La depresión mayor sigue siendo uno de los grandes problemas de salud de nuestro tiempo. No solo por su elevada frecuencia, sino por el enorme impacto que tiene sobre la calidad de vida, el funcionamiento diario, el sueño, el apetito, la capacidad de disfrutar y, en los casos más graves, sobre la propia seguridad del paciente. Aunque los tratamientos convencionales han supuesto un avance importante, la realidad clínica es que no siempre ofrecen una respuesta suficiente. Muchos pacientes no mejoran de forma adecuada con el primer antidepresivo, otros recaen tras suspenderlo, y no son pocos los que refieren efectos adversos o dificultades para mantener el tratamiento a largo plazo.
En este contexto, la acupuntura despierta un interés creciente como opción terapéutica complementaria. La revisión sistemática con metaanálisis de Zhao H et al. (CNS Spectr. 2026), centrada en pacientes con depresión mayor, aporta nuevos datos en esa dirección. El trabajo incluyó 36 ensayos clínicos aleatorizados (3843 pacientes) y evaluó no solo si la acupuntura puede ayudar, sino también una cuestión muy relevante en la práctica: cuánto tratamiento parece necesario para obtener mejores resultados.
Los hallazgos son, en conjunto, alentadores. La revisión sugiere que la acupuntura puede reducir los síntomas depresivos y que su efecto sería superior al de procedimientos sham o placebo. Además, en la comparación con antidepresivos, los resultados apuntan a una eficacia comparable, con un perfil de efectos adversos generalmente más leve y transitorio.
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que intenta aproximarse a la relación entre “dosis” de tratamiento y respuesta clínica. No se limita a la pregunta clásica de si la acupuntura funciona o no, sino que explora cuántas sesiones, con qué frecuencia y durante cuánto tiempo podría ser más útil aplicarla. En este análisis, aparece una señal que merece atención: los mejores resultados se observaron en torno a 30 sesiones, con tratamientos de más de 6 semanas y una frecuencia aproximada de 3 sesiones por semana. También se observó que la electroacupuntura podría ofrecer ventajas sobre la acupuntura manual en algunos contextos.
Este punto tiene especial interés porque acerca la investigación a la realidad asistencial. En muchas ocasiones, la discusión sobre acupuntura se simplifica en exceso, como si bastara con saber si “sirve” o “no sirve”. Pero en medicina las cosas rara vez funcionan así. También importa cómo se aplica un tratamiento, durante cuánto tiempo y en qué paciente. Que una revisión intente aclarar estos aspectos es, en sí mismo, una buena noticia.
Ahora bien, conviene interpretar estos resultados con el rigor habitual. Los propios autores reconocen que la certeza global de la evidencia es baja o muy baja en varias comparaciones importantes. Esto obliga a la prudencia. No estamos ante una demostración definitiva del protocolo óptimo, ni ante una prueba incuestionable de superioridad frente al tratamiento habitual. Estamos, más bien, ante una señal clínicamente relevante que apoya la utilidad de la acupuntura y sugiere que la intensidad y duración del tratamiento pueden ser determinantes.
Y aquí es importante recordar algo que a menudo se olvida: que los problemas de calidad metodológica o de baja certeza no son una rareza exclusiva de la acupuntura. Son una limitación frecuente en muchas áreas de la medicina. Por tanto, la lectura adecuada no es desacreditar de entrada estos resultados, sino situarlos en su contexto real y valorar lo que sí aportan.
En nuestra opinión, esta revisión refuerza una idea cada vez más difícil de ignorar: la acupuntura puede tener un papel útil en el abordaje de la depresión mayor, especialmente como parte de una estrategia integrativa, bien indicada y bien dosificada. Queda camino por recorrer y hacen falta estudios de mayor calidad, mejor diseñados y más próximos a la práctica clínica habitual. Pero el panorama que dibuja este trabajo es razonablemente optimista.
En depresión, como en otras muchas condiciones, quizá la pregunta ya no sea solo si la acupuntura puede ayudar, sino cómo aplicarla de la mejor manera para que ayude más.
Referencia:
Zhao H, Zhang Y, Cui H, Tang L, Gao Y, Tang C, Shen W. Efficacy and influencing factors of acupuncture in major depressive disorder: a systematic review and exploratory network meta-analysis. CNS Spectr. 2026 Mar 2;31(1):e6. doi: 10.1017/S1092852926100868. PMID: 41769707.
Fuente
Dr. Beltran Carrillo




