La sarcopenia se ha convertido en uno de los grandes retos silenciosos de la geriatría. Sabemos que, según los distintos grupos de trabajo (EWGSOP, IWGS, AWGS), no se trata solo de “pérdida de músculo”, sino de un síndrome progresivo y generalizado, que combina descenso de masa muscular, de fuerza y de rendimiento físico, y que se asocia con más caídas, discapacidad, peor calidad de vida y aumento de la mortalidad. Las estrategias que hoy consideramos estándar siguen pivotando, básicamente, sobre el ejercicio de resistencia y la optimización nutricional, mientras que el desarrollo de fármacos específicos avanza despacio y, en el mejor de los casos, con efectos modestos y perfiles de seguridad discutibles en pacientes frágiles. En la práctica, muchos de nuestros mayores no toleran ni pueden mantener programas de ejercicio de suficiente intensidad; ahí es donde una intervención como la acupuntura, bien tolerada y con escasos efectos adversos reportados, puede resultar clínicamente atractiva como complemento y no como sustituto.
En este contexto se sitúa la revisión sistemática y metaanálisis de Niu X et al. (Frontiers in Public Health, 2025), registrada en PROSPERO y realizada conforme a PRISMA 2020 y la Cochrane Handbook, que sintetiza exclusivamente ensayos clínicos aleatorizados (ECA) sobre acupuntura en pacientes con sarcopenia. Los autores realizan una búsqueda amplia en bases de datos internacionales y chinas, incluyen solo ECA con diagnóstico de sarcopenia según criterios reconocidos (EWGSOP, IWGS, AWGS o guías nacionales) y comparan acupuntura, en sus distintas modalidades: manual, electroacupuntura, agujas calientes/moxibustión o protocolos tipo “tres agujas”, sola o añadida al manejo convencional frente a intervenciones estándar sin acupuntura. Los desenlaces analizados son muy clínicos: proporción de respondedores (“eficacia total”), masa muscular, fuerza de prensión, velocidad de la marcha habitual, 6-Minute Walk Test (6MWT), Short Physical Performance Battery (SPPB) y proteína C reactiva (PCR).
Tras cribar más de dos mil registros, el metaanálisis incluye 10 ECA con un total de 754 pacientes de entre 45 y 85 años, mayoritariamente en Asia, con un ensayo en Brasil. Todos los análisis se realizan con modelos de efectos aleatorios, se evalúa el riesgo de sesgo con la herramienta RoB 2.0 y la certeza de la evidencia con GRADE. Un aspecto metodológico importante es que no se identifica ningún estudio con riesgo de sesgo “alto”: dos ensayos se valoran como de bajo riesgo global, y el resto presentan “ciertas preocupaciones” en uno o varios dominios (aleatorización poco descrita, datos faltantes, cegamiento complejo…), pero ninguno cae en la categoría de alto riesgo, lo que, tratándose de acupuntura, ya marca una diferencia de calidad respecto a la literatura más antigua.
En términos de resultados, la llamada “eficacia total”, un índice compuesto que considera “respondedor” al paciente que alcanza la mejoría predefinida en el desenlace primario de cada ensayo, se evalúa en cuatro estudios (n = 477). El análisis inicial muestra un aumento significativo de la proporción de respondedores con acupuntura frente al control, con un RR de 1,40 (IC 95 %: 1,13–1,73; I² = 74 %), es decir, un 40 % más de probabilidad relativa de respuesta, aunque con heterogeneidad alta. Tras excluir un estudio claramente discordante, la estimación se vuelve más conservadora pero muy robusta: RR 1,25 (IC 95 %: 1,10–1,42; I² = 0 %), lo que sugiere aproximadamente un 25 % más de probabilidad de respuesta clínica en los grupos con acupuntura.
Cuando se analiza la masa muscular, medida mediante DXA, bioimpedancia u otras técnicas, siete ensayos aportan datos (n = 627). El metaanálisis inicial ofrece un tamaño de efecto grande, con una SMD de 1,31 (IC 95 %: 0,19–2,43), pero acompañado de una heterogeneidad muy elevada (I² = 97 %), que lo hace poco interpretable tal cual. Al realizar el análisis de sensibilidad y excluir el estudio responsable de la mayor parte de esa heterogeneidad, el efecto se estabiliza en una SMD de 0,76 (IC 95 %: 0,51–1,01; I² = 27 %; n = 367), compatible con un efecto moderado-alto y clínicamente relevante en términos de ganancia de masa muscular. Aun así, la certeza GRADE para este desenlace se considera baja por la heterogeneidad residual, el tamaño muestral y la sospecha de sesgo de publicación.
Quizá el resultado más sólido desde el punto de vista metodológico sea la fuerza de prensión. Siete ensayos (n = 560) muestran una mejora consistente con acupuntura, con una SMD de 0,65 (IC 95 %: 0,48–0,83; I² = 1 %). Este tamaño de efecto moderado, prácticamente sin heterogeneidad, se traduce en un aumento claro y reproducible de la fuerza de prensión frente a los controles, y alcanza una certeza de evidencia alta según GRADE, algo muy poco frecuente en intervenciones no farmacológicas.
Algo similar ocurre con los desenlaces de rendimiento físico. La velocidad de la marcha habitual se evalúa en cuatro estudios (n = 443); el análisis inicial muestra una SMD de 2,53 (IC 95 %: 0,78–4,28; I² = 97 %), un efecto desmesuradamente grande y muy heterogéneo. El análisis de sensibilidad, al excluir el ensayo más discordante, ofrece una imagen más plausible y estable: SMD 1,70 (IC 95 %: 1,36–2,05; I² = 0 %; n = 183), todavía un efecto grande, pero ahora homogéneo y metodológicamente creíble, con certeza global moderada. Cuando miramos la SPPB, tres ensayos (n = 302) muestran una SMD de 1,15 (IC 95 %: 0,75–1,55; I² = 62 %), que tras excluir el estudio más heterogéneo asciende a SMD 1,37 (IC 95 %: 1,03–1,70; I² = 0 %; n = 174). De nuevo, se trata de tamaños de efecto grandes en una escala funcional muy utilizada en geriatría, con certeza moderada.
En el 6-Minute Walk Test (6MWT) solo un estudio (n = 33) aporta datos, con una SMD de 0,64 (IC 95 %: −0,06 a 1,34), sin significación estadística, probablemente más por falta de potencia que por ausencia real de efecto. Y, por último, un ensayo (n = 94) analiza la PCR como marcador inflamatorio, encontrando una SMD de −0,99 (IC 95 %: −1,42 a −0,56), lo que se traduce en una reducción grande, coherente con el papel antiinflamatorio de la acupuntura descrito en modelos preclínicos y en otros contextos clínicos. La certeza GRADE para PCR también se sitúa en el rango moderado.
Si miramos el conjunto, la foto que ofrece GRADE es poco habitual en nuestro ámbito: fuerza de prensión con evidencia alta; eficacia total, velocidad de marcha, 6MWT, SPPB y PCR con evidencia moderada; masa muscular con evidencia baja; y ningún desenlace valorado como “very low”. La certeza global de la evidencia es, por tanto, predominantemente moderada, lo que supone un salto cualitativo respecto a la sensación de “evidencia débil” que a menudo se asocia, de forma acrítica, a cualquier intervención de acupuntura.
Desde la perspectiva del geriatra que ve a diario pacientes con sarcopenia y fragilidad, la interpretación práctica de estos datos es relativamente clara. La acupuntura no compite con el ejercicio ni con la intervención nutricional, sino que se integra como un complemento al tratamiento estándar. La mayor parte de los ensayos comparan “tratamiento habitual + acupuntura” frente a “tratamiento habitual” solo. En ese contexto, encontrar mejoras consistentes en fuerza de prensión, velocidad de la marcha y SPPB, con tamaños de efecto moderados o grandes y certeza al menos moderada, sugiere que añadir acupuntura puede traducirse en una ganancia funcional real, en desenlaces estrechamente ligados a caídas, discapacidad e institucionalización.
Por supuesto, persisten limitaciones: heterogeneidad relevante en algunos metaanálisis, tamaños muestrales aún modestos, protocolos de acupuntura poco estandarizados y predominio de estudios asiáticos, con un solo ECA en población no oriental, lo que nos obliga a ser prudentes al extrapolar a nuestras cohortes europeas. Además, aunque la mayoría de los ensayos informan buena tolerancia y no se describen efectos adversos graves, necesitamos series mayores y seguimientos más prolongados para reforzar el perfil de seguridad en ancianos pluripatológicos.
Aun así, el mensaje que deja este trabajo es nítido: con los datos actualmente disponibles, la acupuntura emerge como una opción complementaria razonable, segura y respaldada por una evidencia mejor de lo que solemos asumir, capaz de mejorar fuerza, marcha y rendimiento físico en pacientes mayores con sarcopenia, especialmente en aquellos que no pueden o no consiguen adherirse a programas intensivos de ejercicio de resistencia. Es un terreno en el que, probablemente, veremos más estudios en los próximos años; mientras tanto, este metaanálisis marca un antes y un después en la conversación sobre cómo integrar la acupuntura en las estrategias multimodales de manejo de la sarcopenia en geriatría.
Referencia:
Niu X, Zhang D, Gao T, Zhang Y, Zhang D, Li D, Zeng P. The potential of acupuncture in treating sarcopenia: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Front Public Health. 2025 Nov 10;13:1696030. Doi: 10.3389/fpubh.2025.1696030. PMID: 41293592; PMCID: PMC12640850.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




