La recuperación después de un ictus depende de muchos factores: la extensión y localización de la lesión, la gravedad inicial, la edad, las comorbilidades y, de forma muy importante, la capacidad del cerebro para reorganizarse después del daño. Ese proceso, conocido como neuroplasticidad, es especialmente intenso durante las primeras semanas y meses, cuando la rehabilitación puede aprovechar una ventana biológica particularmente favorable.
Una revisión sistemática y metaanálisis de Zhou M et al. publicada en 2026 en el Journal of Stroke and Cerebrovascular Diseases aborda esta cuestión desde una perspectiva especialmente amplia. Los autores integran tres líneas de evidencia diferentes: neuroimagen multimodal, biomarcadores moleculares y eficacia clínica de la acupuntura y la electroacupuntura añadidas a la rehabilitación convencional.
El trabajo incluyó 48 estudios y más de 7.800 participantes, de los cuales 18 eran ensayos clínicos aleatorizados de acupuntura, electroacupuntura, acupuntura craneal o Tuina combinados con rehabilitación convencional.
Aunque el artículo analiza también biomarcadores y técnicas de neuroimagen, su resultado clínico más relevante es sencillo de interpretar: añadir acupuntura o electroacupuntura a la rehabilitación convencional se asoció con una mejor recuperación motora y neurológica que utilizar la rehabilitación sola.
El principal resultado clínico fue la escala de Fugl-Meyer, una de las herramientas más utilizadas para evaluar la recuperación motora tras un ictus. Doce ensayos clínicos aleatorizados, con 1.049 pacientes, compararon acupuntura o electroacupuntura añadidas a la rehabilitación convencional frente a rehabilitación sola. El metaanálisis mostró una mejoría de 8,14 puntos en la escala Fugl-Meyer a favor del tratamiento combinado (IC95 % 6,22 – 10,05; p<0,0001). La magnitud del efecto resulta especialmente interesante porque el propio artículo señala que las diferencias consideradas clínicamente relevantes para la Fugl-Meyer total suelen situarse aproximadamente entre 5 y 10 puntos. Por tanto, el efecto agrupado de 8,14 puntos se encuentra dentro de ese intervalo potencialmente relevante desde el punto de vista clínico. Uno de los análisis más interesantes fue la comparación entre distintas modalidades de acupuntura. Los ensayos de electroacupuntura mostraron una mejoría media de 9,42 puntos en Fugl-Meyer, mientras que los ensayos de acupuntura manual mostraron una mejoría de 6,57 puntos. Otro hallazgo relevante apareció al analizar el momento en el que se iniciaba el tratamiento. Los pacientes tratados durante la fase subaguda precoz mostraron una mejoría media de 9,81 puntos en Fugl-Meyer, mientras que en los pacientes con ictus crónico la mejoría fue de 5,62 puntos. Este resultado encaja con lo que actualmente conocemos sobre la recuperación neurológica tras un ictus. Durante las primeras semanas se produce una intensa reorganización cerebral caracterizada por cambios en la excitabilidad cortical, crecimiento axonal, reorganización sináptica, angiogénesis y modificaciones de diferentes sistemas neurotróficos. La revisión describe esta fase subaguda como el periodo en el que existe una de las mayores ventanas de plasticidad cerebral. Nueve ensayos, con 784 pacientes, evaluaron la National Institutes of Health Stroke Scale (NIHSS), una medida ampliamente utilizada para cuantificar la gravedad del déficit neurológico después de un ictus. La combinación de acupuntura o electroacupuntura con rehabilitación redujo la puntuación NIHSS en 2,41 puntos frente a la rehabilitación sola (IC95 % -3,18 a -1,63; p<0,0001). Ocho ensayos, con 694 participantes, evaluaron el Índice de Barthel, utilizado para medir la autonomía en actividades básicas de la vida diaria. La combinación de acupuntura y rehabilitación produjo una mejoría media de 9,82 puntos. Por otra parte, cinco estudios analizaron la escala modificada de Rankin a los tres meses. Los pacientes tratados con acupuntura más rehabilitación tuvieron una mayor probabilidad de alcanzar un resultado funcional favorable, con un OR de 1,84 (IC95 % 1,28 - 2,64). Uno de los aspectos más interesantes de esta revisión es que intenta relacionar los resultados clínicos con cambios observados mediante neuroimagen. Cuatro estudios longitudinales, con 286 participantes, evaluaron la conectividad funcional interhemisférica mediante resonancia magnética funcional. Los grupos expuestos a acupuntura mostraron una mejoría agrupada con un SMD de 0,64 (IC95 % 0,38 - 0,90). Los estudios incluidos describen cambios en redes motoras y en la conectividad entre ambos hemisferios, especialmente en regiones relacionadas con el control motor. La interpretación más interesante no es que la resonancia “demuestre” el mecanismo de la acupuntura, sino que los cambios clínicos observados parecen producirse en paralelo con modificaciones en redes cerebrales relacionadas con la recuperación motora. Añadir acupuntura o electroacupuntura a la rehabilitación convencional se asoció con mejoría de la función motora, reducción del déficit neurológico, mayor independencia en actividades de la vida diaria y mayor probabilidad de un buen resultado funcional. La integración con estudios de neuroimagen añade una dimensión particularmente interesante: la mejoría clínica aparece acompañada por cambios en la conectividad cerebral relacionados con los procesos de neuroplasticidad. La evidencia todavía debe consolidarse, pero esta revisión apoya una idea cada vez más relevante en neurorehabilitación: la acupuntura puede tener un papel como tratamiento complementario dentro de programas estructurados de rehabilitación tras un ictus, especialmente durante las fases en las que el cerebro conserva una mayor capacidad de reorganización y recuperación. Referencia: Zhou M, Dong B, Zhou H, Fu A, Sun Z, Zhao L. Longitudinal Multimodal Brain Mapping and Post-Stroke Neuroplasticity: A Systematic Review and Meta-Analysis of Combined Neuroimaging and Molecular Biomarker Evidence. J Stroke Cerebrovasc Dis. 2026 Sep 18:108751. doi: 10.1016/j.jstrokecerebrovasdis.2026.108751. Epub ahead of print. PMID: 42759822.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




