El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es uno de los trastornos endocrino-metabólicos más frecuentes en mujeres en edad reproductiva. Se estima que afecta aproximadamente al 8% – 15% de esta población y se asocia a un espectro muy amplio de problemas: resistencia a la insulina, obesidad, alteraciones hormonales, disfunción ovulatoria, infertilidad e hiperandrogenismo, además de repercusiones psicológicas y del sueño.
Uno de los ejes clave del SOP es la resistencia a la insulina. Según resume el artículo de Du Z et al. (Front Endocrinol (Lausanne). 2026), está presente en aproximadamente 35% – 80% de las mujeres con SOP, incluso sin obesidad, y se relaciona tanto con las alteraciones metabólicas como con la disfunción reproductiva. Por eso, cualquier intervención capaz de mejorar este terreno merece atención clínica real.
El trabajo que comentamos tiene un peso considerable: se trata de un metaanálisis en red que incluyó 53 ensayos clínicos aleatorizados y 4.406 pacientes. No estamos ante una revisión pequeña ni ante un par de estudios aislados, sino ante un análisis amplio que compara distintas terapias relacionadas con la acupuntura frente al tratamiento convencional o placebo.
Conviene detenerse un momento en la metodología, porque aporta mucho valor. Un metaanálisis en red permite comparar varias intervenciones simultáneamente, aunque no todas se hayan enfrentado directamente entre sí en ensayos individuales. Y para ordenar los tratamientos utiliza el SUCRA, una medida que estima la probabilidad de que una intervención se sitúe entre las mejores del conjunto. Dicho de forma sencilla: no solo pregunta si algo funciona, sino también cómo queda posicionado cuando se compara con muchas alternativas a la vez.
Y el patrón general de este estudio es francamente interesante: varias modalidades de acupuntura obtuvieron mejores resultados que el tratamiento convencional en múltiples desenlaces metabólicos, hormonales y morfológicos.
En el desenlace principal, HOMA-IR, que refleja resistencia a la insulina, destacaron dos estrategias. La terapia integrada relacionada con acupuntura (AIT) mostró una reducción significativa frente al tratamiento convencional (MD = 2,20; IC 95%: 0,44 a 3,96) y además ocupó el primer lugar en el ranking con un SUCRA de 96,2%. También acupuntura más moxibustión mostró beneficio significativo (MD = 1,06; IC 95%: 0,28 a 1,84) y se situó en segunda posición con SUCRA 82,2%.
En insulina en ayunas (FINS), la AIT volvió a liderar, con una reducción significativa (MD = 7,30; IC 95%: 0,83 a 13,77) y un SUCRA de 91,5%. También fueron significativas la inyección en acupuntos más auriculoterapia y la acupuntura sola, lo cual refuerza la impresión de que el beneficio no depende de una única técnica aislada, sino que aparece en varias familias de intervenciones con aguja.
En glucemia en ayunas (FBG), la acupuntura fue la intervención con mejor rendimiento, con reducción significativa frente al tratamiento convencional (MD = 0,56; IC 95%: 0,31 a 0,81) y SUCRA 79,6%.
En variables antropométricas también hubo señal favorable. Para índice de masa corporal (BMI), la combinación de acupuntura + moxibustión fue la mejor clasificada, con SUCRA 99,6%, además de mostrar una reducción significativa frente al tratamiento convencional (MD = 5,80; IC 95%: 3,38 a 8,22). También la acupuntura sola y la electroacupuntura obtuvieron mejorías significativas.
En relación cintura-cadera (WHR), tanto la electroacupuntura como la acupuntura mostraron reducciones significativas frente al tratamiento convencional. Aunque el primer puesto del ranking SUCRA correspondió a otra modalidad, el mensaje práctico vuelve a ser el mismo: las intervenciones relacionadas con acupuntura ocupan las posiciones altas, no las bajas.
El apartado endocrino también da juego. En testosterona, la reducción significativa frente al tratamiento convencional se observó con una modalidad concreta, pero en el ranking la acupuntura quedó en primera posición con SUCRA 85,7%. En LH, la acupuntura volvió a situarse en cabeza con SUCRA 86,9%, además de mostrar una reducción significativa junto a otras estrategias. En cociente LH/FSH, la mejor clasificada fue otra modalidad, pero la acupuntura quedó de nuevo muy arriba con SUCRA 81,1% y reducción significativa frente al convencional.
En los desenlaces morfológicos del ovario también aparecieron resultados positivos. Para recuento de folículos antrales (AFC), la acupuntura mostró reducción significativa (MD = 3,06; IC 95%: 1,07 a 5,05) y se situó en segunda posición del ranking. Para volumen ovárico (OV), la acupuntura fue directamente la mejor clasificada, con SUCRA 82,7%, y además mostró reducción significativa frente al tratamiento convencional (MD = 2,38; IC 95%: 0,67 a 4,08).
Hay un aspecto especialmente relevante desde el punto de vista narrativo y clínico: el tratamiento convencional no aparece dominando los resultados, sino más bien al contrario. Cuando se comparan todas las opciones en red, las posiciones altas suelen estar ocupadas por diferentes modalidades de acupuntura, mientras que el tratamiento convencional queda desplazado en la clasificación general. Ese patrón importa, porque no estamos hablando de una señal aislada en un único desenlace, sino de una tendencia repetida en varios dominios: resistencia a la insulina, glucosa, insulina basal, parámetros antropométricos, hormonas y morfología ovárica.
Naturalmente, no todos los outcomes deben interpretarse igual. Por ejemplo, en FSH no hubo diferencias estadísticamente significativas entre intervenciones, aunque algunas modalidades quedaran mejor posicionadas en SUCRA. Y eso conviene decirlo, porque un buen ranking no sustituye a una estimación robusta si los intervalos de confianza cruzan la nulidad.
Pero, en conjunto, el mensaje del artículo es difícil de ignorar: las terapias relacionadas con la acupuntura no solo mostraron beneficios frente al tratamiento convencional en varios desenlaces importantes del SOP, sino que además ocuparon de forma reiterada los primeros puestos en los rankings comparativos.
En un campo tan complejo como el SOP, donde se cruzan metabolismo, endocrinología, fertilidad y calidad de vida, esto no convierte a la acupuntura en una solución mágica. Pero sí refuerza algo mucho más sensato y clínicamente útil: la acupuntura merece ser considerada seriamente como herramienta complementaria en el abordaje del SOP, especialmente cuando el objetivo es mejorar resistencia a la insulina, perfil hormonal y algunos indicadores ováricos.
Referencia:
Du Z, Yerebake M, Shi A, Zhao S, Li S, Wan Y, Wang J, Yan C. Efficacy and safety of acupuncture-related therapies in improving insulin resistance, reproductive endocrine outcomes, and ovarian morphology in polycystic ovary syndrome: a systematic review and network meta-analysis. Front Endocrinol (Lausanne). 2026 Feb 27;17:1748814. doi: 10.3389/fendo.2026.1748814. PMID: 41837127; PMCID: PMC12983064.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




