La tenosinovitis de De Quervain (DQT) es una patología muy presente en la práctica clínica diaria. Se caracteriza por el engrosamiento de las vainas tendinosas que envuelven el abductor largo del pulgar (APL) y el extensor corto del pulgar (EPB), lo que provoca dolor al mover el pulgar y al realizar desviaciones radial y cubital de la muñeca. Ese dolor, localizado en la estiloides radial, condiciona actividades tan básicas como coger peso, cuidar de un bebé o trabajar con teclado y ratón, y termina teniendo un impacto claro en la función de la mano y en la calidad de vida.
El manejo conservador clásico se ha centrado en ortesis tipo “thumb spica” para inmovilizar el pulgar y la muñeca, antiinflamatorios, acupuntura, ultrasonidos terapéuticos, Kinesio Taping y ejercicios específicos de mano. La cirugía se reserva habitualmente para casos persistentes o graves, aunque revisiones recientes ya habían puesto en duda que el beneficio quirúrgico sea tan sólido como se asumía, en gran medida por problemas metodológicos y tamaños muestrales reducidos. En ese contexto se sitúa una revisión sistemática con metaanálisis en red (network meta-analysis, NMA) (Cuenca-Zaldívar JN et al. J Hand Ther. 2025) que compara las principales estrategias conservadoras para la DQT, y en la que la acupuntura aparece, de forma consistente, entre las intervenciones mejor situadas en términos de dolor y discapacidad.
Esta revisión incluye 21 estudios (ensayos clínicos aleatorizados y cuasi-experimentales) con un total de 1.178 participantes adultos, todos diagnosticados de DQT. De ellos, 12 ensayos aportan datos suficientes para el análisis cuantitativo en red. Las muestras oscilan entre 20 y 149 pacientes, con edades medias entre la tercera y la quinta década de la vida. Las intervenciones evaluadas cubren prácticamente todo el abanico habitual: ortesis de uso completo, solas o combinadas con infiltración de corticoide o con otras modalidades físicas como ultrasonidos, parafina, láser, ondas de choque o terapia neural; infiltraciones de corticoide aisladas; taping; fonofóresis; acupuntura; y condiciones de lista de espera o tratamientos simulados como comparadores. El dolor se mide principalmente mediante escala visual analógica (VAS) y la función mediante cuestionarios como DASH, QuickDASH o el Duruöz Hand Index.
Desde el punto de vista metodológico, el trabajo es ambicioso. Se utiliza una NMA frecuentista basada en las diferencias pre–post tratamiento. Cuando los estudios no aportaban explícitamente esa diferencia, los autores la calcularon a partir de los datos publicados, asumiendo una correlación pre–post conservadora de 0,7. Además de los análisis univariantes para dolor y discapacidad por separado, implementan un modelo multivariante que combina ambos desenlaces, aprovechando la correlación validada entre VAS y QuickDASH/DHI para mejorar la precisión de las estimaciones. Para que las comparaciones indirectas sean válidas, agrupan las intervenciones en nodos clínicamente coherentes: todas las infiltraciones de corticoide forman un nodo único de “CSI”, todas las ortesis completas otro nodo de “FTO”, independientemente de la marca o del material, siempre que el objetivo terapéutico y la forma de aplicación sean equivalentes. Se comprueban además los supuestos de transitividad, analizando si la edad o la proporción de mujeres difieren de forma relevante entre comparaciones, y se evalúa la consistencia entre estimaciones directas e indirectas mediante técnicas específicas de “net splitting”. El resultado es una red relativamente bien conectada, sin incoherencias estadísticas significativas.
El riesgo de sesgo, sin embargo, es un talón de Aquiles importante. Solo cuatro ensayos se clasifican como de bajo riesgo de sesgo; tres presentan “algunas preocupaciones” y la mayoría se consideran de alto riesgo, sobre todo en dominios relacionados con la medida de la intervención y el cegamiento. En los estudios no aleatorizados el riesgo va de moderado a alto, principalmente por factores de confusión no controlados. Al aplicar el enfoque GRADE adaptado a NMA, la consecuencia es previsible: la certeza de la evidencia para la mayoría de las comparaciones se degrada a baja o muy baja, independientemente de que se trate de férulas, infiltraciones, modalidades físicas o acupuntura.
En este entramado de intervenciones, la acupuntura está representada por dos ensayos clínicos. En el estudio de Hadianfard et al. se compara acupuntura frente a infiltración de corticoide; en ambos grupos desciende de forma significativa el dolor y mejoran las puntuaciones de QuickDASH, sin que las diferencias entre grupos sean grandes ni claramente relevantes en términos clínicos (acupuntura e infiltración efecto similar). En el ensayo de Leung et al. la comparación es acupuntura frente a lista de espera; allí la acupuntura se asocia a un descenso significativo del dolor y de la discapacidad, así como a una mejoría en fuerza de prensión y de pinza, claramente superiores al grupo que no recibe tratamiento activo. Esto refleja un patrón muy típico en intervenciones conservadoras: tanto la intervención como el control mejoran con el tiempo, pero la cuestión clave no es si hay cambio dentro de cada grupo, sino cuánto mayor es la mejoría relativa en el grupo tratado.
A partir de esos efectos relativos, la NMA construye el ranking de tratamientos utilizando P-scores y la superficie bajo la curva SUCRA. En el análisis multivariante, que integra el comportamiento conjunto de dolor y discapacidad, la combinación de ortesis a tiempo completo con infiltración de corticoide ocupa la primera posición, seguida por la infiltración sola y por la ortesis aislada, seguido por la acupuntura. Cuando se analizan por separado los desenlaces de dolor y de discapacidad, el patrón resulta muy interesante: en ambos casos, el ranking sitúa de nuevo en los primeros lugares a la combinación férula + corticoide, a la infiltración sola y, a continuación, a la acupuntura. Es decir, tanto en VAS como en QuickDASH/DHI, la acupuntura se mantiene de forma consistente en el “podio” de los tratamientos conservadores, inmediatamente por detrás de las estrategias que combinan férula e infiltración o de la infiltración aislada, y claramente por delante del resto de las intervenciones y de la lista de espera.
Cuando se traduce ese ranking a cifras, la comparación entre acupuntura y lista de espera muestra una reducción del dolor de alrededor de 1,9 puntos en VAS, con intervalos de confianza que no cruzan el cero (significativo), y una disminución de la discapacidad del orden de nueve puntos en QuickDASH, también con significación estadística aunque por debajo del cambio mínimo clínicamente importante de 15 puntos definido por los propios autores. En el caso de la combinación férula + corticoide frente a corticoide solo, las diferencias adicionales rondan un punto en VAS y unos 12 puntos en QuickDASH. Pese a que estas combinaciones encabezan el ranking SUCRA, las ventajas absolutas frente a otras opciones de alto rango, como la infiltración sola o la acupuntura, son relativamente modestas, con intervalos de confianza que a menudo se solapan.
Las tablas GRADE que resumen la certeza de la evidencia para dolor y discapacidad ayudan a poner todo ello en perspectiva. Comparaciones tan centrales como férula + corticoide frente a corticoide, férula + corticoide frente a férula sola, corticoide frente a ortesis dinámica o acupuntura frente a lista de espera terminan calificadas como de evidencia baja o muy baja, generalmente por la combinación de riesgo de sesgo, tamaño muestral reducido, imprecisión y, en algunos casos, por no alcanzar el umbral del cambio clínicamente importante. El mensaje de fondo es claro: el problema no es específico de la acupuntura, sino de la calidad global de la evidencia disponible para la mayoría de las intervenciones conservadoras en DQT.
Desde el punto de vista clínico, esta revisión con NMA sugiere varios puntos prácticos. En primer lugar, la mayoría de las intervenciones conservadoras, incluidas las más sencillas, consiguen reducir el dolor y mejorar la función en comparación con la situación basal; el mero hecho de no dejar a los pacientes en una lista de espera pasiva ya marca una diferencia. En segundo lugar, aunque la combinación de ortesis a tiempo completo e infiltración de corticoide y la infiltración sola se sitúan en la parte alta del ranking, las diferencias absolutas respecto a otras opciones como la acupuntura no son grandes y la certeza de la evidencia es baja o muy baja, lo que obliga a interpretar los rankings con cautela. En tercer lugar, la acupuntura emerge como una de las intervenciones con mejor perfil de eficacia relativa, tanto para dolor como para discapacidad, situándose de forma consistente entre las tres primeras opciones conservadoras de la red.
En la práctica, esto abre la puerta a considerar la acupuntura como una opción razonable dentro de un abordaje multimodal de la tenosinovitis de De Quervain, especialmente en pacientes que desean evitar infiltraciones, en aquellos en los que estas están contraindicadas o cuando se busca una opcion complementaria al ferulaje y a las medidas habituales. El propio trabajo subraya, además, que muchas de las intervenciones evaluadas son pasivas y no fomentan la adaptación tendinosa ni la exposición progresiva a la carga, algo que hoy se considera clave en la gestión de las tendinopatías; la integración de acupuntura en un plan que incluya educación, modificación de actividades, ortesis bien indicadas y, cuando sea posible, programas de carga progresiva puede ser una estrategia coherente con la evidencia disponible.
En resumen, esta NMA no convierte a la acupuntura en un tratamiento único ni excluyente para la DQT, pero sí la sitúa, con datos en la mano, en el podio de las opciones conservadoras para mejorar dolor y función. Y muestra, de paso, algo que conviene recordar más allá de la acupuntura: cuando se aplica GRADE con rigor, no es raro que muchas de nuestras intervenciones habituales en patología musculoesquelética tengan una certeza baja o muy baja, y que la verdadera diferencia esté menos en la etiqueta del tratamiento y más en cómo lo integramos en un abordaje razonado, individualizado y centrado en el paciente.
Referencia:
Cuenca-Zaldívar JN, Martínez-Pozas O, Riba E, Rouafi H, Ucero-Lozano R, Selva-Sarzo F, Sinatti P, Cadeau Comte N, Sánchez Romero EA. Conservative treatments for De Quervain’s tenosynovitis: A systematic review and network meta-analysis. J Hand Ther. 2025 Nov 25:S0894-1130(25)00173-5. doi: 10.1016/j.jht.2025.09.001. Epub ahead of print. PMID: 41298159.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




