El vértigo cervical, también denominado vértigo cervicogénico, es un cuadro clínico complejo en el que los síntomas de mareo o inestabilidad se relacionan con alteraciones funcionales o estructurales de la columna cervical y los tejidos que la rodean. Suele empeorar con determinados movimientos del cuello, especialmente la rotación o la extensión, y puede acompañarse de dolor cervical, cefalea, náuseas, tinnitus, sensación de inestabilidad, alteraciones visuales o síntomas autonómicos.
Desde una perspectiva médica actual, una de las explicaciones más aceptadas es la alteración de la integración sensorial entre la información propioceptiva cervical, el sistema vestibular y la visión. Dicho de forma sencilla: cuando la información que llega desde el cuello es anómala o discordante, el sistema nervioso puede interpretar mal la posición y el movimiento del cuerpo, generando mareo, inestabilidad o sensación vertiginosa.
El diagnóstico no siempre es sencillo y exige una valoración clínica cuidadosa. El vértigo cervical debe diferenciarse de otras causas de mareo, incluyendo trastornos vestibulares periféricos, patología neurológica, alteraciones cardiovasculares, efectos farmacológicos o trastornos metabólicos. Precisamente por esta complejidad, resulta especialmente interesante analizar qué intervenciones pueden aportar beneficio cuando el origen cervical parece clínicamente relevante.
Una revisión sistemática con metaanálisis en red de Yang Z el al. publicado en Frontiers in Neurology comparó la eficacia de distintas intervenciones basadas en acupuntura, electroacupuntura, moxibustión, acupotomía, Tuina, manipulación osteopática china y medicación en pacientes con vértigo cervical. El estudio incluyó 66 ensayos clínicos aleatorizados, con un total de 5.797 pacientes, y analizó 18 estrategias terapéuticas.
Un metaanálisis en red permite comparar múltiples tratamientos entre sí, aunque no todos hayan sido enfrentados directamente en ensayos clínicos. Esto es especialmente útil en áreas como la acupuntura, donde existen múltiples formas de intervención: acupuntura manual, electroacupuntura, moxibustión, técnicas combinadas, terapia manual o tratamiento farmacológico.
En este estudio, los autores evaluaron tres desenlaces principales: la tasa total de eficacia clínica, la escala ESCV, una escala específica de vértigo cervical que valora síntomas y función cervical, y el DHI, un cuestionario que mide la discapacidad asociada al mareo.
La pregunta no es simplemente si una intervención “funciona”, sino cuáles parecen situarse mejor dentro de una red comparativa amplia y qué lugar ocupan frente a otras opciones, incluida la medicación.
Uno de los resultados más interesantes es el papel de la electroacupuntura. Para la tasa total de eficacia clínica, la combinación de electroacupuntura + Tuina fue la intervención mejor clasificada. Comparada con Tuina sola, mostró una mayor tasa de eficacia global, con una OR de 1,53. También destacaron otras combinaciones basadas en electroacupuntura: electroacupuntura + moxibustión y electroacupuntura + acupotomía, ambas con resultados favorables frente a Tuina. Incluso como intervención aislada, la electroacupuntura mostró un perfil positivo. Fue superior a Tuina y también presentó una ligera ventaja frente a la acupuntura manual. Este dato es clínicamente interesante, porque sugiere que la estimulación eléctrica puede aportar un efecto adicional sobre los mecanismos implicados en el vértigo cervical.
La acupuntura manual también obtuvo resultados relevantes. En la escala ESCV, que valora la gravedad del vértigo cervical y la función cervical, la acupuntura manual fue superior a Tuina como monoterapia. Además, varias combinaciones con acupuntura manual ocuparon posiciones altas. La combinación de acupuntura + manipulación osteopática china fue la mejor clasificada para mejorar la escala ESCV, seguida por acupuntura + moxibustión y acupuntura + medicació.
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la posición de la medicación dentro del ranking SUCRA de eficacia global.
En la clasificación de la tasa total de eficacia, MED (medicación) aparece en el puesto 17 de 18 intervenciones, solo por encima de Tuina. Este dato es muy relevante porque, a diferencia de otras revisiones donde no se incluye tratamiento convencional, aquí sí aparece la medicación como nodo dentro de la red comparativa. Esto no significa que la medicación “no sirva” ni que deba abandonarse. En vértigo cervical, los fármacos pueden tener utilidad sintomática, especialmente en fases agudas o cuando predominan náuseas, vértigo intenso o síntomas autonómicos. Pero el dato sí sugiere que, en esta red de ensayos, las estrategias basadas en acupuntura, electroacupuntura y combinaciones con terapias manuales tendieron a obtener mejores resultados globales que la medicación aislada. Este punto es importante desde la medicina basada en la evidencia: cuando una intervención no farmacológica se sitúa por encima de la medicación en una comparación de múltiples tratamientos, no deberíamos despacharla como una opción secundaria o meramente complementaria. Al contrario, merece ser evaluada con seriedad, especialmente si además tiene plausibilidad biológica, buena aceptación clínica y un perfil de seguridad favorable cuando se aplica correctamente.
La lectura adecuada no es plantear una batalla entre acupuntura y tratamiento convencional. La pregunta clínica real es otra: ¿qué estrategia ofrece más beneficio, para qué paciente, en qué momento y con qué objetivo?
Esto sugiere que el abordaje del vértigo cervical puede beneficiarse de una visión multimodal. La acupuntura y la electroacupuntura pueden modular dolor, tono muscular, propiocepción y síntomas autonómicos; la terapia manual puede actuar sobre movilidad cervical, tejidos blandos y función musculoesquelética; y la medicación puede reservarse para el control sintomático cuando sea necesario.
Otro aspecto destacable es que el estudio no se limitó a analizar la tasa total de eficacia, un desenlace frecuente en estudios clínicos chinos pero menos estandarizado internacionalmente. También incluyó escalas funcionales como la ESCV y el DHI.
La ESCV es especialmente interesante porque refleja no solo la intensidad del vértigo, sino también la función cervical. En esta escala, la combinación de acupuntura y manipulación osteopática china mostró la mayor mejora, seguida de acupuntura con moxibustión y acupuntura con medicación. Además, la acupuntura manual aislada fue superior a Tuina.
El DHI, que mide la discapacidad asociada al mareo, tuvo menos datos disponibles. Solo dos ensayos aportaron información suficiente, por lo que las conclusiones deben ser más prudentes. Aun así, la moxibustión con aguja caliente mostró una reducción importante de la discapacidad frente a Tuina.
Este metaanálisis en red sugiere que las intervenciones basadas en acupuntura y electroacupuntura pueden mejorar los resultados clínicos en pacientes con vértigo cervical, especialmente cuando se combinan con terapias manuales o moxibustión.
Referencia:
Yang Z, Li P, Jiang L, Xu Y, Zhang Y, Yuan L, Li J, Lei C, Zhai K, Dong Y. Comparative effectiveness of acupuncture and Tuina for cervical vertigo: a systematic review and network meta-analysis of randomized controlled trials. Front Neurol. 2026 May 8;17:1691312. doi: 10.3389/fneur.2026.1691312. PMID: 42180241; PMCID: PMC13193925.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




