La fatiga relacionada con el cáncer es uno de los síntomas más frecuentes, persistentes y limitantes en supervivientes de cáncer de mama. No se trata simplemente de “estar cansada”. Es una fatiga desproporcionada, persistente, que no siempre mejora con el descanso y que puede afectar a la vida laboral, la actividad física, la concentración, el sueño, el estado emocional y la calidad de vida. En muchas pacientes, esta fatiga persiste meses o incluso años después de finalizar el tratamiento oncológico con intención curativa. Por eso se considera uno de los efectos tardíos más relevantes en la supervivencia al cáncer. El manejo no farmacológico de la fatiga relacionada con el cáncer incluye ejercicio, educación, estrategias de sueño, apoyo psicosocial, mindfulness y, cada vez con más interés, acupuntura. Sin embargo, las guías clínicas han señalado durante años que la evidencia sobre acupuntura en este campo era prometedora, pero todavía insuficiente o inconsistente para establecer recomendaciones firmes.
En este contexto se publica el estudio AcuBreast (Alraek T et al. Integrative Medicine Research, 2026), un ensayo clínico aleatorizado pragmático realizado en Noruega, que aporta datos muy interesantes. Un ensayo clínico explicativo intenta responder a la pregunta: “¿puede funcionar esta intervención en condiciones ideales y muy controladas?” Un ensayo clínico pragmático responde a otra pregunta: “¿funciona esta intervención cuando se aplica en condiciones parecidas a la práctica clínica real?” En este estudio, la acupuntura no se aplicó con un protocolo rígido idéntico para todas las pacientes. Se realizó en clínicas privadas de acupuntura, por profesionales con experiencia, utilizando una aproximación individualizada y adaptada al perfil sintomático de cada mujer. Esto aumenta la aplicabilidad clínica de los resultados, aunque también significa que el estudio evalúa la efectividad global de la acupuntura en la práctica real, no el efecto específico de un único punto o de un protocolo cerrado.
El estudio incluyó mujeres supervivientes de cáncer de mama, de 18 a 80 años, sin evidencia de enfermedad activa, que habían completado tratamiento oncológico con intención curativa y presentaban fatiga relacionada con el cáncer durante al menos 6 meses. La fatiga debía ser clínicamente relevante, con una puntuación igual o superior a 4 en una escala visual analógica de 0 a 10. Se aleatorizaron 221 mujeres.
El desenlace principal fue la fatiga relacionada con el cáncer medida mediante el Chalder Fatigue Questionnaire de 14 ítems, conocido como CFQ-14. El CFQ-14 evalúa fatiga física y mental. Sus puntuaciones van de 0 a 33, y una puntuación más alta indica más fatiga.
A los 3 meses, el grupo de acupuntura presentó una puntuación media estimada de 16,0 frente a 22, en el grupo de cuidados habituales. La diferencia media fue de 6,9 puntos a favor de la acupuntura, con un intervalo de confianza del 95% entre 4,9 y 8,8, y un valor de p < 0,001. A los 6 meses, el beneficio se mantuvo. La puntuación media fue de 18,3 en el grupo de acupuntura frente a 21,8 en el grupo control. La diferencia media fue de 3,5 puntos, con intervalo de confianza del 95% entre 1,6 y 5,5, y p < 0,001. Este resultado es importante porque estudios previos sugieren que una diferencia de 2 a 4 puntos en la escala CFQ puede considerarse clínicamente relevante. Por tanto, la diferencia observada a 3 meses supera claramente ese umbral, y la diferencia a 6 meses se mantiene dentro de un rango clínicamente significativo. El estudio también analizó la versión de 11 ítems del cuestionario, el CFQ-11, que excluye tres ítems del dominio mental, pero conserva buena validez y sensibilidad al cambio. A los 3 meses, la puntuación media estimada fue de 12,9 en el grupo de acupuntura frente a 18,8 en el grupo control. La diferencia media fue de 5,9 puntos (IC 95%: 4,2 - 7,6, p < 0,001). A los 6 meses, la puntuación fue de 15,2 en acupuntura frente a 17,9 en control. La diferencia media fue de 2,7 puntos (IC 95%: 0,9 - 4,4, p = 0,003). De nuevo, el patrón es claro: una mejoría marcada a los 3 meses y un efecto que disminuye parcialmente, pero sigue siendo significativo a los 6 meses. Como desenlace secundario se utilizó la Fatigue Severity Scale (FSS, otra escala ampliamente empleada para medir la gravedad y el impacto funcional de la fatiga. A los 3 meses, la puntuación media estimada en FSS fue de 42,7 en el grupo de acupuntura frente a 46,9 en el grupo control. La diferencia media fue de 4,2 puntos (IC 95%: 1,3 - 7,2 p = 0,005). A los 6 meses, la puntuación fue de 41,9 en acupuntura frente a 46,1 en control. La diferencia media volvió a ser de 4,2 puntos, (IC 95%:1,2 - 7,1, p = 0,006). Este resultado es especialmente interesante porque, a diferencia del CFQ, la diferencia en FSS se mantuvo prácticamente igual a los 3 y 6 meses. El estudio también midió calidad de vida relacionada con la salud mediante el EQ-5D-5L, una escala que permite calcular utilidades de salud y años de vida ajustados por calidad, conocidos como QALYs. A los 3 meses, la utilidad EQ-5D-5L fue de 0,81 en el grupo de acupuntura frente a 0,77 en el grupo control. La diferencia media fue de 0,04 (IC 95%: 0,01 - 0,06). Este resultado favoreció a la acupuntura. A los 6 meses, la utilidad fue de 0,79 en acupuntura frente a 0,78 en control. La diferencia media fue de 0,01, (IC95% entre -0,02 - 0,04), sin significación estadística. Es decir, la mejoría en calidad de vida fue más clara a los 3 meses, pero no se mantuvo de forma significativa a los 6 meses. El análisis de QALYs estimó una ganancia incremental de 0,0085 QALYs durante los 6 meses en el grupo de acupuntura. Es una cifra pequeña a nivel individual, pero los autores señalan que podría tener interés poblacional si se aplica a grandes grupos de supervivientes, especialmente al tratarse de una intervención de bajo riesgo y potencialmente escalable. El estudio AcuBreast es un ensayo clínico pragmático relevante, realizado en Noruega, que evaluó acupuntura añadida a cuidados habituales en supervivientes de cáncer de mama con fatiga relacionada con el cáncer persistente durante al menos 6 meses. Los resultados muestran una reducción significativa de la fatiga a los 3 meses, mantenida parcialmente a los 6 meses, con diferencias clínicamente relevantes en CFQ-14, CFQ-11 y FSS. La acupuntura también se asoció con una mejoría de calidad de vida a los 3 meses, aunque no significativa a los 6 meses, y con una pequeña ganancia estimada en QALYs. La acupuntura no sustituye al ejercicio, la educación, el seguimiento oncológico ni otras estrategias de soporte. Pero este ensayo aporta evidencia clínica sólida de que puede ser una opción complementaria útil y segura para reducir la fatiga persistente en supervivientes de cáncer de mama. En una etapa de la enfermedad en la que muchas mujeres ya no tienen cáncer detectable, pero siguen conviviendo con secuelas importantes del tratamiento, disponer de opciones seguras, aceptables y orientadas a mejorar la calidad de vida no es un detalle menor. Referencia: Terje Alræk, Hilde Skjerve, Anette Sørensen, Jun James Mao, Admassu N. Lamu, Weidong Lu, Gary Deng, Myeong Soo Lee, Stephen Birch, Tae-Hun Kim, Stein Atle Lie, Acupuncture for cancer-related fatigue in breast cancer survivors: the AcuBreast study, a pragmatic randomized clinical trial. Integrative Medicine Research, 2026, 101367, ISSN 2213-4220, https://doi.org/10.1016/j.imr.2026.101367.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




