestran por sí mismos eficacia clínica. La explicación mecanística debe acompañar a los resultados clínicos, no sustituirlos. Desde una perspectiva médica actual, la forma más prudente de entender la acupuntura en este contexto es como una intervención de neuromodulación periférica que podría influir sobre sistemas centrales de regulación sensorial, autonómica, emocional y neuroendocrina.

La aceptabilidad se evaluó mediante la tasa de abandono. Este es un dato útil, pero imperfecto. Un paciente puede abandonar un estudio por efectos adversos, falta de eficacia, problemas logísticos, cansancio familiar, dificultades de desplazamiento o motivos personales no relacionados directamente con la intervención. En el análisis, los cannabinoides mostraron menor aceptabilidad que la mayoría de intervenciones, aunque los autores advierten que este resultado se basa en datos limitados. En el caso de la acupuntura, la aceptabilidad parece razonable dentro de los datos disponibles, pero la seguridad debería registrarse mejor en futuros ensayos. En población infantil y neurodivergente, es especialmente importante evaluar tolerabilidad sensorial, ansiedad ante la aguja, cooperación, experiencia del niño y adaptación del procedimiento.

Este metaanálisis en red ofrece una señal positiva para varias intervenciones no farmacológicas y emergentes en autismo. Entre ellas, la acupuntura aparece asociada con una mejoría significativa de síntomas nucleares frente a placebo.

La acupuntura no debe presentarse como tratamiento curativo del autismo ni como sustituto de las intervenciones educativas, conductuales, familiares o médicas. Pero sí puede considerarse una intervención complementaria de interés, especialmente si se entiende desde una perspectiva de neuromodulación, regulación sensorial, modulación autonómica y apoyo funcional.

La acupuntura muestra una señal clínica favorable en el tratamiento de síntomas nucleares del autismo dentro de un metaanálisis en red amplio, pero la evidencia sigue siendo preliminar por la heterogeneidad, el tamaño limitado de muchos estudios, la variabilidad de protocolos y la dificultad metodológica propia de las intervenciones no farmacológicas. La dirección futura debería ser clara: ensayos clínicos más grandes, mejor diseñados, con protocolos estandarizados, medidas clínicamente relevantes, seguimiento a largo plazo, registro riguroso de seguridad y selección más precisa de perfiles de pacientes. En autismo, la pregunta no debe ser si una intervención “sirve para todos”. La pregunta correcta es mucho más médica y mucho más humana: qué intervención puede ayudar, a qué paciente, en qué momento, con qué objetivo, con qué seguridad y dentro de qué plan integral de apoyo. Desde esa perspectiva, la acupuntura merece seguir siendo investigada.

Referencia:
Ma C, Wang Y, Ding Z, Liang X, Yuan M, Liu X, Li Q, Lv H, Qiao N, Zhao Y, Liu X. Comparative Efficacy and Acceptability of Non-pharmacological Therapies and Novel Pharmacotherapies for Autism: A Systematic Review and Network Meta-Analysis. Child Psychiatry Hum Dev. 2026 Jun 12. doi: 10.1007/s10578-026-02040-4. Epub ahead of print. PMID: 42277537.

Fuente
Dr. Beltran Carrillo
Publicado el Categorías Autismo, Blog, Trastorno del espectro autistaEtiquetas Acupuntura basada en la evidencia, Autismo, Clínica Beltrán Carrillo, Evidencia científica, Trastorno del espectro autista

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