El dolor cervical, conocido también como cervicalgia, es una de las principales causas de malestar y discapacidad a nivel mundial. Se estima que afecta a más de 220 millones de personas, y en muchos casos, impide trabajar con normalidad o llevar una vida activa. A pesar de que los fármacos antiinflamatorios o los relajantes musculares pueden ofrecer alivio en etapas agudas, su eficacia a largo plazo es limitada, y el uso continuado conlleva riesgos. Por eso, cada vez más se recomienda que el tratamiento del dolor cervical se base en opciones no farmacológicas, dejando los medicamentos como apoyo puntual.
Entre las terapias no farmacológicas, la acupuntura ha ganado atención en los últimos años. Aunque tradicionalmente se ha utilizado para tratar diferentes tipos de dolor, su evaluación científica requiere superar un obstáculo importante: distinguir si sus efectos se deben realmente a la intervención, o si se trata de un placebo bien presentado. Esto ha llevado a diseñar estudios con grupos “inertes”, como el uso de acupuntura simulada (sham), o listas de espera. Sin embargo, estas comparaciones a veces pueden ser engañosas, ya que ni el placebo es completamente neutral ni la expectativa de tratamiento es igual. Por eso también resulta fundamental comparar la acupuntura con tratamientos activos, como la fisioterapia o la terapia manual.
Un estudio reciente publicado por Xie CR et al. en el Journal of Pain Research (2025) aborda esta cuestión de manera profunda. El equipo investigador realizó una revisión sistemática y un meta-análisis de 26 ensayos clínicos aleatorizados, que en conjunto reunieron datos de 3.520 pacientes adultos con diferentes tipos de dolor cervical, desde causas mecánicas hasta cervicalgia asociada a cefaleas. Los estudios analizados se realizaron en 12 países distintos, lo cual es relevante, ya que aporta una perspectiva más global y no centrada únicamente en Asia, como suele cuestionarse en investigaciones sobre acupuntura.
El resultado fue claro: la acupuntura mostró ser superior al tratamiento inerte en la reducción de la intensidad del dolor cervical. En cifras, la diferencia media fue de -1,26 puntos en escalas de dolor (IC 95%: -1,77 a -0,75), un resultado estadísticamente significativo (p<0,001). Pero lo que realmente da peso a estos hallazgos es el uso de una herramienta estadística sofisticada llamada Trial Sequential Analysis (TSA), que ayuda a comprobar si las evidencias acumuladas en una revisión sistemática son lo suficientemente sólidas como para evitar errores por análisis prematuros. La TSA funciona estableciendo un tamaño mínimo de muestra necesario (lo que se conoce como RIS, por sus siglas en inglés), y unos límites estadísticos más exigentes que los habituales. Si la curva de resultados supera esos límites, se puede afirmar con seguridad que el efecto observado es real y no fruto del azar. En este caso, la curva de resultados superó claramente los límites de significación antes incluso de alcanzar los 649 participantes requeridos, y siguió creciendo más allá, lo que aporta un respaldo estadístico concluyente. Además del dolor, el estudio evaluó otros aspectos importantes. En cuanto a la discapacidad funcional, la acupuntura también resultó más efectiva que el tratamiento inerte, con una mejora media de -6,52 puntos en escalas de funcionalidad (IC 95%: -9,83 a -3,20; p<0,001). La TSA confirmó que estos resultados no solo son estadísticamente significativos, sino también robustos. La percepción del dolor, medida con cuestionarios específicos, también mostró mejorías notables (diferencia media de -3,46 puntos), al igual que algunos aspectos de la calidad de vida, como la función física y el componente mental, en los que incluso se alcanzó un grado de evidencia alto según el sistema GRADE. En comparación con la terapia manual, los datos fueron más matizados. La acupuntura resultó más eficaz justo después del tratamiento, con una diferencia media de -0,66 puntos en dolor (IC 95%: -0,96 a -0,37), pero en los seguimientos a más largo plazo la superioridad no fue concluyente. No obstante, la TSA sí mostró que, al menos en el corto plazo, los beneficios de la acupuntura sobre la terapia manual son estadísticamente sólidos. Otro punto importante es la seguridad. En el conjunto de estudios analizados, solo un 6,4% de los pacientes tratados con acupuntura reportaron efectos adversos, todos ellos leves. No se registraron complicaciones graves. En conjunto, este estudio aporta una de las evidencias más robustas hasta la fecha sobre la eficacia de la acupuntura para el tratamiento del dolor cervical. Gracias al uso de TSA, se puede afirmar que los beneficios observados no se deben a errores estadísticos ni a casualidades. La acupuntura emerge así como una opción terapéutica eficaz, segura, y con respaldo científico riguroso. Para pacientes con dolor de cuello que buscan alternativas a los fármacos, y para profesionales que quieren recomendar intervenciones basadas en evidencia, este estudio marca un antes y un después. Referencia: Xie CR, Zhang ZY, Tao QF, Luo XD, Fu QX, Gao L, Wang T, Ouyang X, Yan QY, Sun MS, Wang X, Liang FR, Zheng H, Zhao L. Effectiveness of Acupuncture for Neck Pain: Systematic Review and Meta‑analysis with Trial Sequential Analysis. J Pain Res. 2025 Nov 25;18:6297-6316. doi: 10.2147/JPR.S558059. PMID: 41322280; PMCID: PMC12664314.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




