Eficacia de la anestesia asistida por acupuntura en la colecistectomía laparoscópica: revisión sistemática y metaanálisis (Lv H et al. J Pain Res. 2025)

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La extirpación laparoscópica de la vesícula es hoy una cirugía frecuente y segura, pero no está libre de efectos indeseados: dolor en las primeras horas, náuseas y vómitos, y un tránsito intestinal que tarda en ponerse en marcha. Por eso tiene sentido explorar apoyos que reduzcan riesgos y aceleren la recuperación. Un equipo dirigido por Lv H et al. de la Universidad de Medicina China de Zhejiang, publicado en J Pain Res. (2025), ha reunido y analizado toda la evidencia disponible sobre la acupuntura asistida durante la anestesia (AAA) en esta operación, integrando los resultados de 23 ensayos clínicos aleatorizados publicados entre 2008 y 2024 con 2.031 pacientes en total. Todo el material procedía de estudios realizados en China, lo que conviene tener en mente al interpretar la generalización de los hallazgos.

El trabajo siguió un protocolo previo en PROSPERO y los autores aplicaron estándares metodológicos reconocidos: la herramienta RoB 2.0 de Cochrane para riesgo de sesgo y el sistema GRADE para valorar la certeza de la evidencia. El balance de calidad es tranquilizador: en la figura de riesgo de sesgo no aparece ninguna calificación de alto riesgo; la mayoría de los estudios presentan “algunas preocupaciones”, sobre todo en el proceso de aleatorización o en la selección de resultados informados, pero sin señales que invaliden el conjunto.

Los resultados más tangibles para el paciente llegan con el dolor. Frente al cuidado estándar (con o sin acupuntura simulada), la AAA reduce el dolor postoperatorio medido en escala visual analógica en tres momentos clave: 0,75 puntos menos a las 2 horas (I²=0%), 0,97 puntos menos a las 12 horas (I²=16%) y 1 punto menos a las 24 horas. En este último corte, pese a una heterogeneidad alta (I²=96%), las pruebas de sensibilidad confirmaron la robustez del efecto.

También mejora el bienestar digestivo. Al estratificar las náuseas y vómitos por tiempo, la AAA reduce su incidencia en las primeras 6 horas (RR≈0,65; I²=0%) y a las 24 horas (RR≈0,46; I²=18%); a las 48 horas la diferencia ya no es clara (RR≈0,50; P=0,13), aunque el conjunto de estudios sin especificación temporal sigue favoreciendo a la AAA. El análisis de sensibilidad sugiere que algún estudio puntual puede influir en la magnitud del efecto, lo que invita a cautela sin cambiar el sentido del resultado.

En parámetros objetivos, el tránsito intestinal se reactiva antes: la primera expulsión de gases ocurre casi 10 horas antes de media con AAA, un indicador clásico de recuperación gastrointestinal; aquí la heterogeneidad entre estudios es alta, pero los análisis de sensibilidad mantuvieron la dirección del efecto.

Hay además un patrón farmacológico coherente con los beneficios clínicos: durante la cirugía los pacientes con AAA precisan menos propofol (MD −89,65 mg), menos fentanilo (MD −0,05 mg) y menos remifentanilo (MD −89,09 µg), sin diferencias en sufentanilo, probablemente por su mayor potencia analgésica. La necesidad de relajante muscular (vecuronio) también disminuye de forma relevante (SMD −1,36). Tras la cirugía, quienes recibieron AAA consumieron menos fentanilo en la bomba de analgesia (MD −22,93 mL). Algunos de estos análisis muestran heterogeneidad elevada y, en casos concretos, cambios al excluir un estudio individual, pero el cuadro global es consistente: con AAA se usa menos medicación para conseguir el mismo (o mejor) control.

El componente inflamatorio encaja con el mecanismo propuesto para la acupuntura. Postoperatoriamente, la AAA se asocia con niveles menores de TNF-alfa (efecto claro y homogéneo) y de IL-6 (efecto significativo pero sensible a la exclusión de un estudio); en IL-10 no aparecen diferencias, probablemente por limitación de tamaño muestral. Este patrón, menos citocinas proinflamatorias, es coherente con la disminución de dolor y con una mejor recuperación.

La certeza de la evidencia, valorada con GRADE, es alta para varios desenlaces clave: dolor a 2 y 12 horas, náuseas y vómitos a 6, 24 y 48 horas, dosis de vecuronio y uso de analgésicos postoperatorios, además de TNF-alfa. Otros resultados, como el dolor a 24 horas, IL-6, IL-10, tiempo hasta el primer flato y las dosis de propofol, fentanilo, remifentanilo y sufentanilo, alcanzan una certeza moderada.

La seguridad es otro punto a favor: diecisiete estudios informaron eventos adversos y ninguno describió eventos graves ni complicaciones locales relevantes en los puntos de estimulación.

Todo ello permite una conclusión nítida: incorporar acupuntura asistida a la anestesia en colecistectomía laparoscópica parece aportar ventajas clínicas, menos dolor, menos náuseas y vómitos, tránsito más ágil, y farmacológicas, menor necesidad de anestésicos y analgésicos, junto a una modulación medible de la inflamación posquirúrgica.

Referencia:
Lv H, Xu J, Bian Z, Lu Y, Li X, Jiang Y, Fang J, Liu Y. Efficacy of Acupuncture Assisted Anesthesia in Laparoscopic Cholecystectomy: A Systematic Review and Meta-Analysis. J Pain Res. 2025 Oct 25;18:5567-5585. doi: 10.2147/JPR.S547740. PMID: 41169899; PMCID: PMC12570990.

Fuente
Dr. Beltran Carrillo
Publicado el Categorías Blog, Dolor, Náuseas y vómitos post-operatoriosEtiquetas Acupuntura basada en la evidencia, Clínica Beltrán Carrillo, Colecistectomia, dolor, Evidencia científica, Náuseas, Náuseas y vomitos después de cirugia, Vomitos