La combinación de electroacupuntura y tratamiento farmacológico mejoró la calidad de vida en pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida: ensayo clínico aleatorizado simple ciego (Supriyana DS et al., Egypt Heart J. 2025)

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La insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida (HFrEF) sigue siendo un síndrome de alta morbilidad y mortalidad pese a los avances del tratamiento farmacológico y de dispositivos. La fracción de eyección (FEVI) es un indicador pronóstico clave y, junto con la capacidad funcional y la calidad de vida, condensa buena parte del impacto clínico de la enfermedad. En este contexto, la electroacupuntura (EA) se ha propuesto como coadyuvante potencial por su modulación del eje neuro-hormonal, la actividad simpática/parasimpática y la inflamación.

El ensayo que resumimos de Supriyana DS et al., publicado en Egypt Heart J. (2025), es un ECA simple ciego con diseño pre–post realizado en un hospital universitario de Indonesia (mayo–noviembre de 2024). Incluyó 34 pacientes con HFrEF estable (NYHA II–III, FEVI ≤40%), asignados aleatoriamente a fármacos estándar según guías ESC 2021 + EA frente a fármacos estándar sin EA. La ocultación usó sobres sellados; el cardiólogo que realizó la ecocardiografía y el personal de pruebas funcionaron enmascarados. Las variables principales fueron FEVI, distancia en 6 minutos (6MWD) y cuestionario KCCQ-23; se midieron al inicio y tras la intervención. Las características basales, incluida la FEVI (~26–29%), fueron comparables entre grupos.

La intervención consistió en 32 sesiones de EA durante 4 meses (dos por semana, 30 min, 2 mA y 2–4 Hz, con dispositivo Hwato SDZ-V 105), aplicadas por especialista médico en acupuntura. Se utilizaron puntos bilaterales HT7, PC5, PC6, ST36, SP6 en decúbito supino y BL14, BL15 en prono; agujas estériles de 0,25×25 mm, inserción perpendicular. Ambos grupos continuaron su tratamiento farmacológico habitual con monitorización cardiológica mensual. No se registraron eventos adversos relacionados con EA.

Los resultados favorecieron de forma consistente a la combinación con EA. La FEVI aumentó 14,07 ± 5,67 puntos porcentuales en el grupo EA (p<0,001) frente a 6,22 ± 14,45 en el control (p=0,095), con diferencia entre grupos significativa (p=0,04). La 6MWD mejoró 348,82 ± 61,23 m tras 32 sesiones con EA frente a 97,06 ± 80,68 m en el control (p<0,001). En KCCQ-23, el grupo EA pasó de 44,29 ± 3,8 a 79,18 ± 8,9 (Δ 34,94 ± 5,99), mientras que el control subió de 44,88 ± 5,5 a 55,47 ± 12,4 (Δ 9,71 ± 8,07); la diferencia en la mejoría fue significativa (p<0,001). En conjunto, el ensayo sugiere mejor función ventricular, más capacidad funcional y mejor calidad de vida cuando se añade EA al tratamiento habitual. Para lectores no familiarizados con las métricas: la FEVI estima qué porcentaje de sangre expulsa el ventrículo izquierdo en cada latido; incrementos sostenidos suelen asociarse a mejor pronóstico. La 6MWD captura la capacidad de esfuerzo en condiciones submáximas y se vincula con mortalidad y reingresos en insuficiencia cardiaca. El KCCQ-23 es un cuestionario específico de la enfermedad que integra síntomas, limitaciones físicas y sociales, y calidad de vida; mejoras grandes (≥5–10 puntos) se consideran clínicamente relevantes. En este estudio, las magnitudes de cambio observadas con EA superan holgadamente esos umbrales. ¿Qué puede explicar estos efectos? Los autores discuten que la EA puede reducir la actividad simpática (p. ej., reflejo aferente simpático cardíaco, actividad simpática renal) y potenciar el tono vagal, con repercusión en remodelado, barorreflejo y hemodinámica, además de posibles efectos antiinflamatorios. La selección de PC5–PC6, ST36–SP6, HT7 y BL14–BL15 busca precisamente esa diana autonómica y hemodinámica descrita en estudios preclínicos y exploratorios previos. Conviene, no obstante, leer los resultados con prudencia. Es un estudio unicéntrico y pequeño (n=34), con enmascaramiento simple y PI al tanto de la asignación, lo que puede introducir sesgos de desempeño. No se informa seguimiento más allá del periodo de intervención ni desenlaces “duros” (mortalidad, reingreso). La magnitud del incremento en 6MWD, aunque estadísticamente sólida, es muy grande para el campo y merecería confirmación externa. Además, el uso concomitante de tratamientos estándar fue acorde a guías, pero la intensidad/optimización de cada fármaco no se detalló con granularidad. Son razones suficientes para plantear este ECA como señal de eficacia que requiere replicación en muestras más amplias, multicéntricas y con cegamiento más estricto (idealmente con control simulado de EA) y criterios clínicos de seguimiento. En resumen, en pacientes con HFrEF estable, añadir electroacupuntura a la terapia farmacológica estándar se asoció a mejora significativa de FEVI, mayor distancia caminada en 6 minutos y clara ganancia en calidad de vida frente a fármacos solos, sin eventos adversos atribuibles a la intervención. La propuesta es prometedora como coadyuvante; el siguiente paso lógico son ECA más grandes que evalúen durabilidad del efecto y su impacto en reingresos y supervivencia. Referencia: Supriyana DS, Ardyanto TD, Nurwati I, Tamtomo DG. Electroacupuncture and conventional drugs treatment combination improved quality of life in patients with heart failure reduced ejection fraction: a single-blinded randomized controlled trial. Egypt Heart J. 2025 Oct 29;77(1):100. doi: 10.1186/s43044-025-00698-0. PMID: 41162792; PMCID: PMC12572476.

Fuente
Dr. Beltran Carrillo
Publicado el Categorías Blog, Insuficiencia CardíacaEtiquetas Acupuntura basada en la evidencia, Cardiopatía, Cefalea, Clínica Beltrán Carrillo, Evidencia científica, Insuficiencia Cardíaca

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