La sepsis sigue siendo una de las grandes urgencias de la medicina crítica. No solo por su elevada mortalidad, sino porque desencadena una respuesta inflamatoria desregulada capaz de alterar el funcionamiento de múltiples órganos. Entre sus complicaciones, la disfunción gastrointestinal asociada a sepsis ocupa un lugar especialmente relevante: puede aparecer precozmente, comprometer la barrera intestinal, alterar la motilidad digestiva y favorecer fenómenos que agravan el cuadro general y contribuyen al desarrollo de disfunción multiorgánica.
En este contexto, resulta comprensible el interés por cualquier intervención complementaria que pueda mejorar la evolución clínica de estos pacientes. La revisión sistemática con metaanálisis de Xu J et al. (Front Med (Lausanne). 2026) analiza precisamente esta cuestión: si añadir acupuntura al tratamiento convencional de la sepsis con lesión gastrointestinal aguda aporta algún beneficio adicional frente al tratamiento convencional solo.
Los autores incluyeron 13 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 865 pacientes. En todos ellos, el grupo control recibió tratamiento estándar de la sepsis, incluyendo medidas como resucitación inicial, antimicrobianos, fluidoterapia, nutrición enteral precoz y otros cuidados habituales. El grupo intervención recibió además acupuntura, ya fuera manual o electroacupuntura. Los desenlaces principales fueron la presión intraabdominal, la mortalidad a 28 días y el grado de lesión gastrointestinal aguda. Entre los desenlaces secundarios se incluyeron la puntuación APACHE II, la frecuencia de borborigmos, el perímetro abdominal y los eventos adversos.
Los resultados son interesantes, aunque deben leerse con la prudencia habitual. El metaanálisis encontró que la combinación de acupuntura y tratamiento convencional se asoció a una reducción de la presión intraabdominal, una mejoría del grado de lesión gastrointestinal aguda y una disminución de la puntuación APACHE II. También se observaron mejoras en variables funcionales digestivas, como la frecuencia de borborigmos, y en algunos trabajos se objetivó reducción del perímetro abdominal. En conjunto, estos hallazgos apuntan a un posible efecto beneficioso sobre la función gastrointestinal y sobre algunos marcadores de gravedad clínica.
Sin embargo, el dato más duro y más clínicamente relevante, la mortalidad a 28 días, no mostró diferencias estadísticamente significativas entre grupos. Este punto es esencial. Porque obliga a situar el mensaje en su verdadero lugar: la acupuntura podría ayudar a mejorar parámetros intermedios y manifestaciones de la disfunción gastrointestinal en sepsis, pero con la evidencia disponible todavía no puede afirmarse que reduzca la mortalidad.
Ese matiz es importante. En medicina crítica, no todos los desenlaces tienen el mismo peso. Que una intervención mejore la presión intraabdominal, el grado de lesión gastrointestinal o una escala pronóstica puede ser clínicamente valioso, especialmente si facilita el manejo del paciente o acelera su recuperación funcional. Pero el salto desde ahí hasta demostrar un beneficio en supervivencia requiere estudios más robustos, con mayor tamaño muestral y metodología especialmente exigente.
Además, como suele ocurrir en este tipo de literatura, existen señales de heterogeneidad entre estudios. En varios desenlaces, los autores encontraron niveles de heterogeneidad moderados o altos, y en algunos casos identificaron posibles fuentes en diferencias de edad, duración del tratamiento o gravedad basal según APACHE II. Aunque los análisis de sensibilidad mostraron cierta estabilidad de los resultados, esto no elimina las limitaciones inherentes a una evidencia todavía inmadura.
Por tanto, la lectura más razonable de esta revisión no es triunfalista, pero tampoco despectiva. No estamos ante una prueba concluyente de que la acupuntura cambie el pronóstico vital de la sepsis. Pero tampoco ante un resultado nulo. Lo que sugiere este trabajo es que, como terapia coadyuvante y siempre integrada en el tratamiento estándar, la acupuntura podría contribuir a mejorar la disfunción gastrointestinal séptica y algunos parámetros clínicos relevantes. Es una hipótesis terapéutica con plausibilidad clínica que merece ser investigada mejor.
Este tipo de trabajos tiene interés precisamente porque sitúa la acupuntura donde debe estar en este escenario: no como alternativa al tratamiento intensivo, sino como posible complemento dentro de una estrategia compleja y multidisciplinar. En sepsis, nadie sensato plantearía sustituir antibióticos, fluidos, soporte hemodinámico o nutrición por una intervención adyuvante. La pregunta correcta es otra: si, además del tratamiento convencional, hay medidas seguras capaces de mejorar funciones alteradas y quizá favorecer una recuperación más ordenada del paciente crítico.
Referencia:
Xu J, Li J, Deng D, Wu J, Zheng B, Li J. Efficacy and safety of acupuncture for septic gastrointestinal dysfunction: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Front Med (Lausanne). 2026 Feb 26;13:1680999. doi: 10.3389/fmed.2026.1680999. PMID: 41836942; PMCID: PMC12979551.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




