La fatiga posterior a la hemodiálisis se reconoce como un problema clínico frecuente y limitante. Se describe como cansancio extremo, debilidad y falta de energía tras la sesión, con impacto directo en las actividades diarias y necesidad de reposo o sueño. La literatura previa ha estimado que su prevalencia puede ser elevada y, además, se ha descrito una asociación relevante entre fatiga postdiálisis y peor calidad del sueño en pacientes en hemodiálisis.
En este marco, se publicó un ensayo clínico doble ciego, aleatorizado y placebo-controlado realizado en un gran centro médico del norte de Taiwán, cuyo objetivo fue evaluar el efecto de la láser-acupuntura sobre la fatiga y la calidad del sueño en pacientes con enfermedad renal terminal en hemodiálisis (Sung RY et al. BMC Complement Med Ther. 2025). Se incluyeron adultos de 20 años o más, en hemodiálisis trisemanal desde al menos tres meses. Los participantes se asignaron al azar a un grupo de láser-acupuntura activa o a un grupo control que recibió el mismo procedimiento sin emisión de energía (“láser simulado”). Las evaluaciones se realizaron en basal y en las semanas 2, 4 y 6.
El tamaño muestral se estimó con G-Power asumiendo un tamaño del efecto de 0,3, alfa de 0,05 y potencia del 80%, con dos grupos y cuatro mediciones repetidas, lo que arrojó una necesidad mínima de 58 participantes. Para cubrir un 20% de pérdidas, se planificó el reclutamiento de 72 pacientes (36 por grupo). La tasa de abandono fue baja: 71 de 72 completaron el estudio (1,4% de pérdidas).
La asignación aleatoria se realizó mediante bloques permutados generados por ordenador y ocultación mediante sobres opacos sellados, un elemento metodológico que reduce el riesgo de manipulación o predicción de la asignación. El estudio se planteó como doble ciego: el grupo control recibió la misma intervención en los mismos puntos, pero sin salida de energía; el láser infrarrojo es sub-térmico e “invisible”, lo que favorece la plausibilidad del cegamiento. El análisis estadístico lo realizó un profesional ciego a los grupos.
La intervención consistió en 18 sesiones a lo largo de 6 semanas, con tres aplicaciones semanales. Cada sesión duró cinco minutos y se administró durante la hemodiálisis, iniciándose en la segunda hora. Se aplicó láser en siete puntos bilaterales: LI4, HT7, PC6, KI3, ST36, GB34 y SP6, con un dispositivo portátil de 808±10 nm y 150 mW en modo continuo; se aplicaron 20 segundos por punto (dosis total reportada de 3 J/cm²), en contacto directo con presión.
La fatiga se midió con tres aproximaciones complementarias. La escala visual analógica de fatiga (0–10) valoró el cansancio subjetivo antes y después de la diálisis. La escala específica de fatiga relacionada con hemodiálisis evaluó dimensiones como vigor, motivación, capacidad física y mental, limitación de actividades y malestar emocional, con puntuaciones más altas indicando mayor fatiga. Además, se midió el “tiempo de recuperación” preguntando cuánto tardaba cada paciente en recuperarse tras una sesión, una medida que se ha correlacionado con la fatiga postdiálisis. La calidad del sueño se evaluó con el Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI), de 0 a 21, donde valores más altos indican peor sueño.
La fiabilidad de las escalas se reportó mediante el alfa de Cronbach, que estima la consistencia interna (hasta qué punto los ítems de un cuestionario miden de forma coherente un mismo constructo). En este estudio, la escala de fatiga relacionada con hemodiálisis mostró un alfa de 0,96, el PSQI un alfa de 0,76, el Dialysis Symptom Index (DSI) un alfa de 0,94 y el Beck Depression Inventory (BDI) un alfa de 0,90. Estos valores son compatibles con una fiabilidad adecuada a muy alta, especialmente en la escala de fatiga específica y en DSI/BDI.
El análisis principal se realizó con un modelo lineal mixto, apropiado cuando se repiten medidas a lo largo del tiempo en los mismos pacientes. Este enfoque permite estimar la evolución temporal y, de forma crítica, si el cambio en el grupo de intervención difiere del cambio observado en el grupo control. Además, el modelo ajustó por variables que pueden variar durante el estudio y que influyen en la experiencia de fatiga y sueño, concretamente el DSI (síntomas asociados a diálisis) y el BDI (síntomas depresivos).
En los resultados, la Tabla 2 aporta un elemento interpretativo relevante: el término “LA group” refleja diferencias basales entre grupos y no mostró significación, lo que sugiere comparabilidad inicial. El efecto del tratamiento aparece principalmente en las interacciones “LA group Week”, que cuantifican la diferencia de cambio entre el grupo de láser-acupuntura y el control respecto a basal. En la fatiga medida antes de la diálisis, la interacción en semana 6 fue de -2,60 puntos en la escala 0 – 10 (IC95% -3,34 a -1,85; p<0,001), con cambios ya significativos en semana 2 (-1,03; IC95% -1,54 a -0,53; p<0,001) y semana 4 (-1,76; IC95% -2,41 a -1,11; p<0,001). En la fatiga medida tras la diálisis, el patrón fue similar: semana 6 -2,48 (IC95% -3,22 a -1,74; p<0,001), semana 2 -1,21 (IC95% -1,70 a -0,73; p<0,001) y semana 4 -1,70 (IC95% -2,34 a -1,06; p<0,001). En la escala de fatiga relacionada con hemodiálisis (26 - 104), se observaron diferencias significativas a favor del grupo activo: semana 2 -5,76 (IC95% -10,81 a -0,72; p=0,03), semana 4 -9,06 (IC95% -15,48 a -2,64; p=0,01) y semana 6 -8,19 (IC95% -15,41 a -0,98; p=0,03). En el “tiempo de recuperación” tras la hemodiálisis, el grupo activo mostró una reducción significativa respecto al control: semana 2 -1,48 (IC95% -2,90 a -0,06; p=0,04), semana 4 -3,18 (IC95% -5,09 a -1,27; p<0,001) y semana 6 -4,81 (IC95% -7,06 a -2,57; p<0,001). En calidad del sueño, medida por PSQI, se observó mejoría significativa en el grupo de láser-acupuntura: semana 2 -1,68 (IC95% -3,30 a -0,07; p=0,04), semana 4 -3,00 (IC95% -5,07 a -0,92; p<0,001) y semana 6 -4,83 (IC95% -7,17 a -2,49; p<0,001). El propio modelo mostró que el DSI se asoció con la escala de fatiga relacionada con hemodiálisis y con PSQI, mientras que el BDI se asoció con la escala de fatiga relacionada con hemodiálisis, coherente con el impacto clínico de síntomas urémicos y estado afectivo sobre la percepción de fatiga. La significación estadística fue consistente y temprana (ya desde la semana 2 en varias medidas), pero la interpretación clínica requiere considerar magnitud y contexto. En escalas de 0 a 10, una reducción cercana a 2,5 puntos, especialmente partiendo de valores medios (el intercepto del modelo para fatiga postdiálisis se sitúa en torno a 5), es compatible con un cambio perceptible para muchos pacientes. En PSQI, una reducción aproximada de 5 puntos sobre un rango total de 21 sugiere una mejoría sustancial del sueño en términos relativos. La reducción del tiempo de recuperación tras la sesión es clínicamente directa, al apuntar a menos tiempo “inactivo” o de limitación funcional tras la diálisis, aunque la unidad concreta utilizada en el estudio debe interpretarse según la forma de registro aplicada por los autores. En seguridad, no se informaron eventos adversos graves. Se registraron efectos leves y transitorios (hormigueo en tres participantes y petequias menores en uno), sin interrupción relevante del tratamiento. En conjunto, este ensayo aporta evidencia experimental de que la láser-acupuntura aplicada durante seis semanas, en condiciones de cegamiento y con control placebo, se asocia con mejoría de la fatiga (pre y postdiálisis), reducción del tiempo de recuperación y mejor calidad del sueño en pacientes en hemodiálisis. La solidez del diseño (aleatorización, placebo simulado, doble ciego y análisis con modelo mixto ajustando por síntomas de diálisis y depresión) refuerza la validez interna. Referencia: Sung RY, Yeh ML, Chen FP, Lo MY, Yu J. Laser acupuncture improves post-dialysis fatigue and sleep quality independent of time-varying dialysis and depression symptoms: a double-blind, randomized, placebo-controlled trial. BMC Complement Med Ther. 2025 Dec 13. doi: 10.1186/s12906-025-05203-3. Epub ahead of print. PMID: 41390393.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




