Eficacia de la acupuntura para aliviar las emociones negativas en el síndrome de ovario poliquístico: revisión sistemática y metaanálisis. (Lai L et al. Brain Behav. 2025)

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El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es un cuadro con impacto reproductivo y metabólico, pero en consulta muchas veces lo que más desestabiliza el día a día de las pacientes es la carga emocional: síntomas depresivos, ansiedad, irritabilidad, peor adherencia a hábitos y tratamiento, y un círculo vicioso con el peso, la resistencia a la insulina y el hiperandrogenismo. Precisamente por eso, este artículo se centra en una pregunta muy clínica: si la acupuntura puede ayudar a mejorar los síntomas emocionales asociados al SOP.

Los autores Lai L et al. (Brain Behav. 2025) realizan una revisión sistemática y metaanálisis de 7 ensayos clínicos aleatorizados (509 participantes). La búsqueda es amplia e incluye bases de datos occidentales y chinas, algo relevante cuando se intenta captar toda la evidencia disponible en acupuntura. Todos los ensayos incluidos se realizaron en China y compararon acupuntura (sola o combinada con el tratamiento habitual) frente a controles farmacológicos o intervenciones de estilo de vida, con protocolos y comparadores bastante heterogéneos (metformina, anticonceptivos tipo Diane-35, letrozol, clomifeno, y también cambios de estilo de vida).

Para interpretar los resultados conviene recordar qué significa lo que informan. Cuando aparece un MD (mean difference), es la diferencia media entre grupos en la misma escala; por ejemplo, un MD de -4 implica 4 puntos menos (mejoría) en el grupo de acupuntura respecto al control. El intervalo de confianza (IC95%) marca el rango plausible del efecto: si no cruza el “0” (en escalas continuas), el resultado es estadísticamente significativo. El problema es que la estadística puede “decir sí” y, aun así, el resultado ser poco estable si los estudios son muy diferentes. Esa diferencia entre estudios se cuantifica con I²: valores por encima de 75% suelen indicar heterogeneidad muy alta, y obligan a ser prudentes con el tamaño del efecto global.

En síntomas depresivos, medidos con la escala SDS, el metaanálisis inicial mostró una mejoría: MD -6.72 (IC95% -11.60 a -1.84), pero con heterogeneidad muy alta (I²=93%). Al hacer un análisis de sensibilidad (eliminar un estudio para ver si el resultado depende en exceso de él), la heterogeneidad bajó a I²=50% y el efecto se estabilizó con un modelo de efectos fijos: MD -4.32 (IC95% -6.28 a -2.36). Traducido a clínica: la señal más consistente es una reducción aproximada de 4 puntos en SDS frente al control.

En ansiedad, medida con SAS, el resultado agregado fue llamativo en números (MD -9.88; IC95% -14.33 a -5.44), pero la heterogeneidad volvió a ser extrema (I²=93%) y, tras análisis de sensibilidad, esa heterogeneidad persistió. Aquí está el matiz importante: cuando los estudios son tan dispares, un promedio “grande” puede ser poco representativo, porque mezcla protocolos distintos (manual, electroacupuntura, estimulación auricular), controles distintos y duraciones distintas. Los propios autores concluyen que, en este escenario, la evidencia no permite sostener una mejora fiable en ansiedad con SAS, y proponen explicaciones plausibles: falta de potencia (ensayos pequeños), complejidad del constructo “ansiedad en SOP” y posible menor sensibilidad del SAS para captar el tipo de cambios que induciría la acupuntura. En términos prácticos: no es que “se demuestre que no funciona”, sino que la evidencia no es estable para este outcome concreto.

El trabajo también ofrece resultados que, aunque no eran el foco emocional, son muy pertinentes porque SOP y estado de ánimo se retroalimentan. Para hirsutismo, evaluado con Ferriman–Gallwey (F-G), el análisis inicial no fue concluyente (MD -1.37; IC95% -2.95 a 0.21) con heterogeneidad alta (I²=96%). Tras excluir un ensayo en sensibilidad, la heterogeneidad desapareció (I²=0%) y el efecto se volvió significativo: MD -2.15 (IC95% -2.71 a -1.60). En una escala 0 – 36, una reducción de 2 puntos puede ser modesta, pero clínicamente interesante si el basal es moderado-alto (donde pequeñas variaciones pueden tener impacto en autoimagen y calidad de vida). Para IMC, cuatro ensayos mostraron una reducción: MD -1.15 kg/m² (IC95% -1.58 a -0.73), con heterogeneidad moderada (I²=46%). Traducido a peso corporal, en una mujer de 1,65 m ese cambio equivale aproximadamente a 3 kg, un rango que sí puede ser clínicamente útil como “empujón” si se integra en un plan de estilo de vida realista.

La cuestión clave es la certeza de la evidencia. El artículo aplica GRADE y concluye que la certeza es baja para los hallazgos principales (SDS, F-G y también BMI), y muy baja para SAS y otros outcomes, principalmente por heterogeneidad elevada y limitaciones metodológicas de los ensayos. Esto no invalida la señal, pero obliga a leerla como “prometedora” más que “definitiva”: los resultados sugieren que la acupuntura podría ayudar especialmente en la dimensión depresiva del SOP, y quizá aportar beneficios añadidos en IMC e hirsutismo.

En la práctica, la lectura razonable es: si una paciente con SOP presenta síntomas depresivos clínicamente relevantes y además objetivos metabólicos (peso/insulino resistencia) y de hiperandrogenismo (hirsutismo), la acupuntura puede plantearse como parte de un plan multimodal, con expectativas bien ajustadas: mejorías pequeñas-moderadas y con buena tolerabilidad.

Referencia:
Lai L, Wu Z, Zhao J, Li J, Wu B, Yang H, Xu N, Yi W. Efficacy of Acupuncture in Alleviating Negative Emotions in Polycystic Ovary Syndrome: A Systematic Review and Meta-Analysis. Brain Behav. 2025 Dec;15(12):e71129. Doi: 10.1002/brb3.71129. PMID: 41405463; PMCID: PMC12710442.

Fuente
Dr. Beltran Carrillo
Publicado el Categorías Blog, Fertilidad FemeninaEtiquetas Acupuntura basada en la evidencia, Clínica Beltrán Carrillo, Depresion, Evidencia científica, Fertilidad femenina, Síndrome de ovario poliquistico