La neuralgia postherpética no es solo un problema de dolor persistente. En muchos pacientes, el dolor nocturno, los despertares repetidos y la dificultad para conciliar o mantener el sueño terminan formando un círculo difícil de romper: el dolor empeora el descanso, el mal descanso aumenta la sensibilidad al dolor y, con el tiempo, aparecen ansiedad, depresión y deterioro de la calidad de vida. Por eso resulta especialmente relevante una revisión sistemática y metaanálisis de Zhang J et al. publicada en Journal of Pain Research (2026), centrada no únicamente en el dolor, sino en la calidad del sueño de los pacientes con neuralgia postherpética tratados con intervenciones basadas en acupuntura.
La revisión incluyó 21 ensayos clínicos aleatorizados y un total de 1.739 pacientes. Para el análisis principal sobre sueño se utilizaron 20 estudios y 1.659 participantes. Las intervenciones incluyeron acupuntura manual, electroacupuntura, aguja de fuego, martillo de siete puntas, acupuntura muñeca-tobillo, aguja de plata y acupotomía, comparadas frente a tratamiento convencional, habitualmente pregabalina, gabapentina u otros esquemas farmacológicos. El outcome principal fue la calidad del sueño, medida mediante escalas como el Pittsburgh Sleep Quality Index, la Athens Insomnia Scale, la Self-Rating Scale of Sleep y otras medidas de sueño. Como no todos los estudios utilizaron la misma escala, los autores combinaron los resultados mediante diferencia de medias estandarizada, o SMD.
El resultado principal fue especialmente llamativo: la acupuntura se asoció con una mejoría de la calidad del sueño frente al tratamiento convencional, con una SMD de -1,21, un intervalo de confianza del 95% entre -1,48 y -0,94 y un valor de p inferior a 0,0001. Esta magnitud no corresponde a un efecto pequeño. De forma orientativa, una SMD de 0,2 suele considerarse pequeña, 0,5 moderada y 0,8 grande. Una SMD de -1,21 representa, por tanto, un efecto de gran magnitud. El signo negativo indica que las puntuaciones de insomnio o mala calidad del sueño fueron menores en el grupo de acupuntura, es decir, mejores.
Además, el intervalo de confianza completo permanece dentro del rango de efecto grande. Incluso su límite más conservador, -0,94, continúa indicando una diferencia clínicamente importante. Esto sugiere que no estamos ante una mejoría marginal, sino ante una separación clara entre los grupos en las medidas de sueño. El forest plot muestra también que la mayoría de los estudios se sitúan a favor de la acupuntura, aunque con una variabilidad considerable en la magnitud de los resultados.
Esa variabilidad es importante. La heterogeneidad fue elevada, con un I² del 84,6%. Esto significa que los estudios no están estimando exactamente el mismo efecto. Las diferencias entre técnicas de acupuntura, duración del tratamiento, escalas utilizadas, características de los pacientes, medicación de control y duración de la neuralgia pueden explicar parte de esa variabilidad. Por ese motivo, el valor de -1,21 debe interpretarse como un promedio global de estudios clínicamente heterogéneos, no como una cifra uniforme aplicable a cualquier técnica y en cualquier paciente.
Aun así, los análisis por subgrupos fueron favorables en todas las modalidades. La acupotomía mostró el mayor tamaño de efecto, con una SMD de -1,83; la aguja de fuego alcanzó -1,43; la electroacupuntura, -1,16; la acupuntura manual, -1,04; el martillo de siete puntas, -0,87; y la acupuntura muñeca-tobillo, -0,66. No se observaron diferencias estadísticamente significativas entre técnicas, con p=0,089, por lo que no puede afirmarse que una modalidad sea claramente superior a otra. Se trata de comparaciones indirectas y, en algunos subgrupos, basadas en pocos estudios.
La electroacupuntura merece una mención específica porque presentó un tamaño de efecto también grande: SMD -1,16, con IC95% de -1,70 a -0,62, a partir de tres estudios. La heterogeneidad en este subgrupo fue del 71,5%, lo que obliga a mantener cierta cautela, pero la dirección del efecto fue consistente y clínicamente relevante.
Los autores también analizaron la duración del tratamiento. Los resultados fueron favorables tanto en intervenciones breves como más prolongadas: a los 14 días, la SMD fue -1,02; a los 21 días, -1,80; a los 28 días, -1,18; y a los 42 días, -0,87. No hubo diferencias significativas entre duraciones, con p=0,482. Esto sugiere que el beneficio sobre el sueño puede aparecer en las primeras semanas y que prolongar el tratamiento no garantiza necesariamente un efecto mayor de forma lineal.
El metaanálisis no se limitó al sueño. También evaluó dolor, ansiedad, depresión, calidad de vida, eficacia clínica global y efectos adversos. En dolor, la diferencia media fue de -1,83 puntos en la escala visual analógica, con IC95% de -2,30 a -1,36 y p<0,0001. La heterogeneidad fue muy alta, I²=98,2%, pero la dirección del efecto favoreció de forma consistente a la acupuntura. En el subgrupo de electroacupuntura, la reducción del dolor fue de -2,69 puntos, con IC95% de -3,69 a -1,68. También se observaron resultados favorables para ansiedad, con una SMD de -1,11; depresión, con una SMD de -1,60; y calidad de vida, con una SMD de +1,54. Sin embargo, estos outcomes se basaron en menos estudios y presentaron heterogeneidades superiores al 90%, por lo que deben interpretarse como resultados complementarios y no con la misma solidez que el hallazgo principal sobre sueño. La eficacia clínica global fue también superior con acupuntura, con un riesgo relativo de 1,23, IC95% de 1,18 a 1,28 y heterogeneidad del 0%. En cuanto a la seguridad, no se encontraron diferencias significativas en acontecimientos adversos: RR 0,83, IC95% de 0,56 a 1,23 y p=0,348. Los eventos descritos fueron en general leves o moderados y reversibles, sin una señal clara de aumento del riesgo con acupuntura. La revisión realizó además varios análisis para comprobar la estabilidad de los resultados. En el análisis de sensibilidad, al retirar uno por uno los estudios incluidos, el efecto global sobre el sueño se mantuvo sin cambios importantes en dirección o significación. Esto indica que el resultado no depende de un único ensayo extremo. La importancia clínica de este trabajo reside en que sitúa el sueño como un outcome central en la neuralgia postherpética. La acupuntura no solo se asoció con una reducción del dolor, sino también con una mejoría significativa del descanso, un aspecto decisivo para romper el círculo entre dolor nocturno, insomnio, ansiedad y deterioro funcional. En conjunto, esta revisión sistemática y metaanálisis muestra que las intervenciones basadas en acupuntura pueden producir una mejoría grande en la calidad del sueño de los pacientes con neuralgia postherpética. El resultado principal, SMD -1,21, es demasiado importante como para considerarlo marginal. La heterogeneidad y el riesgo de sesgo obligan a ser prudentes, pero la consistencia de la dirección del efecto, la estabilidad en los análisis de sensibilidad y la ausencia de una señal relevante de seguridad apoyan su interés clínico. La conclusión más razonable es que la acupuntura puede ocupar un lugar útil como tratamiento complementario en la neuralgia postherpética, no solo para reducir el dolor, sino también para mejorar el sueño y, con ello, la recuperación global del paciente. Referencia: Zhang J, Zhang J, Chen J, Li Z, Liu X, Chen S. Acupuncture-Based Interventions for Sleep Outcomes in Patients with Postherpetic Neuralgia: A Systematic Review and Meta-Analysis. J Pain Res. 2026 Jun 19;19:613776. doi: 10.2147/JPR.S613776. PMID: 42358588; PMCID: PMC13291783.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




