La acupuntura estética lleva años circulando en forma de estudios pequeños, a menudo de un solo brazo y con resultados difíciles de interpretar porque no hay un grupo comparador claro. Por eso este ensayo destaca: es un RCT de dos brazos, con control en lista de espera, centrado específicamente en las líneas glabelares (“frown lines”) y combinando acupuntura facial y corporal, algo que hasta ahora no era habitual en la literatura.
El diseño es sencillo y bastante bien ejecutado para lo que permite la intervención. Reclutaron 72 mujeres de 30 a 59 años y las asignaron 1:1 a acupuntura (n=36) o lista de espera (n=36), usando bloques de permutación generados online. Como suele ocurrir, no pudieron cegar ni a pacientes ni a acupuntor, pero sí cegaron lo que realmente se puede cegar en este contexto: los evaluadores de resultados y el analista de datos (codificación A/B). Además, registraron el ensayo (IRCT20230204057316N1) y reportaron la intervención siguiendo STRICTA, algo que se agradece en un campo donde la “dosis” de acupuntura muchas veces queda poco definida.
La intervención fue relativamente intensa y estandarizada: 12 sesiones en 6 semanas (dos por semana). En el cuerpo utilizaron puntos distales habituales (LR3, ST36, SP9, SP10, LI4, LU7, PC6, LI11 y DU20), y en la cara puntos perioculares y glabelares (BL2, Yuyao, TB23 y Yintang), añadiendo además microagujas intradérmicas a lo largo de la arruga glabelar, separadas 2 mm y orientadas en sentido ascendente. El control, en cambio, no recibió intervención durante esas 6 semanas (lista de espera), lo cual es importante tenerlo en mente a la hora de interpretar el tamaño del efecto.
El outcome principal se midió con fotografía estandarizada en reposo y durante fruncimiento máximo (semanas 0, 7 y 12). A partir de esas fotos, tres médicos entrenados puntuaron la severidad mediante la Glabellar Line Scale (0–3) y, sobre esa base, calcularon el Global Aesthetic Improvement Scale (GAIS) en semanas 7 y 12 comparado con basal. Aquí el mensaje es muy directo: en la semana 7, la mediana de mejora en GAIS fue 0.5 (0,1) en reposo y 1 (0.125,1) en fruncimiento máximo, frente a 0 (0,0) en ambos casos en el grupo control; las diferencias fueron altamente significativas (p<0.0001). En la semana 12, el patrón se mantuvo: mediana 1 (0,1) en reposo y 1 (0,1) en fruncimiento máximo en el grupo de acupuntura, mientras el control siguió en 0 (0,0), también con p<0.0001. Traducido a proporciones el 63% mejoró en reposo y el 72% en fruncimiento máximo en semana 7, con persistencia en semana 12 (68.6% y 57.2%, respectivamente). La percepción de las participantes acompaña esa señal. Con la escala de satisfacción (SSS), en semana 7 el 72.2% se consideró satisfecha (muy satisfecha+satisfecha), y en semana 12 el 62.9% seguía en ese rango; en el grupo control predominó “sin cambios”. Los autores además hicieron una dicotomización pragmática (“improved” vs “unimproved”, “satisfied” vs “unsatisfied”) para aplicar Fisher y encontraron diferencias significativas a favor de acupuntura tanto en mejora como en satisfacción (p<0.0001). Un aspecto interesante, y menos esperado en un estudio estético, es que también midieron calidad de vida con SF-36. En la semana 7, el cambio global fue mejor en acupuntura que en control (mediana de diferencia 2.9 frente a −0.35; p=0.03). En subescalas, se observaron diferencias a favor del grupo intervención en funcionamiento social (p=0.03), dolor (p=0.004) y limitaciones de rol por salud física (p=0.001) en la comparación semana 7 vs basal. En la fase de seguimiento, en general no hubo diferencias claras entre grupos, salvo un efecto “borderline” en funcionamiento social según comentan. En términos prácticos, esto sugiere que el impacto en calidad de vida puede existir, pero no parece tan robusto o sostenido como el cambio estético medido por GAIS, al menos con este tamaño muestral y este horizonte temporal. En seguridad, el estudio es bastante tranquilizador para la dosis utilizada: no reportan eventos adversos graves, infecciones ni reacciones localizadas relevantes; en 432 sesiones hubo sangrado leve en 4.86% y equimosis en 0.69%, resolviéndose en pocos días, sin abandonos por efectos adversos. Dicho todo esto, hay tres matices que conviene no perder. Primero, el control fue lista de espera, no sham: eso maximiza el contraste entre grupos, pero deja abierta la pregunta de cuánto del efecto se explica por componentes inespecíficos (expectativa, atención, ritual terapéutico). Segundo, aunque cegaron evaluadores y analista, las participantes sabían si recibían acupuntura, lo que puede influir especialmente en satisfacción y en SF-36. Y tercero, hubo una diferencia basal de edad (el grupo control era algo más joven, p=0.03), un detalle que, si acaso, favorecería al control en términos de respuesta estética, lo cual hace menos probable que el efecto observado sea un artefacto “a favor” de la acupuntura. Con todo, este ensayo aporta algo que faltaba en acupuntura estética: un protocolo reproducible (STRICTA), medición estandarizada por foto, evaluación ciega de resultados y un efecto que no solo es estadísticamente significativo, sino también visible en proporciones de mejora y en satisfacción sostenida hasta 12 semanas. Referencia: Haghir H, Yazdanpanah MJ, Farahmand SK, Khadem-Rezaiyan M, Azizi H. Is Acupuncture Effective in Diminishing Frown Lines? Evidence From a Randomized Controlled Trial. J Cosmet Dermatol. 2025 Apr;24(4):e70144. doi: 10.1111/jocd.70144. PMID: 40193060; PMCID: PMC11975151.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




