El dolor después de un ictus puede convertirse en uno de los grandes obstáculos para la recuperación. No hablamos solo de una molestia física: cuando el dolor se mantiene en el tiempo, puede interferir con el sueño, limitar la rehabilitación, reducir la movilidad y afectar de forma importante a la calidad de vida.
Dentro de los distintos tipos de dolor postictus, uno de los más complejos es el dolor central postictus, conocido en inglés como central post-stroke pain (CPSP). Es un dolor de origen neurológico, relacionado con lesiones en las vías del sistema nervioso que procesan la sensibilidad y el dolor. Puede manifestarse como dolor continuo o intermitente, quemazón, hipersensibilidad, alteración de la temperatura o molestias ante estímulos que normalmente no deberían doler.
Una revisión umbrella de Wang L et al. publicada en Journal of Pain Research analizó la eficacia y seguridad de distintas terapias relacionadas con la acupuntura en este problema. Este tipo de estudio no vuelve a analizar uno por uno todos los ensayos clínicos originales, sino que reúne y examina revisiones sistemáticas y metaanálisis ya publicados. En este caso, los autores incluyeron 9 revisiones sistemáticas/metaanálisis, basadas en ensayos clínicos aleatorizados sobre terapias relacionadas con la acupuntura para el dolor central postictus.
El término “terapias relacionadas con la acupuntura” se usa en el artículo de forma amplia. Incluye acupuntura manual, electroacupuntura, acupuntura caliente y otras intervenciones no farmacológicas como la estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS) o la estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS). Es decir, no todo lo incluido es acupuntura clásica con agujas, algo importante para interpretar correctamente los resultados.
Los estudios comparaban estas intervenciones frente a fármacos, placebo o tratamiento convencional. Los resultados principales que se valoraron fueron el dolor, la función del miembro afectado, la calidad de vida, el estado psicológico y los efectos adversos.
El dato más importante es que las terapias relacionadas con la acupuntura se asociaron con una reducción significativa del dolor. Para medirlo, los estudios utilizaron escalas habituales como la escala visual analógica (VAS) o la escala numérica del dolor (NRS).
Por ejemplo, la acupuntura manual mostró una reducción media del dolor de 1,11 puntos frente al tratamiento farmacológico, con un intervalo de confianza entre 0,81 y 1,41 puntos de mejora. Dicho de forma sencilla: en promedio, las personas tratadas con acupuntura manual puntuaron su dolor aproximadamente un punto menos que quienes recibieron el tratamiento comparador. Además, el resultado fue estadísticamente significativo.
También se observaron mejoras cuando la acupuntura manual se combinaba con tratamiento farmacológico, y cuando la rTMS se añadía a tratamiento farmacológico.
Aquí conviene explicar qué significa “estadísticamente significativo”. No quiere decir que todas las personas mejoren, ni que el dolor desaparezca por completo. Significa que, con los datos disponibles, la diferencia observada difícilmente se explica solo por azar. En este caso, la tendencia general favorece a las terapias relacionadas con acupuntura para reducir la intensidad del dolor.
Otro resultado interesante es la mejoría en la función del miembro afectado. Esto es especialmente relevante tras un ictus, porque el dolor no solo se valora por cuánto duele, sino también por cuánto limita la recuperación.
La revisión encontró mejoras en escalas funcionales como la Modified Rankin Scale y la Fugl-Meyer Assessment. Por ejemplo, la acupuntura manual frente al tratamiento farmacológico mejoró la puntuación en la Modified Rankin Scale, y la rTMS combinada con fármacos mostró una mejoría en la escala Fugl-Meyer.
Traducido a lenguaje cotidiano: los resultados sugieren que estas intervenciones no solo podrían reducir el dolor, sino también ayudar a que la persona se mueva mejor o tenga menos limitación funcional. Esto es importante porque en el dolor postictus el objetivo no es únicamente “bajar una puntuación de dolor”, sino facilitar la rehabilitación y mejorar la vida diaria.
La revisión también encontró una mejora en calidad de vida. En concreto, los autores informan una mejoría en el cuestionario SF-36, una escala utilizada para valorar salud y calidad de vida, con una diferencia media de 6,77 puntos frente al grupo control.
Este dato es importante porque el dolor central postictus no afecta solo a una zona del cuerpo. Puede alterar el descanso, el ánimo, la capacidad para participar en actividades cotidianas y la sensación general de bienestar. Por eso, cuando una intervención consigue mejorar calidad de vida, el hallazgo tiene una lectura clínica relevante.
En este punto los resultados fueron menos claros. Aunque el dolor crónico suele asociarse a ansiedad, depresión o malestar emocional, la revisión no encontró una mejoría consistente en los resultados psicológicos. Por ejemplo, para ansiedad medida con la escala Hamilton, el resultado no fue estadísticamente significativo.
Esto no significa que ninguna persona pueda sentirse mejor emocionalmente al reducir su dolor. Significa que, cuando se agruparon los datos disponibles, la evidencia no permitió afirmar con claridad que estas terapias mejoren de forma consistente ansiedad o depresión en pacientes con dolor central postictus.
La seguridad es uno de los puntos más interesantes del artículo. Siete de las revisiones incluidas recogieron información sobre efectos adversos. Los autores señalan que los métodos de recogida y definición de estos efectos variaban mucho entre estudios, por lo que no fue posible hacer un metaanálisis cuantitativo de seguridad. Aun así, sí ofrecieron una descripción comparativa.
La incidencia más alta de efectos adversos apareció con la rTMS, con un 61,08%, seguida de la tDCS, con un 36,36%, y de la combinación de acupuntura manual más tratamiento farmacológico, con un 15,22%, mientras que la acupuntura de forma aislada presentaba la incidencia mas baja con un 3.18%. Los efectos más frecuentes fueron cefalea, dolor en la zona de estimulación y fatiga, sobre todo asociados a rTMS.
La mayoría de efectos adversos descritos fueron leves y transitorios. Se notificaron dos eventos graves tras rTMS, una infección que requirió hospitalización y un ictus isquémico, aunque los ensayos originales los consideraron no relacionados con la intervención.
Este punto permite una lectura prudente pero favorable para la acupuntura manual: dentro de las terapias analizadas, los efectos adversos de la acupuntura y electroacupuntura fueron, en general, leves y de corta duración, mientras que la rTMS concentró la mayor incidencia de eventos adversos.
Esta revisión umbrella sugiere que las terapias relacionadas con la acupuntura pueden ser una opción útil para personas con dolor central postictus. Los resultados apuntan a tres beneficios principales: reducción del dolor, mejoría funcional y mejor calidad de vida.
La lectura práctica sería la siguiente: en un problema difícil de tratar, donde los fármacos no siempre ofrecen una respuesta suficiente y pueden producir efectos secundarios, la acupuntura aparece como una herramienta no farmacológica prometedora y generalmente segura.
Eso sí, hay que interpretar los datos con prudencia. La propia revisión señala que la evidencia disponible todavía necesita estudios más rigurosos y de mayor calidad para confirmar los resultados, definir mejor qué pacientes se benefician más y establecer protocolos de tratamiento más claros.
El dolor central postictus es complejo, persistente y puede condicionar profundamente la recuperación tras un ictus. Según esta revisión umbrella, la acupuntura y terapias relacionadas muestran resultados favorables en dolor, función y calidad de vida, con un perfil de seguridad generalmente bueno, especialmente en las técnicas de acupuntura manual y electroacupuntura.
Referencia:
Wang L, Dou J, Yang Y, Qin D, Yu B, Li X, Ying J, Zhu L, Jiang N, Zhou Y, Zhao L, Zhou X, Gou C. Efficacy and Safety of Acupuncture-Related Therapies for Central Post-Stroke Pain: An Umbrella Review. J Pain Res. 2026 Apr 15;19:595809. doi: 10.2147/JPR.S595809. PMID: 42011296; PMCID: PMC13092241.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




