El ictus sigue siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo. Entre sus secuelas más frecuentes y limitantes se encuentra la disfunción motora, que condiciona la movilidad, la autonomía y, en definitiva, la calidad de vida de muchos pacientes. En este contexto, toda intervención capaz de favorecer la recuperación funcional despierta un interés lógico, y la acupuntura lleva años siendo estudiada como posible herramienta complementaria en rehabilitación.
Uno de los aspectos más interesantes de la investigación actual no es solo preguntar si una intervención mejora una escala clínica, sino intentar entender qué ocurre en el cerebro mientras esa recuperación se produce. Ahí es donde entra la resonancia magnética funcional, o RMNf. A diferencia de la resonancia estructural clásica, que muestra anatomía, la RMNf permite estudiar patrones de actividad cerebral a partir de cambios en la señal relacionados con la oxigenación sanguínea. No “ve” neuronas disparando de forma directa, pero sí ofrece una aproximación útil a cómo distintas regiones cerebrales se activan y se coordinan.
Dentro de este campo, uno de los parámetros utilizados es la ReHo (regional homogeneity). Dicho de manera sencilla, la ReHo estima hasta qué punto la actividad de un pequeño grupo de vóxeles vecinos dentro del cerebro fluctúa de manera sincronizada en reposo. Cuando esa sincronía local cambia, puede interpretarse como una modificación en la organización funcional de esa región. Por eso la ReHo se ha utilizado en estudios de RMNf para detectar áreas cerebrales alteradas tras un ictus y para valorar si, después de una intervención, algunos de esos patrones tienden a reorganizarse.
El estudio de Li D et al. (Arch Rehabil Res Clin Transl. 2025) incluyó pacientes con ictus subagudo y disfunción motora, concretamente con infarto en ganglios basales derechos, comparándolos con controles sanos emparejados por edad y sexo. Finalmente se analizaron 28 pacientes y 20 controles. Los pacientes recibieron durante tres semanas una intervención de estimulación eléctrica de baja frecuencia aplicada sobre puntos craneales y de la extremidad afecta, mientras que el grupo control no recibió tratamiento. A los pacientes se les realizó RMNf antes y después de la intervención, y además se valoró su evolución con escalas clínicas como Fugl-Meyer, Barthel modificado y NIHSS.
Desde el punto de vista clínico, tras la intervención se observaron mejoras significativas en las tres escalas: aumentaron las puntuaciones de Fugl-Meyer y Barthel modificado, y descendió la puntuación NIHSS.
Lo más llamativo del trabajo, sin embargo, está en los hallazgos de neuroimagen. Antes del tratamiento, los pacientes mostraban una disminución de ReHo en regiones relacionadas con la red sensoriomotora, junto con un aumento en otras zonas como el cerebelo, el vermis cerebeloso y el giro parahipocampal. Los autores interpretan este patrón como expresión de una reorganización funcional anómala tras el ictus: por un lado, una menor sincronía en áreas motoras clave; por otro, una posible hiperactividad compensadora o reactiva en otras regiones.
Después de las tres semanas de tratamiento, se muestra un aumento de ReHo en regiones derechas vinculadas a la red sensoriomotora y una disminución en cerebelo izquierdo y giro angular izquierdo. La lectura que proponen los autores es que la estimulación podría estar favoreciendo una remodelación funcional de la red motora, con una cierta “normalización” de la sincronía cerebral en zonas implicadas en el control del movimiento.
Además, el estudio encuentra correlaciones modestas entre algunos cambios en ReHo y la mejoría clínica. En concreto, el cambio en la ReHo del giro precentral derecho se asoció con la mejoría en la escala Fugl-Meyer, mientras que los cambios en el cerebelo izquierdo se relacionaron con mejoría en Barthel modificado y con descenso de NIHSS. Son correlaciones de magnitud discreta, pero apuntan en la dirección de que determinados cambios funcionales cerebrales podrían acompañar a la recuperación motora y funcional.
Desde el punto de vista conceptual, este es el tipo de estudio que suele despertar interés en acupuntura porque intenta responder a una pregunta frecuente: si hay mejoría clínica, ¿puede detectarse también una señal biológica coherente en el sistema nervioso central? La RMNf no sustituye a los desenlaces clínicos, pero puede aportar plausibilidad mecanística. Y la ReHo, en particular, resulta útil porque permite explorar la sincronía local de la actividad cerebral en reposo, algo potencialmente relevante en procesos de reorganización postictus.
La conclusión razonable no sería afirmar que este estudio “demuestra” la eficacia de la acupuntura en la recuperación motora postictus, sino algo más matizado: aporta evidencia preliminar de que una intervención de estimulación eléctrica en puntos de acupuntura se asocia a mejoría clínica y a cambios en la sincronía funcional de redes cerebrales motoras medidos por RMNf. Es una pieza interesante en el rompecabezas mecanístico, pero no la última palabra.
En investigación sobre acupuntura, trabajos de este tipo tienen valor cuando se interpretan en su justa medida. No reemplazan a los ensayos clínicos bien diseñados ni a las revisiones sistemáticas, pero sí ayudan a construir una narrativa biológica más sólida sobre cómo determinadas intervenciones podrían modular funciones cerebrales relevantes. En un campo donde a menudo se caricaturiza el debate entre “funciona” y “no funciona”, entender mecanismos intermedios puede ser una vía mucho más fértil y científicamente honesta.
Referencia:
Li D, Huo H, Zhou Y, Yang S, Li W, Li J, Liu Y, Wang D. Neural Effects of Low-Frequency Acupoint Electrical Stimulation Therapy on Patients With Poststroke Motor Dysfunction: A Resting-State Functional Magnetic Resonance Imaging Study. Arch Rehabil Res Clin Transl. 2025 Dec 18;8(1):100574. doi: 10.1016/j.arrct.2025.100574. PMID: 41834818; PMCID: PMC12988559.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




